RESUMEN


¿Qué harías si todo tu mundo cambiara derepente? ¿Si todo lo que pensabas imposible fuera real? Si la persona que más amas estuviera a punto de matarte... y guardara un secreto que podría cambiar tu vida...


CATEGORIA: hetero.

GÉNERO: romance, vampiros

PERSONAJES: Tokio Hotel

CLASIFICACIÓN: +15

TERMINADA: no

28 nov 2011

Capítulo 44:

---------Narra Bill---------



A la mañana siguiente de haber llegado, Britta propuso que diéramos un paseo por algunos puntos turísticos de Francia, la pasamos muy bien y hubiera sido el viaje perfecto si no fuera por las “cosas” que descubrí en la mente de Britta, no sabía a ciencia cierta de que se trataba pero a juzgar por su actitud supuse que no sería algo bueno.


Beth había intentado hablar con ella sobre su anillo de plata y su mamá trató de esquivar las respuestas y se le ocurrió que tal vez un paseo distraería a Beth de su intento por averiguar la procedencia del anillo, pero Britta no había podido olvidarse del asunto, podía ver en sus pensamientos que sentía miedo, de hecho, había momentos en los que parecía estar aterrada, pero trataba de disimular con su hija, tenía pensamientos acerca de que tendría que revelar un “secreto”, pero no pude ver de lo que se trataba por que ella intentaba no pensar en eso.


Por la tarde cuando nos quedamos solos, Beth me pidió que la ayudara a “investigar” un poco en los pensamientos de su mamá pero yo ya no estaba muy seguro de que fuera buena idea, por los pensamientos angustiosos que tenía su mamá pensé que se trataba de algo delicado y personal, así que lo mejor era que lo hablaran ellas dos... convencí a Beth para que volviera a intentar hablar con Britta y ella estuvo de acuerdo, lo haría mañana en cuanto se levantara.


Durante toda la mañana me sentía un poco ansioso, deseaba saber que había pasado con Beth y luché con mis ganas de ir a verla, lo mejor era esperar a que ella me buscara, tal vez esto era más simple de lo que yo estaba pensando. Así que intenté distraerme viendo un poco la tele.


Esperaba que Beth me llamara, pero nunca me imaginé que la iba a “encontrar” acurrucada en un rincón de mi habitación, en cuanto la vi, corrí junto a ella y la abracé, estaba bañada en lágrimas, de nuevo se veía como esa vez en mi recámara, como si fuera un fantasma, cuando la toqué me sorprendí... era como tratar de tocar agua, puedes sentirla pero no retenerla en tus manos por mucho tiempo y además estaba fría, aunque no tanto como yo.


Dejé que se desahogara y cuando estuvo más tranquila me contó todo lo que le había dicho Britta: ella y Arthur no eran sus verdaderos padres, una noche tocó a su puerta una chica de unos 17 o 18 años, con una bebé casi recién nacida pidiendo que la dejaran pasar la noche, ellos se conmovieron al ver que estaban solas y estaba lloviendo demasiado, además la chica parecía asustada como si estuviera huyendo de alguien, así que aceptaron, según lo que le dijo Britta, al día siguiente la chica ya no estaba, solo estaba la bebé quien llevaba una cadenita con un anillo de plata en el cuello y una nota donde pedía que no se la quitaran, no la encontraron por ningún lado aunque preguntaron en todo el pueblo si alguien la conocía pero nadie pudo darles ninguna información, decidieron esperar un poco con la esperanza de que tal vez regresara por su hija, pero al cabo de unos meses sin ninguna noticia de la chica de la que solo conocían su nombre, Ágnes, tomaron la decisión de adoptar a la niña... todo esto la tenía muy triste, se notaba en sus ojos que estaba sufriendo y eso me dolía a mí también.



Me di cuenta que Beth no llevaba puesto el anillo y también de que a pesar de eso, yo no podía leer sus pensamientos, como hubiera podido de estar ella presente físicamente, pero sabía que no era un buen momento para hablar de eso, ella quería que regresáramos cuanto antes. Al principio no quería ir a Greifswald, me pidió que la llevara a otro lado, donde fuera, solo quería estar conmigo, pero le hice ver que aunque fuera difícil debía hablar con Arthur y Britta.










----------Narra Beth---------



Bill me consoló mientras yo le contaba todo lo que me había dicho mamá acerca de cómo me encontraron... creo que hablar de todo eso me ayudó a sentirme mejor, aún así ya no quería estar en Francia, aunque tampoco quería regresar a Greifswald, pero como me había dicho Bill tenía que hablar con ellos tarde o temprano... y de nuevo recordé que les debía demasiado, ellos me querían y se preocupaban por mí... él realmente me hacía sentir mejor.


Para entonces ya me había dado cuenta de que al igual que la vez anterior en la recámara de Bill, yo me había “transportado” cuando me quité el anillo, ahora estaba realmente segura que no era un sueño, era real el hecho de que el anillo tenía una especie de “magia”, pero por ahora ya no tenía cabeza para ponerme a averiguar que clase de anillo era.


