RESUMEN


¿Qué harías si todo tu mundo cambiara derepente? ¿Si todo lo que pensabas imposible fuera real? Si la persona que más amas estuviera a punto de matarte... y guardara un secreto que podría cambiar tu vida...


CATEGORIA: hetero.

GÉNERO: romance, vampiros

PERSONAJES: Tokio Hotel

CLASIFICACIÓN: +15

TERMINADA: no

23 nov 2011

Capítulo 39:


---------Narra Beth--------



Salí de mi escondite y corrí tras ellos tratando de seguir las huellas del Lobo, me caí varias veces debido a lo complicado que me resultaba tratar de no resbalar en la nieve, pero no me importó, seguí corriendo... hasta que dejé atrás los árboles y apareció frente a mí el mar, estaba en calma como de costumbre a esa hora, el cielo ya comenzaba a iluminarse un poco a pesar de la tormenta que había caído en la noche...

Inna y Bill corrían en la playa, a pesar del leve oleaje o de que sus ropas ya estaban mojándose, esto no representaba ningún esfuerzo para ninguno de los dos, seguían corriendo tan ligera y elegantemente que me parecía un espectáculo hermoso... los aullidos del Lobo que se encontraba en la arena me regresaron a la angustiosa realidad...









---------Narra Bill--------



Beth tenía mucho frío a pesar de estar envuelta en varias mantas dentro de la tienda de campaña, así que no tuve más remedio que alejarme de ella... pero no sirvió de nada, ella comenzaba a tiritar de frío, lo único capaz de producir suficiente calor y que además estaba a la mano, era un lobo, no tuve otra opción que intercambiar mi lugar con Gustav, le pedí que entrara para mantener caliente a mi novia y el lobo color miel se acurrucó sobre sus piernas... suspiré, lo que hubiera dado por poder estar en su lugar, y después salí a vigilar...


Todo parecía marchar conforme a lo acordado, estaba “monitoreando” los pensamientos de Mila y ella ya veía acercarse a los otros vampiros, quizá dentro de unos 10 o 12 minutos estarían ya en el claro... me concentré para “escuchar” con detenimiento sus visiones, había algo raro, Inna no aparecía en el claro...


Y de pronto Mila veía a Inna en el campamento donde estábamos nosotros, me incorporé de un salto y de mi pecho escapo un gruñido, Gustav lo escuchó y salió de la tienda de campaña, rápidamente pensé en algo que mantuviera a Beth protegida, lo más adecuado era que ella se alejara en dirección a la ciudad, al menos era la mejor opción, con los demás vampiros entretenidos en el claro con mi familia y la manada y yo enfrentándome a Inna, la carretera no parecía tan peligrosa para Beth como lo sería quedarse aquí.


Entré rápidamente a la tienda y la tomé del brazo, una vez afuera la abrigué con mi chamarra y la llevé a donde estaba mi auto, en ese momento recordé que ella no conocía la ruta que llevaba a la ciudad desde este punto, así que le pedí al lobo que fuera con ella y la guiara por el camino, Beth estaba asustada, pero no tenía tiempo para explicarle nada, lo único que quería era que se marchara rápido y mantenerla a salvo...


Una oleada de pánico se instaló en mi interior, no podía permitir que nada malo le sucediera, ella era toda la razón de mi existencia y ya no podría seguir existiendo si a ella le pasara algo... traté de alejar esos pensamientos, no me ayudaban a estar concentrado para cuando llegara Inna... ya podía escuchar sus pensamientos, en el último momento había decidido rastrear mi olor, ella sabía que Beth estaría donde yo estuviera, había tomado la decisión hasta el final porque ella sabía como funcionaban las visiones de mi hermana...
Inna apareció frente a mí, detrás de ella había otro vampiro, bueno eso dificultaba un poco las cosas, pero yo aún contaba con la ventaja de poder anticipar sus movimientos, así que me concentré en escuchar sus mentes.


Unos instantes después un par de “voces” más aparecieron, eran Gustav y Beth ¿Qué demonios hacían aquí? se suponía que Beth tenía que estar lo más lejos posible de este lugar...


el enorme lobo se acercó a nosotros lanzando un aullido amenazador, a Inna y a Frederich, su acompañante, se les dilataron las pupilas debido a la sorpresa, un temblor casi imperceptible recorrió el cuerpo de ella, pero pensó que al final podía resultar de ayuda, quizás el lobo me atacaría y sería más fácil para ella llegar hasta donde estaba Beth, los tres vampiros que nos encontrábamos ahí sabíamos perfectamente que Beth estaba a unos cuantos metros, detrás de unos troncos, ella estaba escondida y no podíamos verla, pero los tres conocíamos muy bien su olor como para saber con exactitud donde se encontraba... pero yo no permitiría que ninguno de los dos se acercara a ella... primero tendrían que acabar conmigo... 


Inna y Frederich no esperaban que los Kaulitz nos aliáramos con una manada de lobos para pelear contra otros vampiros, mucho menos que la manada aceptara... a pesar de que hubiera preferido que Gustav y Beth hubieran hecho lo que les pedí y se alejaran de este lugar, no podía evitar sentirme agradecido por contar con la ayuda del lobo, eso facilitaba mucho las cosas...


