RESUMEN


¿Qué harías si todo tu mundo cambiara derepente? ¿Si todo lo que pensabas imposible fuera real? Si la persona que más amas estuviera a punto de matarte... y guardara un secreto que podría cambiar tu vida...


CATEGORIA: hetero.

GÉNERO: romance, vampiros

PERSONAJES: Tokio Hotel

CLASIFICACIÓN: +15

TERMINADA: no

27 nov 2011

Capítulo 43:

--------Narra Beth--------



Mi mamá parecía nerviosa, no lo sé... tal vez solo estaba viendo cosas donde no las había. Decidí dejarlo pasar por el momento, pensé que tal vez al final sí sería buena idea pedirle ayuda a Bill, él se había ofrecido a “averiguar” un poco revisando los pensamientos de mi mamá, la verdad, al principio no me agradó mucho la idea, pero estaba decidida a volver de este viaje sabiendo toda la verdad sobre el anillo y las cosas extrañas que era capaz de hacer... bueno ok, en realidad no estaba muy segura de que el anillo hiciera algo más que solo “bloquear” los poderes de algunos vampiros, todavía no sabía si había sido real el día que me había “transportado” a la recámara de Bill ¡Eso sí que era extraño! porque ahora que lo recordaba, en ese momento no traía puesto el anillo...

¿Cómo se supone entonces, que su magia hubiera hecho posible el “traslado” hasta su casa? suspiré... esto era realmente confuso y definitivamente tenía que hacer que mi mamá recordara todo lo que supiera del anillo.




Más tarde, mamá se ofreció a llevarnos a Bill y a mí a dar un paseo por las calles de París, visitamos varios lugares: L`Arc del Triomphe,


Musèe Le Louvre, mientras recorríamos el museo Bill fue algo así como nuestra guía, él sabe muchísimas cosas, no de la manera normal en la que te lo esperarías como un chico al que le interesa mucho aprender de historia y arte, sino del tipo en que uno conoce porque lo ha vivido y creo que dejó impresionada a mamá, eso era bueno, le haría ganar más puntos con ella, por suerte el sol no era muy radiante que digamos, estaba nublado y caía una ligera llovizna que apenas si se sentía, aún así Bill lo bloqueó utilizando una gorra, pero el viento era frío... bueno, a estas alturas el frío ya no era algo que me importara.




Nos detuvimos en un restaurante para comer algo y después mamá nos tuvo que dejar para marcharse al trabajo así que tuvimos que movernos los dos solos durante toda la tarde, pero no tuvimos ningún problema ya que Bill hizo uso de su (según él) escaso conocimiento del francés, aunque a mí me dio la impresión de que prácticamente podía dar clases.


Realmente resultó ser tan maravilloso y romántico como lo había soñado, ahora estaba segura que pasara lo que pasara nunca iba a olvidar este viaje. Visitamos La Tour Eiffel y recorrimos Parc Monceau tomados de la mano mientras le platicaba a Bill de mi charla con mamá, acordamos volver a tocar el tema al día siguiente, esa era prácticamente mi “ultima” oportunidad antes de que mamá regresara al trabajo, él estuvo de acuerdo en ayudarme, pero me aseguró que lo mejor era que yo hablara con ella, ya que finalmente se había dado cuenta que no era muy educado de su parte leer la mente de su suegra, eso sonaba extraño viniendo de él ¿De cuando acá le parecía descortés indagar en la mente de los demás?




Bill me llevó a la casa de Henry y después se fue a su hotel, platiqué un rato con ellos y luego subí a mi cuarto, estaba cansada, me dolían los pies por la caminata de todo el día y me sentía un poco ansiosa por aclarar de una buena vez todas mis dudas sobre el anillo, pero logré dormirme casi inmediatamente después de poner la cabeza sobre la almohada.





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Sentí que el alma se me caía hasta los pies cuando ella se llevó las manos a la cara y comenzó a sollozar, no solo me dolía ver a mamá en ese estado sino que de nuevo ese mal presentimiento que había tenido al abordar el avión se apoderó de mí, sentía un nudo en el estomago y comenzaba a arrepentirme de haber insistido tanto... pero ya era tarde para eso, había pasado toda la mañana presionándola para que recordara y me contara todo lo que sabía del anillo. No sabía que decirle así que solo podía esperar que ella dijera algo mientras yo la miraba con los ojos dilatados por la angustia.


Logró calmarse un poco y respiró profundamente como si estuviera tomando valor para decir algo, apenas habían pasado unos segundos pero yo sentía como si fueran horas, cuando por fin comenzó a hablar, todo lo que decía al principio era que la perdonara, yo no entendía nada pero le aseguré que todo estaría bien, no necesitaba disculparse...
Cuando terminó de contarme todo, me abrazó y me miraba con una profunda tristeza reflejada en sus ojos, supongo que esperaba que rompiera a llorar, pero aunque tenía ganas de hacerlo no podía, no podía derramar una sola lágrima, no hasta que pudiera procesar todas sus palabras juntas y lo que significaban: “Arthur y yo no somos tus padres” , aunque lo había dicho de una manera que no sonaba cruel o dura, me resultaba difícil asimilarlo, después de que pronunciara eso fue como si ya no fuera capaz de escuchar o por lo menos de entender nada.


Lo único que quería era estar sola, al menos por un rato, así que salí corriendo y me encerré en mi cuarto y me dejé caer en el suelo, no entendía por que tenían que haberse quedado callados y no decirme la verdad antes... sentía todo un torbellino de emociones recorriendo mi cabeza, quería gritar, quería aventar cualquier cosa que tuviera en frente y finalmente sentí como comenzaban a picarme los ojos y las lágrimas comenzaron a brotar sin que pudiera hacer nada por evitarlas... aunque sinceramente no las evitaría, al contrario, fueron como un bálsamo... seguía sintiendo una tristeza demasiado grande, tan grande que me dolía todo el cuerpo, pero me di cuenta que llorar me hacía serenarme un poco y poder pensar.


Era extraño, porque después de unos momentos toda la ira y el coraje que sentía hacia mis papás por no haberme dicho toda la verdad desde un principio se convirtió en agradecimiento puro y profundo, realmente no tenía ninguna razón para quejarme, a pesar de no llevar su sangre ellos siempre me habían querido y protegido como si realmente fuera su hija, en cambio no pude evitar que todo mi coraje se volcara sobre los que se suponía serían mis verdaderos padres, no los conocía pero tampoco quería hacerlo... al menos no de momento, pensaba que tal vez eran las peores personas de este mundo, si no ¿De que otra manera se puede abandonar a un hijo? y sobre todo de esa forma.


Me sentía tan confundida, tan triste... tan mal y todo era culpa de ese maldito anillo, ahora lo aborrecía, no quería seguir teniéndolo puesto, eso solo me recordaba el abandono de mis verdaderos padres, ¿Qué conseguían dejándome un simple anillo “de recuerdo”? ¿Tal vez pensaban que cuando lo viera los recordaría con cariño? No puedes sentir cariño por unas personas completamente desconocidas.


Me lo quité de un tirón y lo aventé al suelo lo más lejos que pude, como si de esa manera pudiera sacarme todo la tristeza que sentía... y seguí llorando, solo tenía ganas de estar en ese momento con una persona, la única que siempre lograba hacerme sentir bien, deseé con todas mis fuerzas estar con Bill... y de pronto sentí una mano sobre mi espalda y alguien me abrazaba...




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1 comentario:

clauss dijo...

ayyy las cosas se ponen buenas espero mas