Solo había un pequeño problema, no tenía ni idea de cómo “regresar” y sinceramente comenzaba a asustarme un poco... por suerte mamá tocó la puerta mientras pronunciaba mi nombre y de nuevo sentí como si algo me empujara fuera de la habitación de hotel donde estaba Bill... de pronto estaba de nuevo en un rincón de mi cuarto, me levanté algo aturdida por todo lo que pasaba y me dirigí a abrir la puerta. Después de hablar con mi mamá acordamos que ella nos acompañaría a Greifswald, dijo que tendríamos que hablar los tres juntos, papá, ella y yo. Más tarde no tuve más remedio que volver a colocar el anillo en mi dedo, ya que la sensación que me provocaba al quitármelo era extraña y me asustaba un poco.





****


Los siguientes días fueron confusos, como si los recuerdos estuvieran cubiertos de niebla, no tenía muchos ánimos para hacer otra cosa que no fuera hacer nada, Arthur comenzaba a estar realmente preocupado de nuevo; cuando volvimos del viaje y se enteró que yo ya sabía toda la verdad había estado preocupado por mi reacción, tal vez pensaba que íbamos a distanciarnos o que tal vez yo regresaría a vivir con mamá, pero cuando se dio cuenta que no lo haría se relajó un poco... yo en verdad intentaba comportarme como siempre y hacía un gran esfuerzo pero había momentos en que no lo lograba, no dejaba de darle vueltas a lo mismo, me preguntaba que podría haber pasado para que mi verdadera mamá me hubiera dejado con unos completos desconocidos.



Mila venía todos los días a verme al igual que Bill, entre los dos trataban de animarme y creo que papá estaba realmente agradecido con ellos, especialmente con Mila, ya que a pesar de que Bill parecía agradarle, siempre se comportaba más amable con su hermana, creo que pensaba que si no fuera por sus visitas, yo podría caer en una grave depresión.



Una tarde había aparecido en mi casa cargando una pesada caja, obviamente sin ningún esfuerzo, por supuesto que en cuanto papá abrió la puerta y vio su pesada carga se apresuró a quitársela de las manos alegando que una niña tan “frágil” no debería hacer una trabajo “pesado” como ese, ella le agradeció y al hacerlo se vio tan cansada que por un segundo hasta yo estuve a punto de tragarme todo el cuento, más tarde supe que la caja estaba llena de fotografías, todas de la familia Kaulitz, claro que las fotos las vimos en mi recámara, donde papá no pudiera darse cuenta de la variedad de paisajes y estilos de ropa que iban desde trajes largos y sobrios de principios del siglo XX hasta las prendas más fashion de la colección de este año... tomé una foto al azar y no pude evitar abrir un poco la boca asombrada mientras deslizaba mis dedos por encima, o sea, sabia que era Bill, pero no todos los días ves una cosa como esa... sus perfectos y finos rasgos siguen siendo iguales, completamente iguales (a excepción de su peinado, el delineado de sus ojos marrones y el piercing por supuesto), tanto que me parece estar viendo una foto tomada el día de Halloween mientras mi novio lleva puesto un disfraz de la época de la Primera Guerra Mundial... 



Por la noche después de que Mila se fuera, me di cuenta que realmente no tenía por que estar así, completamente deprimida, ya que lo tenía todo, siempre había tenido una familia, bueno sí, tal vez un poco distanciada, pero al menos sabía que ellos me querían, yo solo estaba haciendo una tormenta en un vaso de agua y tenía otras cosas importantes que hacer, como saber cómo funcionaban los poderes del anillo, además tenía una visita pendiente a Greifswalder Bodden, debía ir a agradecerle a la manada todo lo que habían hecho por mí, en especial a Georg y a Gus, por suerte aún me quedaban unos días de vacaciones y tendría tiempo, así que lo mejor era empezar cuanto antes.


Bill dijo que Mila recordaba haber visto un dibujo de un dragón muy similar al de mi anillo en un libro de la biblioteca de Jörg pero no recordaba en cual porque lo había visto hace muchos años, así que no tuvimos de otra más que ponernos a buscarlo una tarde, aprovechando que Jehanne y los papás de Bill habían salido a cazar. Tom se ofreció a buscar algo en Internet mientras Mila, Andreas, Bill y yo buscábamos en los libros.
Al principio no tuvimos mucha suerte, la biblioteca era un salón enorme, lleno de estanterías y había demasiados libros, además trataban de temas muy diferentes, aunque la mayoría eran de medicina obviamente, pero justo cuando estaba recargada sobre un estante, suspirando decepcionada por lo infructuoso de nuestra búsqueda, Andreas encontró algo que llamó nuestra atención


-¡Miren esto! –dijo mientras nos mostraba un libro de tamaño mediano con cubierta de piel negra.


Bill lo tomó y pude ver que el paso del tiempo ya había causado estragos en el libro, las hojas estaban amarillas, los bordes estaban carcomidos y las letras eran un poco borrosas, claro que eso no sería ningún problema para la perfecta vista de un vampiro, pero desgraciadamente para mí significó todo un reto leerlo.


Se trataba de ensayos y cosas relacionadas con el vampirismo, en la página que había visto Andreas había un dibujo de un dragón apoyado en sus patas traseras y lanzando fuego, según Mila se trataba del mismo que ella había visto, mencionaba que era el símbolo de un grupo de Brujas y Hechiceros llamado “La Sociedad del Dragón”, la fecha de su origen no se conocía con exactitud pero se sabía que era muy antiguo, tal vez varios cientos de años, decía que era una especie de hermandad que se dedicaba a exterminar vampiros... ¡Oh no! lo que me faltaba, de nuevo esos dichosos Brujos...