Acabar con ellos no parecía tan complicado, a pesar de lo reciente que era la transformación de Gustav en hombre lobo y de las precauciones que había tomado Dave con respecto a él y su seguridad, obligándolo a permanecer conmigo y Beth en el campamento, al final no resultó “tan” complicado para él acabar con un vampiro, y no con uno joven o recién transformado, sino con uno fuerte y antiguo... claro que Gustav contó con la ventaja de haber sorprendido a Frederich, debido a la tregua entre nuestras especies... pero viendo lo orgulloso que lucía el joven lobo, decidí que no tenía porque quitarle el mérito al buen trabajo que había hecho desmembrando al vampiro.
Yo por mi parte me ocupé de Inna, permanecimos gran parte del tiempo fintando, en el preciso momento en el que ella pensaba realizar algún movimiento, yo me anticipaba, resultaba un tanto complicado, debido a lo concentrado que estaba en los pensamientos, no solo de Inna, sino de Beth, casi podía escuchar sus “voces” gritando en mi cabeza...
Inna sabía muy bien que resultaría complicado realizar cualquier tipo de maniobra sin que yo me enterara, así que retrasaba los pensamientos hasta el último instante en el que los llevaría a cabo, primero trataba de disfrazarlos pensando en realizar algo diferente, pero aún así no le funcionaba...


Los aullidos del lobo mezclados con los gritos de agonía de Frederich comenzaban a causar estragos en su seguridad y aunque disimulaba muy bien el miedo que le provocaba tener al lobo tan cerca, a mí no podía ocultármelo, ella estaba un poco asustada, pensaba que en cuanto el lobo terminara con Frederich, iría tras ella, así que debía darse prisa para abrirse camino hasta donde estaba Beth...


Inna y Beth hicieron contacto visual, no podía descuidarme y voltear a ver a Beth, pero no había necesidad, su imagen se veía claramente reflejada en las pupilas negras de Inna...
Beth también estaba asustada, pero sorprendentemente ella no temía por su seguridad, sino por la mía ¿Cómo era eso posible? ¿Cómo podía temer más por un vampiro que por ella misma? Beth trataba de encontrar la manera de llamar la atención de Inna, varios pensamientos atravesaban su mente y del mismo modo se desvanecían en cuanto comprendía que no servirían de nada, planeaba correr hacia ella, buscaba con la mirada algo afilado con lo que pudiera herirse y así su sangre enloqueciera a la sedienta vampiresa que la miraba fijamente... pero sabía que yo no lo permitiría, sabía que reaccionaría una fracción de segundo antes de que cualquiera de las dos se movieran y echaría abajo cualquiera de sus planes... pero el pánico la estaba orillando a decidirse... así que no tuve más remedio que ponerle fin a todo eso... me lancé contra Inna, ahora más que desear detenerla a ella, lo que intentaba era que Beth desistiera de su intento de querer salvarme, de sacrificarse por mí... yo le había prometido que la protegería de cualquier peligro y así sería, aún cuando el verdadero peligro era ella misma, al tratar de herirse...


Inna logró escabullirse, debido a la velocidad, se estrelló contra un tronco pero de un salto se incorporó y cayó de pie, Gustav ya estaba a un lado de mí dispuesto a atacarla también, el lobo cojeaba ligeramente pero aún estaba en buenas condiciones... por supuesto que Inna lo sabía y no sería tan estúpida como para enfrentarse sola a un lobo y un vampiro, así que salió disparada en dirección a la playa, inmediatamente el lobo y yo la seguimos... no iba a dejar que escapara, no podía permitir que regresara y siguiera siendo un peligro mortal para Beth... ella era lo más importante para mí...


Inna se adentró en el adormecido mar, el oleaje era apenas perceptible a esas horas... sabía que tendría que seguir arreglándomelas yo solo contra ella, el lobo no entraría al mar, además los vampiros somos más veloces en el agua y tenía que asegurarme de que ella no escapara...


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sorry se fue sin música ni imagenes ñ.ñ
me estresa los exámenes y no tengo cabeza para eso jejeje!!!


22 nov 2011

Capítulo 38:



-------Narra Beth-------




(dar clik)



Las manos comenzaron a sudarme y ya ni siquiera sentía el frío tan intenso, nada bueno debía de haber pasado para que Bill me pidiera que abandonara nuestro refugio, junto a mí, el Lobo gimoteaba impaciente mientras arrancaba el Audi, no sabía si era porque quería que me diera prisa en salir de aquí o si tenía tantas ganas como yo de dar la vuelta y regresar... no podía dejar a Bill solo, no sabía que pasaba pero estaba segura que él corría peligro... claro, yo también correría peligro si me quedaba, pero lo que a mí me pasara no me importaba, mis peores temores siempre recaían en que el hombre que amaba resultara herido...


Ya nos habíamos alejado varios metros pero aún así fui capaz de escuchar unos gruñidos... fue en ese momento que dejé de pensar, mi cuerpo se desconectó de mi mente y actuó por cuenta propia, sin detenerme a pensar en lo peligroso que sería ni en nada más, pisé el freno, Gustav me gruñó levemente y sus ojos reflejaron angustia


-¡Sí lo sé, pero no puedo dejarlo!... tengo que intentarlo- le dije con tono histérico, pero ¿Intentar qué? no se me ocurría nada, abrí la portezuela y bajé del auto, cuando me di cuenta Gus ya había salido disparado en dirección hacia donde estaba Bill, me agaché tras unos troncos caídos...





cuando el Lobo estaba ya muy cerca, aulló de una manera que hizo que la sangre se me helara de nuevo, ahora que estaba más cerca pude ver mejor, Inna estaba de pie a pocos metros de la tienda de campaña, estaba agachada, como en cuclillas y los brazos flexionados al frente en actitud de ataque, como una leona esperando atacar, sus ojos negros contrastaban enormemente con la blancura de su piel y el color rubio de su larga y rizada cabellera, y aunque pude ver un atisbo de miedo cuando escuchó el aullido, no hizo ningún intento de marcharse, Inna no estaba sola, a unos pasos delante de ella estaba otro chico, sus ojos eran rojos y me pareció que ya lo había visto antes... sí, era uno de los vampiros que me habían atacado en el claro...