-¿Pero cómo se supone que llegó hasta mí un anillo con ese símbolo?- casi al mismo tiempo de formular la pregunta me arrepentí cuando noté las miradas nerviosas de los demás...




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Les gusta??? pliss comenten!!!
y vielen dansk por leer!!! =)





27 nov 2011

Capítulo 43:

--------Narra Beth--------



Mi mamá parecía nerviosa, no lo sé... tal vez solo estaba viendo cosas donde no las había. Decidí dejarlo pasar por el momento, pensé que tal vez al final sí sería buena idea pedirle ayuda a Bill, él se había ofrecido a “averiguar” un poco revisando los pensamientos de mi mamá, la verdad, al principio no me agradó mucho la idea, pero estaba decidida a volver de este viaje sabiendo toda la verdad sobre el anillo y las cosas extrañas que era capaz de hacer... bueno ok, en realidad no estaba muy segura de que el anillo hiciera algo más que solo “bloquear” los poderes de algunos vampiros, todavía no sabía si había sido real el día que me había “transportado” a la recámara de Bill ¡Eso sí que era extraño! porque ahora que lo recordaba, en ese momento no traía puesto el anillo...

¿Cómo se supone entonces, que su magia hubiera hecho posible el “traslado” hasta su casa? suspiré... esto era realmente confuso y definitivamente tenía que hacer que mi mamá recordara todo lo que supiera del anillo.




Más tarde, mamá se ofreció a llevarnos a Bill y a mí a dar un paseo por las calles de París, visitamos varios lugares: L`Arc del Triomphe,


Musèe Le Louvre, mientras recorríamos el museo Bill fue algo así como nuestra guía, él sabe muchísimas cosas, no de la manera normal en la que te lo esperarías como un chico al que le interesa mucho aprender de historia y arte, sino del tipo en que uno conoce porque lo ha vivido y creo que dejó impresionada a mamá, eso era bueno, le haría ganar más puntos con ella, por suerte el sol no era muy radiante que digamos, estaba nublado y caía una ligera llovizna que apenas si se sentía, aún así Bill lo bloqueó utilizando una gorra, pero el viento era frío... bueno, a estas alturas el frío ya no era algo que me importara.




Nos detuvimos en un restaurante para comer algo y después mamá nos tuvo que dejar para marcharse al trabajo así que tuvimos que movernos los dos solos durante toda la tarde, pero no tuvimos ningún problema ya que Bill hizo uso de su (según él) escaso conocimiento del francés, aunque a mí me dio la impresión de que prácticamente podía dar clases.


Realmente resultó ser tan maravilloso y romántico como lo había soñado, ahora estaba segura que pasara lo que pasara nunca iba a olvidar este viaje. Visitamos La Tour Eiffel y recorrimos Parc Monceau tomados de la mano mientras le platicaba a Bill de mi charla con mamá, acordamos volver a tocar el tema al día siguiente, esa era prácticamente mi “ultima” oportunidad antes de que mamá regresara al trabajo, él estuvo de acuerdo en ayudarme, pero me aseguró que lo mejor era que yo hablara con ella, ya que finalmente se había dado cuenta que no era muy educado de su parte leer la mente de su suegra, eso sonaba extraño viniendo de él ¿De cuando acá le parecía descortés indagar en la mente de los demás?




Bill me llevó a la casa de Henry y después se fue a su hotel, platiqué un rato con ellos y luego subí a mi cuarto, estaba cansada, me dolían los pies por la caminata de todo el día y me sentía un poco ansiosa por aclarar de una buena vez todas mis dudas sobre el anillo, pero logré dormirme casi inmediatamente después de poner la cabeza sobre la almohada.





****


Sentí que el alma se me caía hasta los pies cuando ella se llevó las manos a la cara y comenzó a sollozar, no solo me dolía ver a mamá en ese estado sino que de nuevo ese mal presentimiento que había tenido al abordar el avión se apoderó de mí, sentía un nudo en el estomago y comenzaba a arrepentirme de haber insistido tanto... pero ya era tarde para eso, había pasado toda la mañana presionándola para que recordara y me contara todo lo que sabía del anillo. No sabía que decirle así que solo podía esperar que ella dijera algo mientras yo la miraba con los ojos dilatados por la angustia.


Logró calmarse un poco y respiró profundamente como si estuviera tomando valor para decir algo, apenas habían pasado unos segundos pero yo sentía como si fueran horas, cuando por fin comenzó a hablar, todo lo que decía al principio era que la perdonara, yo no entendía nada pero le aseguré que todo estaría bien, no necesitaba disculparse...
Cuando terminó de contarme todo, me abrazó y me miraba con una profunda tristeza reflejada en sus ojos, supongo que esperaba que rompiera a llorar, pero aunque tenía ganas de hacerlo no podía, no podía derramar una sola lágrima, no hasta que pudiera procesar todas sus palabras juntas y lo que significaban: “Arthur y yo no somos tus padres” , aunque lo había dicho de una manera que no sonaba cruel o dura, me resultaba difícil asimilarlo, después de que pronunciara eso fue como si ya no fuera capaz de escuchar o por lo menos de entender nada.


Lo único que quería era estar sola, al menos por un rato, así que salí corriendo y me encerré en mi cuarto y me dejé caer en el suelo, no entendía por que tenían que haberse quedado callados y no decirme la verdad antes... sentía todo un torbellino de emociones recorriendo mi cabeza, quería gritar, quería aventar cualquier cosa que tuviera en frente y finalmente sentí como comenzaban a picarme los ojos y las lágrimas comenzaron a brotar sin que pudiera hacer nada por evitarlas... aunque sinceramente no las evitaría, al contrario, fueron como un bálsamo... seguía sintiendo una tristeza demasiado grande, tan grande que me dolía todo el cuerpo, pero me di cuenta que llorar me hacía serenarme un poco y poder pensar.


Era extraño, porque después de unos momentos toda la ira y el coraje que sentía hacia mis papás por no haberme dicho toda la verdad desde un principio se convirtió en agradecimiento puro y profundo, realmente no tenía ninguna razón para quejarme, a pesar de no llevar su sangre ellos siempre me habían querido y protegido como si realmente fuera su hija, en cambio no pude evitar que todo mi coraje se volcara sobre los que se suponía serían mis verdaderos padres, no los conocía pero tampoco quería hacerlo... al menos no de momento, pensaba que tal vez eran las peores personas de este mundo, si no ¿De que otra manera se puede abandonar a un hijo? y sobre todo de esa forma.


Me sentía tan confundida, tan triste... tan mal y todo era culpa de ese maldito anillo, ahora lo aborrecía, no quería seguir teniéndolo puesto, eso solo me recordaba el abandono de mis verdaderos padres, ¿Qué conseguían dejándome un simple anillo “de recuerdo”? ¿Tal vez pensaban que cuando lo viera los recordaría con cariño? No puedes sentir cariño por unas personas completamente desconocidas.


Me lo quité de un tirón y lo aventé al suelo lo más lejos que pude, como si de esa manera pudiera sacarme todo la tristeza que sentía... y seguí llorando, solo tenía ganas de estar en ese momento con una persona, la única que siempre lograba hacerme sentir bien, deseé con todas mis fuerzas estar con Bill... y de pronto sentí una mano sobre mi espalda y alguien me abrazaba...




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26 nov 2011

Capítulo 42:

Hallo mis Aliens lectoras!!!
mmm no se si les guste este capi, a mi me parece algo aburrido
pero bueno ya irá mejor los siguientes ñ.ñ
Bueno pues a leer!!!



--------Narra Beth--------




Cuando llegamos al aeropuerto de Roissy era tarde y ya estaba oscureciendo por lo que Bill no tuvo “problemas” con el sol, le llamé a papá avisándole que el vuelo había estado muy bien y que ya estaba a punto de llegar a casa de mamá para que estuviera tranquilo.
Bill y yo acordamos llegar juntos a casa de mi mamá, le dije que tal vez se sorprendería de verme llegar acompañada por un chico, pero conociéndola, ella no pondría el grito en el cielo como lo haría Arthur, así que quizá podría negociar con ella para que no le dijera nada a mi papá.


Tal como lo suponía, en cuanto le presenté a Bill como mi novio, abrió los ojos tanto que pensé que se le saldrían, yo ya le había contado que estaba saliendo con un chico por medio de los mails que nos mandábamos, pero creo que nunca se hubiera imaginado que un ser tan perfecto podría fijarse en una chica como yo, por suerte después se comportó amablemente con él y nos sirvió una taza de café mientras charlábamos del viaje, acerca de la universidad que íbamos a elegir (Bill y yo le insinuamos que nuestros planes eran asistir a la misma, pero mamá no puso ningún “pero”) y de otras trivialidades en la sala de su casa, después de un rato llegó Henry y seguimos charlando.


Mamá estuvo de acuerdo en no contarle a Arthur que había viajado acompañada, pero dejó claro que no podía dejar que Bill pasara la noche en la casa, lo que se traducía en que no permitiría que pasara la noche conmigo en sus narices, estuvimos de acuerdo, tampoco se puede pedir tanto en la vida, y Henry se ofreció a reservarle una habitación en el Hotel Ritz, Bill estuvo de acuerdo y le dijo que no se preocupara por el costo, claro yo sabía que Bill seguramente tenía dinero en su cuenta de banco como para vivir de por vida en una habitación de hotel de 5 estrellas si le apetecía.


En cuanto estuvimos solas en la habitación de huéspedes que había preparado para mí, comenzó a bombardearme con todo tipo de preguntas sobre mi novio, ya que cuando le mandaba correos no era muy dada a entrar en detalles, quería saber con exactitud como era él, la forma como me trataba y obviamente quería saber si ya había pasado algo entre nosotros, sentí como comenzaban a arder mis mejillas, tomé aire y le respondí lo más “apegado” que pude a la realidad, no me gustaba mentirle a mamá, pero tampoco podía decirle que Bill era un vampiro y que encima de todo ya me había mordido. Le aseguré que no había pasado nada entre nosotros (aún) y que no tenía de que preocuparse.