-No, no me atacará a mí- dijo Bill, tan bajo que apenas si logré distinguir las palabras, seguramente contestando algún pensamiento de Inna o del otro Vampiro porque los dos voltearon a ver a mi novio con una expresión de sorpresa, ese instante de distracción Gus lo utilizó a su favor, se lanzó sobre el chico logrando que éste se tambaleara y se moviera algunos metros hacia atrás, pero recuperó el equilibrio y arremetió contra el Lobo...


Inna y Bill comenzaron a moverse, primero lo hicieron lentamente, solo dando algunos pasos hacia uno y otro lado y poco a poco lo hacían más rápido, Bill siempre hacía un movimiento una milésima de segundo antes, anticipándose a los movimientos que ella pensaba hacer, aún los separaban un par de metros... feroces gruñidos escapaban de sus pechos que por momentos eran ahogados por los aullidos del Lobo... de pronto escuché como si unos huesos se hubieran roto y dirigí mi mirada lentamente hacia donde estaba Gustav y el Vampiro, tenía miedo de apartar la vista de Inna... el Vampiro había vuelto a lanzar al Lobo contra unos árboles y éste se hallaba completamente inmóvil en el suelo ¡No! quería gritar, correr hasta donde estaba Gus, tenía mucho miedo de que saliera gravemente herido... tal vez Dave tenía razón, Gustav aún no estaba preparado para luchar contra un vampiro él solo... mi respiración volvió a ser regular cuando el Lobo comenzó a moverse, se incorporó lentamente, se sacudió salpicando nieve para todos lados y caminó hacia el chico, cojeaba un poco pero ver que se había puesto de pie me tranquilizó un poco...


Volví mi mirada hacia Inna y Bill, me di cuenta que sería una lucha un tanto diferente que la del otro Vampiro y el Lobo ya que ésta más bien era una lucha mental... Inna no podía hacer ningún movimiento sin que fuera descubierto antes por Bill, que estaba completamente concentrado, seguían fintando pero me di cuenta que Bill no dejaba que dieran la vuelta seguramente porque estaba protegiéndome... él no había volteado en ningún momento en dirección hacia donde yo estaba, pero seguramente sabía muy bien donde estaba escondida... aunque no me extrañaba que Inna también lo supiera, ella conocía mi olor...


Un grito de agonía hizo que dejara de prestar atención a los movimientos de Bill... el Lobo había derribado nuevamente al chico, pero esta vez había conseguido mucho más que solo tirarlo al suelo, estaba sobre él y arremetía rápidas dentelladas al Vampiro que no dejaba de gritar, no podía ver claramente porque el cuerpo del Lobo obstaculizaba mi visión pero podía ver trozos blancos volando por los aires... algo cayó cerca de mis pies, era blanco y aún se movía, me provocó nauseas darme cuenta que era una mano o lo que quedaba de ella, aparté la vista... pero hubiera preferido no hacerlo, lo que vi me sentó aún peor...
Inna, al darse cuenta de lo que le había sucedido a su compañero gruñó furiosa mostrando sus afilados colmillos... su mirada se cruzó con la mía por primera vez, no podía apartar sus ojos de mí, más de lo que yo podía apartar los míos de ella... así permanecimos durante algunos segundos...


Mi corazón latía tan rápido que podía escucharlo sobre todos los demás sonidos, sobre los gruñidos, los gritos y los aullidos... esta vez ya no podía quedarme quieta tenía que hacer algo... sabía que Bill nunca dejaría que Inna diera un paso hacia mí... pero quizá yo pudiera... Bill acortó la distancia entre ellos y se abalanzó contra Inna, se movían tan rápido que se hicieron borrosos y no podía ver nada... tenía que detenerlo, no dejaría que nada malo le pasara a Bill...


De pronto Inna salió disparada y chocó contra un árbol pero cayó sobre sus pies como un gato, vio como Gustav terminaba con su compañero y se acercaba a Bill, esta vez ella tendría que enfrentarse a los dos... de un salto se incorporó y corrió tan deprisa que me pareció que volaba, Bill y Gus salieron corriendo tras ella, parecía que iban en dirección a la playa...


Me quedé congelada por unos segundos, no sabía que hacer, al parecer Inna estaba huyendo, no sería tan tonta como para enfrentarse a un Lobo y a un Vampiro ella sola... seguramente se lanzaría al mar como hacía siempre según me había dicho Georg... pero Bill no dejaría que se escapara, la perseguiría... volví a hiperventilar al comprender que Bill iría tras ella, se adentrarían en el mar y volverían a enfrentarse...