Pasamos un gran rato platicando, ella estaba feliz de haberse mudado con Henry, lo amaba realmente, aunque sinceramente dudaba que lo amara con la misma intensidad que yo amaba a mi Vampiro... aún así, me di cuenta que había tomado una buena decisión al mudarme con mi papá y así darles su espacio a ella y a Henry. 


Me pregunté si ella sería capaz de renunciar a todo con tal de estar con Henry... si pudiera decirle todo lo que sentía y pensaba en ese momento lo hubiera hecho encantada, ahora comprendía mucho mejor a Georg cuando hacía unos meses me había dicho que deseaba poder revelarme el secreto de la manada, pero que había algo que se lo impedía, ese algo era la lealtad... necesitaba demasiado desahogarme con alguien, hacía tanto tiempo que tenía que quedarme con muchos de mis pensamientos guardados solo para mí, pero ni modo, no tenía opción, no podía revelar todos los secretos que había descubierto en tan poco tiempo, además, si lo hacía era como estar firmando mi autorización para entrar a un manicomio ¿Qué otra cosa podrían pensar de mí si me ponía a hablar acerca de historias de Vampiros y Hombres Lobo? No, ni hablar, era mejor cerrar mi bocota.


Mi mamá y yo nos despedimos ya entrada la madrugada, ella me arropó como cuando era niña y me dio un beso en la frente, luego apagó la lámpara de la mesita y salió cerrando la puerta, pero yo tardé un poco en conciliar el sueño, por consiguiente no me levanté muy temprano que digamos.


Cuando me senté a la mesa para desayunar, Henry ya se había marchado al trabajo y mamá había pedido unos días de descanso para pasar tiempo conmigo, pero solo le habían dejado libre un par de días por la mañana y por la tarde regresaría al trabajo, así que aproveché para preguntarle cosas acerca de mi anillo; al principio no le dio mucha importancia, dijo que no recordaba de donde había salido y me dio a entender que había sido suyo, pero algo en su actitud hizo que dudara de lo que decía y que mi curiosidad creciera aún más...











--------Narra Bill--------




Durante los días posteriores al enfrentamiento en el claro, no había podido dejar de darle vueltas a todo el asunto del anillo de  Beth, pero tampoco quería alarmarla, por lo que decidí no comentarle nada aún, me limité a sugerirle que retomáramos los antiguos planes de viajar a Francia para hablar con Britta, estaba seguro de que a ella le encantaría la idea.
Por supuesto ella aceptó de inmediato, yo me encargaría de todo los gastos, claro, sin que Arthur se enterara.


Ya habíamos acordado que viajaríamos a Francia la semana entrante, el viernes, Arthur la llevaría en su auto hasta la estación de autobuses donde abordaría un autobús que la llevaría a Hamburg, ahí yo la estaría esperando y tomaríamos un avión hasta Francia.
Durante la cena del viernes en casa de Beth, aproveché para decirle a Arthur que mis hermanos y yo saldríamos de vacaciones para justificar mi ausencia y así no levantar sospechas acerca de que acompañaría a Beth, de otra forma él se hubiera negado a dejarnos viajar juntos, sobre todo cuando hurgando un poco en sus pensamientos, “oí” la conversación que había tenido con Beth hacía un par de días, Arthur sabía que era hora de hablar de sexo con ella, sobre todo ahora que notaba que los 10 meses había durado nuestra relación era más tiempo del que a él le hubiera gustado, pero no tenía la más mínima idea de cómo tocar el tema, estaba planeando hablar con Britta y aprovechar para que tocaran el tema entre ellas...


Arthur me hizo muchas preguntas, quería conocerme más a fondo, cerciorarse que estuviera tomando enserio a Beth y saber acerca de mi familia, de donde éramos y todas esas cosas, yo le di todos los detalles, tratando de dejarlo lo más satisfecho posible, afortunadamente tuve la ventaja de poder anticipar sus preguntas y así preparar respuestas convincentes sin revelar ningún detalle “prohibido”.


Estaba tan emocionado con el viaje tanto como creía que Beth también lo estaba, no solo porqué viajaríamos solos, sino también, por lo que esperábamos averiguar del anillo, Beth confiaba en que su mamá le dijera de donde había salido, además yo pensaba “averiguar” un poco en los pensamientos de Britta, sólo si notaba que ella sabía algo y se negaba a decírnoslo... y es que realmente estaba decidido a saber la verdad, tenía que salir de dudas de una vez por todas... la incertidumbre de no saber hasta qué punto había intervenido Beth a la hora de haber acabado con Inna, me estaba volviendo loco...




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25 nov 2011

Capítulo 41:

-------Narra Bill-------



La sola idea de que Beth tuviera algo que ver con todo esto me provocó escalofríos... por un lado sonaba completamente descabellado, yo conocía a su padre y estaba completamente seguro que no tenía nada que ver con magia y mucho menos tenía afinidades con ningún elemento... pero por otro lado, Beth no llevaba puesto el anillo, que al parecer era el causante de hacerla inmune a ciertos poderes vampirícos y no sería la primera vez que sucedía algo “extraño” mientras ella no lo traía puesto...