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21 nov 2011

Capítulo 37:


Hallo!!! les paso a dejar este capi...
espero les guste y dene sus comentarios ñ.ñ
se va sin música...
ando de prisa porque ya debería estar estudiando para los examenes finales U.U pero ya me había tardado mucho en subir capi...
Lean!!! =)

---------Narra Beth--------




Bill quería que regresara a mi casa o a algún lugar lejos del bosque donde pudiera estar a salvo, pero ni loca volvería a mi casa, si las cosas salían mal o algún vampiro lograba escabullirse y seguir mi rastro llegaría hasta mi casa y por consiguiente no solo yo estaría en peligro sino que mi papá también... después de hacérselo saber a Bill estuvo de acuerdo, a regañadientes por supuesto, a que me quedara en una zona cerca del mar, entre todos habían decidido que era lo más conveniente, no estaría lo suficientemente cerca del claro como para estar en peligro pero sí lo suficiente como para que me pudieran tener vigilada, además Bill me dijo que podía quedarse conmigo y solo si fuera necesario intervendría en la batalla, cuando escuché eso sentí que un enorme peso se me caía de los hombros, había estado sintiendo una opresión en el pecho a causa de la preocupación, sabía que Bill era fuerte y veloz por ser un vampiro, pero aún así me aterraba la idea de que alguien pudiera herirlo.



Todavía se podía ver con claridad cuando llegamos al lugar, el sol se estaba ocultando y aún no eran ni las 5:30, había una especie de gruta que sería de gran ayuda con la tormenta de nieve que ya estaba empezando, Georg y Bill instalaron la tienda de campaña mientras yo esperaba dentro del auto con la calefacción encendida, ninguno de ellos dijo una sola palabra y el ambiente tenía una ligera carga de tensión pero al menos ninguno parecía tener intenciones de comenzar una discusión, terminaron en la mitad de tiempo que les llevaría a cuatro personas juntas hacerlo.



Me metí en la tienda, lo cual requirió todo mi esfuerzo, casi no podía moverme con todas las capas de ropa que llevaba encima, todas de Mila claro, era para intentar camuflajear mi olor y evitar que los vampiros me siguieran hasta allí, Bill también me había pedido que me quitara el anillo para evitar cualquier rastro de magia que los otros vampiros pudieran detectar, cuando entré en la tienda de campaña me di cuenta que Bill había cargado con comida como para acampar toda una semana, me imaginé que con el frío de la tormenta me haría ingerir todas las calorías que pudiera para mantenerme caliente, también había traído mi Ipod cargado por si me aburría, pero eso era imposible yo nunca me aburría estando con él, pero se lo agradecí de todos modos.


Durante toda la mañana había estado controlando mis nervios, intentaba olvidarme del hecho de que mis amigos estaban a unas cuantas horas de enfrentarse a quién sabe cuantos vampiros comandados por Inna seguramente, pero en las últimas horas cada vez me era más complicado y lo hacía todavía más difícil el ruido sordo que producía la tormenta... a parte de eso no se escuchaba nada más, por eso me sorprendí cuando vi la sombra de un enorme Lobo aparecerse en la entrada de la tienda, al principio me asusté un poco ya que no parecía estar de muy buen humor.




El Lobo emitía pequeños gruñidos, giré la cabeza para encontrarme con los ojos de Bill y estaba a punto de preguntarle si sería buena idea arriesgarme a mirar por la pequeña ventana que tenía la tienda, pero no fue necesario, Bill asintió con la cabeza, me había olvidado de que al no llevar puesto mi anillo, él podía escuchar mis pensamientos; me acerqué a la ventana y corrí el cierre para mirar a través de la tela de mosquitero, cuando lo hice sentí que el simple acto de sostener el cierre hacía que me dolieran los dedos, los sentía magullados por el frío a pesar de los guantes, observé al Lobo detenidamente, su pelaje era color miel con manchones blancos en las patas y el pecho, aunque me había parecido que estaba enfadado por algo, en cuanto me vio pareció haberle cambiado el humor, me mostró los dientes en lo que se suponía que era una especie de sonrisa y meneó la cola, lo que lo hizo parecer más un perro juguetón que un enorme lobo.
Le devolví la sonrisa, el Lobo apartó la vista de mí y siguió dando vueltas por los alrededores, volví a correr el cierre y me tumbé junto a Bill, estaba pensando en la posibilidad de que ese Lobo fuera Gustav...




-Sí, él es... -dijo con una sonrisa- Y no está muy contento de que lo hayan dejado aquí




-¿Por tener... que estar cerca... de nosotros?- dije entrecortadamente a causa de los temblores que el frío me provocaba, Bill me ofreció otra barrita de queso

-No...- dijo frunciendo el ceño, seguramente leyendo la mente de Gus- Eso no parece molestarle, en realidad está molesto con su manada, piensan que su transformación es muy reciente y no creen que esté listo para formar parte de una batalla, por eso Dave decidió que lo mejor era dejarlo conmigo y ayudarme a mantener vigilada la tienda

-um- dije, comenzaba a sentir cada vez más frío, así que Bill se alejó todo lo que la pequeña tienda le permitió pero eso no hizo ningún cambio... cerré los ojos y comencé a fantasear con estar cerca de una chimenea, se supone que la mente es muy poderosa ¿no? tal vez si me concentraba en pensar que estaba caliente, en algún momento me sentiría así...