Darme cuenta de lo asustada que estaba, hizo que me olvidara de todo lo demás... aún cuando las sospechas de Inna fueran ciertas, eso no cambiaba en nada las cosas, no cambiaba el hecho de que yo amaba a Beth y de que toda mi existencia girara en torno a ella... así que me acerqué lentamente y la rodeé con mis brazos, mientras trataba de tranquilizarla...


Me concentré en los pensamientos del lobo... en el claro las cosas habían salido bastante bien, a excepción de un par de lobos con los huesos rotos, todos estaban bien, no habíamos sufrido ninguna baja tal y como Mila había visto, tenía que reconocer que gran parte se la debíamos a la intervención de la manada. Le dije a Beth que ya no tenía nada que temer, ya no había nada que amenazara su seguridad y le aseguré que los lobos estarían bien, no le dije quienes habían resultado heridos, la verdad no tenía caso alarmarla, en realidad no era nada grave y los lobos tenían sus propios métodos de curación, bastante rápidos por cierto...


Tomé a Beth entre mis brazos y la llevé hasta donde estaba mi auto... era hora de volver a casa... había varias cosas que hacer, pero la más importante: esta vez sí teníamos que averiguar la procedencia de su anillo...









---------Narra Beth-------



Resultaba tranquilizadora la idea de que Inna ya no volvería a perseguirme, ni intentaría acabar conmigo... los días posteriores al enfrentamiento en el claro habían pasado más rápido de lo que hubiera esperado...


Al día siguiente, las hermanas de Inna habían llegado a casa de los Kaulitz y se habían disculpado con ellos, Bill me dijo que incluso querían disculparse conmigo, pero él se negó, dijo que en otra ocasión , cuando yo estuviera completamente repuesta de todas las emociones que había sufrido las últimas semanas, al parecer ellas nunca estuvieron de acuerdo con lo que había hecho su hermana... ese mismo día, Bill y sus hermanos junto con sus padres, nos hicieron una breve visita para agradecerle a Arthur que me hubiera dado permiso de pasar toda una semana en casa de los Kaulitz haciendo compañía a Simone y Mila durante los días en que sus hermanos y su papá habían “estado de viaje”...


Mila me entregó una lista de cosas que tenía que memorizar, era una lista de las actividades que se suponía, habíamos hecho durante mi estancia en su casa, también me regaló un par de blusas que tenía sin estrenar y algunos accesorios, todo para que mi papá no sospechara nada, así él podía comprobar que durante las tardes habíamos salido de compras... no hubo problema, papá se lo tragó todo.



Pensé que Bill estaba exagerando cuando me pidió que descansara al día siguiente, me había dicho que con toda la descarga de adrenalina que había sufrido y la tormenta, después podía tener bajas las defensas... desgraciadamente su consejo llegó después de tiempo por que esa misma tarde ya me sentía fatal, parecía que iba a resfriarme y fue peor al despertarme, me sentía mareada, con un fuerte dolor de cabeza y encima de todo vomité un par de veces... supongo que me veía lo suficientemente enferma como para que Arthur pasara toda la mañana haciéndome compañía y preparándome tazas de té que nunca llegaron a mi estómago... para el medio día noté que papá comenzaba a verme de una manera extraña, parecía querer decir o preguntar algo pero no se atrevía y cuando por fin se armó de valor, yo preferí que no lo hubiera hecho


-Beth...- dudó unos instantes y luego continuó -¿Estás segura que Bill salió de la ciudad al igual que sus hermanos?


-¿Qué?- mascullé, sinceramente no entendí su pregunta


-¿No estuvieron juntos esta semana o sí?- parecía molesto -¿Tu y él no...?- casi jadeé, mis alarmas se activaron...  ¡Oh no! ¡Mi papá se refería a sexo! Mi cabeza palpitó más fuerte cuando me apresuré a responder -¡No, claro que no!


-¿Dime que no estás embarazada?- dijo atropelladamente y con la cara roja como un tomate


-¡No! Él y yo no... so... solo somos novios, quiero decir me refiero a que no...- mi cara comenzaba a arder


-Ok, ya lo entendí- dijo sin mirarme a la cara y yo agradecí que no estuviera interesado en alargar más la “charla”


-Bueno de todos modos lo de ustedes parece ir más en serio de lo que me esperaba ¿Cierto?- supuse que era una pregunta retórica así que preferí no contestar –Tal vez será mejor que lo conozca más- dijo con el ceño fruncido y en un tono tan bajo que apenas logré escuchar -¿Por qué no lo invitas a cenar? Podría ser este fin de semana... ¡Ah! Y creo que sería buena idea que trajera a sus padres...


-¡¿Qué?!- dije alarmada y tratando de buscar un pretexto que hiciera que mi papá desistiera de una locura como esa –No... no es necesario que hables con sus papás, dije que éramos novios no que nos fuéramos a casar...- Arthur se aclaró la garganta mientras me miraba con el ceño fruncido, obviamente no muy contento con lo que acababa de decir –Además el señor Kaulitz seguramente estará ocupado con sus guardias en el hospital...


-Está bien, entonces solo dile a Bill... Qué tal el viernes a las 8, trataré de llegar temprano- me dijo, mas no preguntó, antes de girarse y subir las escaleras, y yo solo me quedé allí sentada en mitad de la cocina, totalmente en shock cuando me di cuenta que iba a sentar juntos a papá y a Bill en una mesa llena de comida y de interrogatorios... ¡Y Bill no come! ¿Qué se supone que va a poner de pretexto? Respiré profundo mientras trataba de calmarme, tenía un par de días para encontrar la forma de cancelar esa absurda cena... aunque tal vez podría cocinar una "Rellena"...




Al día siguiente mientras estábamos viendo la televisión en la sala de mi casa, ya que Bill no permitía que me acercara a su casa porque al parecer Jehanne había decidido mudarse con los Kaulitz, Bill dijo que ella y Andreas habían iniciado una relación, me alegraba por él, dejaría de ser el soltero de la familia, Jehanne estaba tratando de adaptarse a las reglas de los Kaulitz y no era tan sencillo en un principio resistirse al impulso natural de beber sangre humana, por lo que era mejor no tentar mi escasa buena suerte, aproveché para decirle lo de la cena y él aceptó, dijo que no me preocupara y después cambió de tema, Bill insinuó que sería buena idea retomar los planes de las pasadas vacaciones y visitar a mi mamá durante los días que teníamos libres por fechas navideñas, ya que el plan de la vez pasada se había venido abajo... sinceramente notaba a Bill un poco ansioso con el tema de averiguar algo sobre mi anillo, pero no lo culpaba, yo misma seguía teniendo mucha curiosidad, así que al otro día telefoneé a mamá para preguntarle si podría ir a visitarlos a ella y a Henry, la noticia la emocionó mucho y por supuesto que podía. 



Igual que la vez anterior, Bill dijo que iría conmigo, pero obviamente no se lo mencioné a mi papá... el viaje estaba planeado para justo el día en que comenzaban las vacaciones... tenía varios motivos para estar feliz, deseaba mucho ver a mi mamá, pasear por las calles de París con Bill a mi lado y celebrar de nuevo la navidad, papá no acostumbraba hacerlo, ni siquiera ponía adornos en la casa, el año pasado, estas fechas habían pasado en esta casa como cualquier otro día, papá había dejado de hacerlo desde que mi mamá se fue de la casa llevándome con ella a Badden, sabía muy bien que le traía tristes recuerdos del día en que nos habíamos ido, justo en vísperas de navidad, así que no había insistido para que las cosas cambiaran.


La noche del viernes finalmente no fue tan espeluznante como me lo esperaba, sí hubo un interrogatorio por parte de Arthur a Bill, pero no del tipo policiaco como lo imaginé, no sé como, pero Bill respondió tranquilamente a todas las preguntas de papá con su encantadora sonrisa de comercial de pasta dental. Obviamente Bill casi no comió, tal vez un par de bocados de cada platillo, pero hizo un buen show moviendo la comida por todo el plato y Arthur no pareció notarlo ya que estaba demasiado ocupado interrogándolo a fondo.


No podía dejar de fantasear con la imagen de Bill y yo tomados de la mano recorriendo las calles parisinas ¡Eso sería tan romántico!




Mi papá me llevó en su auto hasta la estación de autobuses donde tomaría uno hasta Hamburg, llevaba poco equipaje, solo una maleta mediana y una mochila sobre mis hombros, realmente no pensaba pasar más de cinco días con mamá y Henry.


Cuando llegué a la ciudad y me dirigí a la sala de espera, que era donde habíamos acordado Bill y yo que nos veríamos, él ya estaba ahí, me pregunté si habría tomado algún autobús o habría venido corriendo desde Greifswald, pero una vez que me dedicó una de sus hermosas y radiantes sonrisas me olvidé por completo de preguntárselo. Solo hicimos una parada antes de tomar un taxi que nos llevaría al aeropuerto y fue para entrar a una cafetería y comprar algo para que yo comiera.


Mientras íbamos en el avión, permanecí gran parte del tiempo callada, tenía una sensación extraña recorriendo mi cuerpo, era como si pensara que este viaje cambiaría mi vida de forma definitiva, el problema era que no sabía si era para bien o para mal, tal vez Bill lo notó pero no me hizo preguntas, solo me recargó contra su pecho y me abrazó... eso me hacía sentir mucho mejor. Después de un rato traté de apartar todos esos pensamientos pesimistas de mi mente y nos pusimos a platicar y reír de tonterías, Bill siempre hacía un esfuerzo para que yo estuviera feliz y siempre lo conseguía...




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Les va gustando???

Qué  pasará con el anillo de Beth???

Gracias por leer!!! =)



24 nov 2011

Capítulo 40:


Hallo!!! antes que nada: 1000000 de gracias por pasarse a leer y dejar sus comentarios
aunque quiero más!!! jajajja!!! bueno es que es para saber si les va gustando el fic ñ.ñ
bueno ya, las dejo leer Aliens queridas!!!