Y después de un rato creí que lo había logrado, me sentía completamente caliente, al grado de comenzar a sudar un poco, ¡Vaya, sí que era buena en eso del control mental! aún tenía los ojos cerrados pero ya estaba casi despierta, entonces sentí un peso en las piernas, abrí los ojos y parpadeé varias veces hasta acostumbrarme a la oscuridad, me incorporé y entonces comprendí de donde provenía todo ese calor: Gustav estaba tendido sobre mis piernas, le sonreí y le di las gracias mientras metía mis manos ya sin guantes entre su pelaje color miel, era como acercar las manos al calefactor, mi amigo hizo una especie de ronroneo.


Bill no estaba adentro así que supuse que habían intercambiado puestos, busqué mi celular dentro de una mochila, lo había traído por si a Arthur se le ocurría llamar, él estaba en casa de los Listing viendo un partido de fútbol, mientras yo “celebraba” mi cumpleaños en casa de Mila, se suponía que había invitado a Kelly a pasar una “tarde de chicas” y después iríamos al cine, sí supiera que en realidad este podría ser mi último día ¿Y si las cosas se ponían peor de lo que ya estaban? ¿Y si algún vampiro lograba llegar hasta...? Gus se incorporó de un salto y con un ágil y rápido movimiento salió de la tienda, una ráfaga de aire helado se coló y un temblor me recorrió el cuerpo, me acurruqué en un rincón mientras abrazaba mis piernas contra mi pecho pero comenzaba a sentir miedo, dentro de la tienda estaba oscuro y saber que a unos kilómetros de aquí se estaba produciendo un enfrentamiento no ayudaba mucho, me levanté y me asomé, afuera no estaba tan oscuro como yo suponía, tal vez ya era de madrugada...




Bill metió la mano dentro de la tienda tan rápido que no supe ni siquiera de donde había salido, me tomó del brazo y me sacó de ahí tan rápido que mis pies no tocaron la delgada capa de nieve que había dejado la tormenta, él estaba completamente serio mientras que el lobo que estaba a un lado jadeaba... me pareció que estaba “emocionado”, por un momento pensé que había obtenido el “permiso” de Dave para unírseles en el claro... pero entonces Bill pasó su chamarra sobre mis hombros, metí los brazos rápidamente y él me rodeó la cintura con su brazo mientras nos dirigíamos hacia donde estaba su auto, mi novio abrió de prisa la portezuela y con un movimiento de la cabeza le dijo que entrara, el Lobo saltó al asiento del copiloto... estaba a punto de preguntar que era lo que estaba pasando cuando Bill dijo:


-Beth, dirígete hacia la ciudad- dijo ayudándome a subir al auto -Lo más rápido que puedas, oigas lo que oigas sigue adelante ¿entiendes?- dijo atropellando las palabras unas con otras, su frente se llenó de arrugas por la preocupación, inmediatamente se dirigió a mi amigo -Asegúrate de que vaya por el camino correcto- cerró la puerta de un golpe y desapareció...


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8 nov 2011

Capítulo 36:

----------Narra Beth--------





 

Creí que sería divertido tener a Tom como mi “instructor”, conociéndolo, ya estaba preparándome para algo así como una clase de karate, sobre todo después de que hiciéramos ejercicios de calentamiento, por supuesto que él no los necesitaba pero los hizo conmigo... yo quería dar patadas a diestra y siniestra como veía que se preparaban los demás, pero no, todo lo contrario... no era gracioso sentir las piernas adoloridas, bueno si es que podía sentirlas, porque después de correr más de 20 vueltas al enorme jardín de la casa Kaulitz, llegué al punto de no sentir nada de la cintura para abajo... eso sin contar con el helado viento que hacía que me ardiera no solo la nariz sino también toda la cara, el roce del aire era como mil agujas clavándose en la piel



-Oye... exactamente como ¿Para qué me sirve correr tanto? digo, no es como que los demás se la pasen corriendo todo el tiempo... -dije al tercer día de pasar gran parte de la tarde y noche “entrenando”, gracias a que Mila había convencido a Arthur para que me dejara quedarme durante toda una semana en su casa, argumentando que su papá y sus hermanos saldrían de viaje, por supuesto la mentira fue corroborada por Simone, solo entonces mi papá aceptó



Tom me miró fijamente, aparentaba estar serio pero los ojos le chispeaban a causa de la diversión -Imagina que vas por una calle solitaria y un vampiro ya te escogió como su almuerzo, te toma desprevenida e intenta acorralarte... ¿Qué harías?



 

Después de pensarlo unos segundos le respondí -Intentaría distraerlo para estacarlo y luego lo mataría- Bill me había dicho que solo había dos formas de matar a un vampiro (bueno en realidad una, ya que la otra solo era cosa de hombres lobo), podías estacarlo, pero tenía que ser justo en el corazón y eso no significaba que ya estaba muerto, solo lo dejaría “inconsciente”, lo que te permitiría poder prenderle fuego, así que básicamente el fuego era lo único que podía acabar con un vampiro... conocía bien la teoría



Tom alzó las cejas y contuvo la risa -¿Tienes una estaca? ¿Y sabes donde estacarlo?



-Bill dice que se puede usar cualquier cosa... tal vez un palo...



-Ok, tienes un arma, pero ¿Serías capaz de poder utilizarla teniendo en cuenta que podría ser 15 o 20 cm mayor que tú y 100 veces más fuerte? apuesto a que te daría un ataque de pánico -dijo sonriendo burlonamente



 

-mmm... ok no- respondí mientras lo fulminaba con la mirada, los recuerdos de esa tarde en el claro donde cuatro vampiros hicieron que me paralizara de miedo pasaron súbitamente frente a mis ojos- Entonces ¿Qué otra cosa puedo hacer?



 

-Correr- puse los ojos en blanco y le di un puñetazo en el brazo pero no logré moverlo ni medio milímetro, en cambio yo sentí que mis dedos tronaron... bueno tal vez tenía razón, lo mejor que podía hacer era estar en forma para correr... y estaba pensando muy seriamente en seguir su consejo, probablemente sería buena idea atravesar corriendo el claro delante de Inna y los demás vampiros, quizá conseguiría robar su atención y hacer que me siguieran a algún lugar totalmente alejado y poner a salvo a mis amigos... para ser sincera me sentía bastante satisfecha con mi tiempo, no pensaba que podría tener tan buena condición, digo, teniendo en cuenta que no acostumbraba hacer mucho deporte que digamos, pero las últimas semanas sí que me habían puesto en forma.



Una noche, estaba en la cocina con mi suegra, yo tomaba una taza de leche caliente cuando Bill llegó y se sentó junto a nosotras, parecía que quería decirme algo que le preocupaba, Simone se retiró para dejarnos hablar a solas.




Bill me dijo que Mila había tenido nuevas visiones del enfrentamiento con otros vampiros, al parecer los Kaulitz recibirían la ayuda de una vampiresa que les era desconocida, hasta esta tarde cuando apareció en el claro y se presentó, Bill dijo que su nombre era Jehanne Chaucer y estaba dispuesta a unirse a ellos para acabar con los otros vampiros, al parecer había llegado a Greifswald intrigada por el número elevado de desapariciones de excursionistas en las últimas semanas, según le dijo a Jörg, había hablado con algunos de los vampiros atacantes para convencerlos de que se fueran y dejaran de causar tantos estragos en la ciudad, ya que lo único que provocarían sería llamar la atención de los Brujos, pero al parecer no había tenido éxito...



Bueno, todo esto no me sonaba tan mal, cualquier tipo de ayuda para mis amigos me parecía perfecta... el único “inconveniente” era que la chica no era un vampiro como los Kaulitz, sino que se alimentaba de sangre humana y Bill no quería ponerme en un peligro mayor al aceptar que Jehanne permaneciera cerca de nosotros... yo traté de convencerlo de que no se preocupara, yo me mantendría lo más alejada de ella si eso lo tranquilizaba.



Las visiones de Mila eran ya bastante claras, ella veía que el día del ataque caería una tormenta de nieve y para como se veía el cielo todo parecía indicar que sería mañana, perfecto, Inna no podía haber escogido mejor fecha, justo el día en que cumplía 18... todos los demás parecían bastante excitados por la emoción del enfrentamiento, al parecer se sentían ya lo suficientemente preparados y aunque estaban casi seguros de que los vampiros de Inna los superarían en número, confiaban en que con la ayuda de la manada sería suficiente... en el fondo podía notar una emoción extraña en los ojos de Bill, no sabría decir si se trataba de preocupación o de algo más, pero él no parecía darle mucha importancia, decidí no preguntar, si fuera algo malo seguramente Bill me lo diría ¿No?



En el claro había contado que eran 12 en total, entre Lobos y Vampiros, por lo visto había un nuevo miembro en la manada, pero no podía saber de quién se trataba ya que todo el tiempo habían permanecido en su forma lobuna (según Bill era porque no confiaban 100% en ningún vampiro), el nuevo lobo era visiblemente menos corpulento que los demás y su pelaje era marrón oscuro, en la noche parecía casi negro, hace unas semanas creí que era Gustav, pero su cumpleaños apenas había sido esta semana y ellos solo se transformaban hasta después de cumplir los 18... bueno, ya lo averiguaría después...    



 







--------Narra Bill-------





 

Aunque pasábamos gran parte del tiempo preparándonos, trataba de pasar el mayor rato posible cuidando de Beth... realmente había muchas cosas que hacer, practicar como utilizar una estaca, parece fácil pero no lo es, al parecer la naturaleza protegió muy bien el corazón y es bastante complicado llegar hasta él, aún en un no muerto como nosotros, hay que conocer su ubicación exacta y aplicar una determinada fuerza para traspasarlo con un arma... además debíamos aprender a sincronizar nuestros movimientos con los de los lobos y éstos tenían que habituarse a nuestro olor, en especial al de Jehanne.



Después de todo ya no me desagradaba tanto la chica recién llegada, era alta y de cabello rubio, sus facciones eran bastante dulces y me recordaban las de una niña, ella nos había contado un poco de su historia, era mucho más antigua que mi familia, había nacido en Francia en 1854, nos dijo que durante la guerra Francoprusiana de 1870, su pueblo natal había sido invadido por soldados alemanes, al cabo de varios meses el número de víctimas era muy grande y como casi siempre sucede, un gran número de vampiros se instaló en las cercanías del lugar atraídos por la libertad y facilidad que todo el caos les proporcionaba para alimentarse, sin que el numero de muertes levantara sospechas entre los humanos, un vampiro la había utilizado para alimentarse varias veces hasta que decidió transformarla en 1871...