 -----------Narra Beth----------








Me di cuenta que Gus no entraría al agua y por lo tanto Inna y Bill volverían a enfrentarse cara a cara, mi novio no contaría con la ayuda de nadie más... Bill logró alcanzar a Inna y de nuevo se volvieron una masa borrosa que salpicaba agua... ¡No! jadeé y me llevé las manos a la cabeza, estaba desesperada, si tan solo pudiera llegar hasta ellos, corrí hasta un punto donde las olas mojaran mis botas, sin atreverme a entrar más, seguramente el agua estaba a punto de congelarse... Inna se liberó de Bill e intentó correr de nuevo, pero esta vez algo extraño sucedió, el mar comenzó a embravecer y para mi sorpresa comenzó a poner resistencia a cada paso que Inna intentaba dar, era como si el mar se hubiera dado cuenta que estaba siendo profanado por Vampiros...




Estuve a punto de hacerme daño en el labio debido a la fuerza con la que me lo estaba mordiendo, ya no podía ver claramente, estaban bastante dentro, solo se veían sus cabezas fuera del agua... me sentía como si el mar estuviera hipnotizándome, no podía apartar la vista de él... Bill había conseguido someter a Inna y estaba tratando de hacerla regresar a la playa, ya la había arrastrado varios metros y estaban un poco más cerca de la playa cuando de repente Inna volvió a safarse del agarre de Bill, contuve la respiración y apreté los puños tan fuerte que mis uñas se clavaron en la palmas de mis manos...




De pronto noté que Inna parecía estar atrapada entre el oleaje, intentaba resistirse no solo a Bill sino ahora también al embravecido oleaje, lo que le permitió a Bill volver a someterla y arrastrarla hacia la playa, donde la sujetó contra la arena y con un movimiento tan rápido que apenas pude verlo, sacó un instrumento plateado y afilado de un lado de su cinturón, el cual clavó en el pecho de Inna que al momento dejó de retorcerse
-¡Beth el encendedor!- gritó Bill -¡Dentro de la chamarra!- metí mis temblorosos dedos a los bolsillos de su chamarra y del lado izquierdo lo encontré, lo saqué y lo más rápido que pude lo encendí y lo lancé hacia el cuerpo de Inna, al mismo tiempo que Bill se apartaba velozmente de ella...




Todavía jadeando un poco y con los ojos tan abiertos como platos vi como Gus aparecía, llevaba en el hocico los restos del otro Vampiro y los arrojaba al fuego, la humareda creció, era un humo denso y completamente negro con un olor dulzón pero bastante penetrante, hacía que mi nariz ardiera un poco.




Una vez que todos los restos de los dos vampiros ardieron por completo en medio de una nube de humo, Bill me miró directamente a los ojos pero su expresión era extraña, se acercó lentamente a mí con gesto cauteloso... era como si tuviera miedo de acercarse a mí... creí que tal vez se debiera a que tenía miedo de que sufriera un ataque de nervios o algo parecido, pero aunque sí estaba un poco asustada, lo que yo sentía era un gran alivio al darme cuenta de que a pesar de haberse enfrentado a Inna, él estaba perfectamente, ni siquiera su ropa había sufrido daño alguno... después de algunos segundos él por fin se acercó a mí, me rodeó con sus brazos y yo enterré mi cara en su pecho mientras lágrimas de alivio mezcladas con miedo bajaban por mis mejillas...











-------Narra Bill---------








De pronto  y sin que pudiera explicármelo, el mar embraveció... me parecía como si las olas pusieran resistencia a cada paso que daba Inna ¡Era realmente inexplicable! pero aproveché esa ventaja, sí, porque para mí seguía resultando igual de fácil que siempre moverme entre el oleaje, a pesar de haber arreciado... la alcancé y forcejeamos durante varios minutos, luego ella consiguió sacudirse de mi agarre, ya había conseguido arrastrarla de regreso a la playa... volvió a internarse mar adentro, justo en el momento en el que pensé que había conseguido escapar... se detuvo abruptamente, era como si el mar la estuviera envolviendo, pataleaba sin conseguir avanzar, como si una mano gigantesca hubiera cerrado su puño y no le permitiera avanzar más, aprisionándola y dándome tiempo para someterla y arrastrarla nuevamente hasta la playa...




Esta vez lo conseguí, la llevé hasta la arena, y a pesar de toda la resistencia que seguía poniendo, me las arreglé para inmovilizarla con una mano mientras con la otra sacaba de mi cinturón una estaca de plata y la clavaba firmemente en su pecho, abriéndome paso hasta llegar a su inerte corazón... recordé que mi encendedor se había quedado en la chamarra que Beth traía puesta, así que le pedí que me lo diera, ella rápidamente lo sacó del bolsillo y lo lanzó encendido... en un instante las llamas envolvieron por completo el cuerpo de Inna...




Hasta este momento no había tenido tiempo de reparar en lo que había sucedido... todo era tan extraño ¿Cómo era posible que el mar hubiera reaccionado de esa forma?... entonces recordé los pensamientos que había tenido Beth al momento de encontrarnos Inna y yo dentro del agua, ella estaba asustada y se sentía frustrada por no poder hacer nada para ayudarme, deseaba que Inna no tuviera ninguna ventaja dentro del agua, que el mar la aprisionara y desapareciera... ¿Acaso era posible?... ¿Acaso Inna finalmente había tenido razón y...? ¿Y si Beth fuera capaz de manipular los elementos de la naturaleza, tal y como lo hacían los brujos?...





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mmm... lo sé este capi me quedó muy corto lo siento =)
Mañana el siguiente!!!
espero que les esté gustando!!! =)