Esto no era nada nuevo para mí, yo mismo había sido testigo de lo atractivo que resulta para los vampiros los países en conflicto o en guerra, ya que mi familia y yo habíamos sido víctimas de un ataque similar en 1918, a finales de la Primera Guerra Mundial, cuando varios vampiros irrumpieron en nuestra casa en Leipzig a mitad de la noche, mordiendo a toda la familia: a mis padres, mi hermano, mis dos primos que habían quedado huérfanos durante la guerra y a mí, dejándonos inconscientes a todos y transformando a mi papá en un Vampiro, fue él, quien al darse cuenta de la gravedad en la que estaba su familia y ver que al pasar de los días nos encontrábamos al borde de la muerte, tomó la decisión de transformarnos a todos... bueno, en vista de que Jehanne tenía mayor conocimiento que nosotros, nos enseñó varias tácticas de combate que había aprendido a lo largo de 137 años.      



Jehanne había hablado con algunos de los otros vampiros para convencerlos de que se alejaran de Greifswald, les recordó que no era buena idea llamar la atención de los Brujos, pero dijeron que justamente querían acabar con una “aliada” de los Brujos, seguramente se referían a Beth, Inna debía de haberles hablado acerca del anillo con magia.



Al cabo de varios días Jehanne y Andreas hicieron muy buena amistad, bueno en realidad creo que había más que solo eso entre ellos, al grado de que Jehanne tomara una importante decisión, había hablado con mi padre por que quería quedarse con nosotros y le pidió su ayuda para tratar de adaptarse a nuestro modo de vida ¡Nunca me lo hubiera imaginado! en sus pensamientos veía que realmente estaba decidida, desde que había llegado aquí le había llamado mucho la atención nuestra forma de vida y ella estaba bastante harta de sentir que no pertenecía a ningún lugar, andando de aquí para allá... así es como muchos de nuestra especie llega a sentirse con el paso de los años... por supuesto que mi papá estuvo de acuerdo y mi mamá no tardó mucho en empezar a tomarle cariño y verla ya, como parte de la familia... bueno, al parecer en muy poco tiempo al clan Kaulitz se le unirían dos nuevas integrantes...





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Sorry U.U el capitulo anterior se fue sin imagenes jeje! *w*



7 nov 2011

Capítulo 35:

Hallo!!! aki les dejo otro capi mas... espero les siga gustando ya ke como no dejan comentarios (a excepsión de  Claus TKM amiwa!!!) pues no puedo saber si les esta gustando o que...
pero bueno aun así agradezco sus visitas...
 Bueno pues aqui el capi:






---------Narra Bill---------




 

En el momento en que Beth me dijo que había ido a Greifswalder Bodden para agradecerle a Georg por haber ahuyentado a los cuatro vampiros que estaban a punto de atacarla en un claro del bosque y me había pedido que me mantuviera alejado de su casa hasta que ella lograra convencer a Georg para que no vigilara su casa, una idea cruzó por mi cabeza... era bastante descabellada y no confiaba mucho en que funcionara pero tenía que jugar cualquier carta tratándose de mantener segura y a salvo a la mujer que amaba.



Pensaba hablar con Georg, revelarle mi identidad y proponerle que formáramos una “alianza”, debíamos unir fuerzas para mantener vigilados a Beth y a Arthur y buscar a Inna, de esa forma sería más fácil y más rápido poder atraparla... lo complicado era lograr que me escuchara una vez que se diera cuenta de lo que era, pero ya me las arreglaría con eso.



En cuanto terminé la llamada de Beth, marqué el celular de papá y le pedí que no tardara mucho en llegar a casa, de todos modos su turno en el hospital estaba por terminar... en cuanto llegó les pedí a mis hermanos y a mamá que pasaran al comedor, por lo regular era el sitio que utilizábamos como “sala de juntas”, ya que tenía que contarles mi idea y esperaba que la mayoría la aprobara, de otra forma tendría que pensar en algo más que no involucrara a mi familia y la pusiera en peligro... al final fueron Mila y mi mamá quienes dudaban si mi plan sería buena idea, las dos estaban preocupadas por Beth, pero tampoco querían arriesgarnos a todos nosotros... yo traté de convencerlas, había algo de lo que estaba casi seguro y eso era que por lo menos contaría con la ayuda de Georg, yo sabía que sus sentimientos hacia mi novia no habían cambiado, esa era la razón por la que Georg había hecho todo lo posible porque Beth descubriera lo de su transformación y aunque eso no me agradaba en lo más mínimo, en esta ocasión era algo que me podía beneficiar... era un razonamiento muy egoísta, sí, lo reconozco pero no me quedaba otra salida, haría cualquier cosa para proteger a Beth.



Al día siguiente conduje hasta la casa de Beth y esperé dentro de mi auto hasta que escuché el motor del suyo, Georg venía conduciendo y le contaba algunos detalles acerca de cómo funcionaba la manada...



El auto se detuvo y yo bajé del mío... vi como Beth habría la portezuela pero Georg la volvía a cerrar, seguramente él ya había detectado un vampiro, hacía meses de su transformación, por lo que solo bastó un segundo en el que la portezuela estuvo abierta, dejando pasar el aire y con el mi olor, para que él se percatara de mi presencia...



Georg bajó del auto, estaba a punto de transformarse, sus ojos ardían en llamas, nos miramos detenidamente a mitad de la calle, pude ver un relámpago de sorpresa cruzando por sus ojos cuando se dio cuenta que el vampiro que él olía era yo, aunque eso no le distrajo lo suficiente como para calmarse... eché mano de mi autocontrol y me dediqué a tratar de persuadirlo para que me escuchara... hubiera deseado tener a Tom cerca para obligarlo a calmarse... eché un vistazo a su mente para encontrar algo que pudiera ayudarme... y lo encontré, le recordé que estábamos a media calle y él tenía estrictamente prohibido por Dave Fürste, el cual era el Alfa de la manada y por lo tanto todas sus órdenes se tenían que cumplir, transformarse en público a menos que algún humano estuviera en peligro y dado que yo no estaba atacando a Beth él no tenía motivos para hacerlo.



Lo convencí de “hablar” en otro sitio, elegimos la zona más escarpada de un acantilado a la orilla del mar, ninguno de los dos tenía intenciones de llevar a Beth con nosotros pero prácticamente amenazó con irse por su cuenta y eso era bastante peligroso por lo que no tuvimos más remedio que aceptar, noté que Beth hacía el intento de irse conmigo pero de nuevo ese tonto lobo se alteró, los hombres lobo siempre son volubles y en especial uno tan joven como él...



No fue fácil hablar con él, ya que en cuanto llegamos se transformó en Lobo y me atacó, así que no tuve más remedio que hacer lo mismo... la verdad es que aunque me costaba trabajo controlar mi instinto de matarlo, tanto como a él, lo conseguí... no quería herirlo sino conseguir que estuviera de mi parte...



Cuando estuvo más calmado le expliqué que Beth tenía un anillo de plata con magia, no tuve que entrar mucho en detalles acerca de eso ya que él mejor que nadie sabía cosas sobre magia, también le hablé de la visita de Inna y sobre los últimos acontecimientos, las conclusiones a las que habíamos llegado sobre Inna aliándose con otros vampiros para... ¿Capturar a Beth?... bueno, aún no teníamos muy claro lo que Inna pensaba hacer con ella pero seguramente que no sería nada bueno, y luego le pedí que hiciéramos una tregua... no planeaba que nos volviéramos amigos ni nada de eso, él sentía tanta aversión por un Vampiro como yo por un Hombre Lobo, solo que la próxima vez que Inna intentara acercarse a Beth se toparía no solo con seis Vampiros sino también con una manada de Lobos... lo pensó durante largo rato y al final dijo que le expondría mi idea a su Alfa.



A partir de ese momento comenzamos a prepararnos para enfrentarnos a los otros vampiros, aún cuando los Lobos no aceptaran, teníamos a nuestro favor los poderes con los que contaba la familia, las visiones de Mila que nos ayudarían a precisar la fecha de la batalla, la descomunal fuerza de Tom y la velocidad de Andreas, pero después de haber escuchado algunos de los pensamientos de Georg, casi estaba seguro de que ellos aceptarían, era algo que también los beneficiaba a ellos, todos eso vampiros hambrientos merodeando por los bosques de Greifswald se habían convertido en un verdadero dolor de cabeza para la manada, que no se daba a basto para mantenerlos a raya y para proteger a todos los habitantes, la prueba era el número creciente de muertes en las últimas semanas.



Un nuevo detalle se unió a las visiones de Mila, al parecer tendríamos una nueva aliada... o eso parecía, mi hermana notó una mañana que una chica, hasta entonces desconocida para nosotros, se uniría a la batalla, los detalles no eran muchos pero esperábamos su llegada dentro de poco tiempo... solo había un detalle que no me gustaba en absoluto, en la mente de Mila pude notar que los ojos de la desconocida refulgían de un intenso rojo carmesí...



Esa misma tarde apareció en el claro y mi padre se encargó de hablar con ella, su nombre era Jehanne Chaucer, no me molesté en averiguar nada más, ya lo haría luego.



Dos días después nos reunimos con la manada a un lado del estacionamiento, le contamos acerca de Jehanne y que pelearía de nuestro lado, Dave dijo que aceptaba la tregua, aún con una desconocida, de la que nosotros nos haríamos responsables, por supuesto, con una condición: al terminar con todo esto teníamos que marcharnos de Greifswald o de lo contrario ellos se encargarían de correr la voz entre los brujos que hubiera en la región y después ellos mismos nos cazarían...



Bueno, en realidad su condición parecía razonable, después de todo no podíamos pedir que ellos nos dejaran quedarnos como si nada, aún así papá los convenció para que nos dieran de plazo hasta después de la graduación, me di cuenta que a Dave no le parecía muy coherente la petición de mi padre ¿Qué tanto podría importarles a unos vampiros terminar el bachillerato? Bueno a mí también me hubiera parecido ilógico si no fuera porque yo conocía el verdadero motivo de esta petición... mi papá estaba dándonos tiempo a Beth y a mí. Ya era un hecho que la transformación de Beth sería después de la graduación, de tal forma que pudiéramos irnos, quizá a otro país, mientras ella se adaptaba al cambio. Dave aceptó darnos ese plazo por la única razón de que nosotros no matábamos humanos para alimentarnos y en todo el tiempo que habíamos permanecido aquí no habíamos dado “problemas”.



Por supuesto que a Beth aún no le decía acerca de la condición de Dave, ya estaba bastante asustada con todo lo que estaba pasando y no quería darle otro motivo para inquietarla más, confiaba que todo se arreglaría antes de la graduación y llegado el momento de transformarla, los dos podríamos estar juntos para la eternidad sin que nada ni nadie nos lo impidiera...




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