RESUMEN


¿Qué harías si todo tu mundo cambiara derepente? ¿Si todo lo que pensabas imposible fuera real? Si la persona que más amas estuviera a punto de matarte... y guardara un secreto que podría cambiar tu vida...


CATEGORIA: hetero.

GÉNERO: romance, vampiros

PERSONAJES: Tokio Hotel

CLASIFICACIÓN: +15

TERMINADA: no

29 nov 2011

Capítulo 45:

---------Narra Beth--------



Tenía una idea rondándome desde ayer, pero no me atrevía ni siquiera a prestarle mucha atención, mucho menos me había decidido a tocar el tema con Bill, aunque sabía que tendría que hacerlo y pronto, se trataba de la posible conexión entre mis verdaderos padres y el anillo, claro que solo era una idea tonta que entre más la pensaba más ridícula y absurda me sonaba, pero al mismo tiempo me provocaba más ansiedad y hasta miedo, había llegado a la conclusión de que uno de mis padres, o tal vez los dos, podrían haber estado ligados a alguien que pertenecía a “La Sociedad del Dragón”, era la única razón que se me ocurría, pero al mismo tiempo trataba de convencerme a mí misma de que estaba equivocada, seguramente había llegado a ellos de otra forma... por más que lo estuviera posponiendo tendría que hablar con Bill, solo me había salvado por el momento gracias a que los Kaulitz habían salido de cacería.


Estaba segura que no era la única que estaba pensando en esa misma posibilidad por la forma en como se miraron los Kaulitz en el momento en que pregunté como podría haber llegado a mí un anillo con el símbolo de la dichosa Sociedad, Bill me había casi arrebatado el libro de las manos, lo cerró y lo aventó bruscamente sobre el escritorio de su papá, en ese momento dijo que ya era suficiente por el momento de tanta búsqueda y me trajo de vuelta a mi casa... es más, hasta sentía que lo de salir de caza era un pretexto para estar a solas, seguramente hablando de esta posibilidad, respiré profundo y me obligué a dejar de pensar en la absurda idea de que Bill ya no quisiera verme más por el hecho de que mis padres estuvieran “relacionados” con unos cazavampiros.


No podía creer que todo esto me pasara a mí... no salía de una cuando ya estaba en otra... para colmo sentía mucha curiosidad por saber más acerca de aquel grupo de brujos ya que Bill no me había dado oportunidad de leer todo lo que decía el libro de su padre, comenzaba a pensar que tal vez debería averiguar por mi cuenta, posiblemente en Internet encontrara algo.


Al día siguiente me despertó el timbre de mi celular, contesté tratando de sonar lo más despierta posible, era Bill, al principio me extrañó pensé que aún estaría con su familia cazando pero dijo que había preferido regresar antes, que ya había cazado lo suficiente, me avisó que pasaría por mi en un par de horas... en cuanto colgué salí disparada al baño, me apresuré a ducharme, planché mi cabello y puse gloss en mis labios mientras intentaba decidir si ponerme mi sudadera rosa o mi chamarra negra con peluche alrededor de la capucha o... al final me puse la chamarra con unos skinny y unas botas negras.
Cuando entré a la cocina, papá ya estaba sirviéndose una taza de café, le sonreí a modo de disculpa por haber olvidado preparar el desayuno.


-¿Vas a salir?


-Sí, Bill viene por mí


-Beth creo que ya va siendo hora de que te decidas por una Universidad ¿No crees? ¿Supongo que ya has pensado en algunas?


-mmm, sí... ya te había dicho que pensaba... bueno, pienso ir a la Freie Universität Berlín y aún tengo un par de semanas antes de que termine el periodo de inscripción- dije un poco titubeante, no lo podía evitar, hablar del tema de la universidad me ponía algo nerviosa, en especial si era delante de papá, tenía miedo de que sospechara algo, lo cual era ridículo ¿Cómo podría Arthur descubrir que en realidad no asistiría a ninguna universidad? ¿Cómo podría imaginarse siquiera, que la verdad era que iba a ser transformada en Vampiro?


-Y ¿Cuándo es?


-El 15 de enero... podemos hablar después... lo prometo- dije mientras tocaban el timbre de la puerta y yo le daba un beso en la mejilla...


Cuando abrí la puerta sentí como mi boca se abría de la impresión, digo Bill siempre se ve perfecto, pero es que verlo ahí delante de mi puerta con sus jeans ajustados, playera roja, chamarra a juego, ajustada a su cuerpo y su cabello alborotado...


Era imposible no preguntarme que era lo que él veía en alguien como yo...
Primero fuimos a la cafetería del centro comercial a desayunar, bueno a que yo desayunara, ya que Bill solo fingió tomar un makiatto, cuando salimos nos detuvimos a ver algunos aparadores y mientras pasábamos por la joyería no pude evitar decir


-¡Mira esto!- mientras señalaba una pulsera con estrellas de oro blanco, Bill tomó mi mano y me jaló hacia dentro de la tienda, mientras le pedía a la empleada que nos mostrara la pulsera, cuando la tuve en mis manos comprobé que era perfecta pero muy costosa, obviamente no entraba dentro de mi presupuesto, pero Bill dijo que él la compraría para mí, intenté negarme pero me miró de una forma que supe que nada de lo que yo dijera evitaría que lo hiciera, así que mejor me callé... más tarde nos subimos a su auto, pensé que tal vez ya me llevaría de regreso a mi casa pero en vez de eso me preguntó si quería ir a la suya


-Pensé que no querías que me acercara a tu casa- dije mirándolo de reojo sonriéndole


-Bueno sí, pero eso no aplica hoy, ya que Jehanne sigue con mi familia y no van a volver hasta mañana


Nos detuvimos un poco antes de llegar a su casa y caminamos un rato siguiendo la orilla del río Rick mientras que, sin saber cómo, empezamos a hablar del tema de mi anillo, así que no tuve más remedio que contarle la teoría que tenía sobre que algún familiar de uno de mis padres podría estar relacionado con la Sociedad del Dragón


-No lo sé... quizá esta Sociedad haya cambiado con el tiempo, tal vez ya no son solo... Brujos, tal vez puedan formar parte también los humanos- dije, mientras el negaba con la cabeza


-No, no creo que haya cambiado... aún cuando no sé mucho de esa Sociedad, sí sé que los brujos, al igual que los lobos y los vampiros tenemos como regla principal no revelar nuestra identidad a los humanos


-Bueno... tú me contaste lo que eres... y Georg, bueno de alguna forma también lo hizo, así que por que no pensar que los brujos también pueden romper sus reglas de vez en cuando- dije sonando demasiado esperanzada y tratando de creerme yo misma esa historia -Bill solo suspiró pensativo, mientras sacaba las llaves de la casa de su bolsillo, porque aunque pensé que los Vampiros no necesitaban cerrar sus casas con llave cada que se ausentaban, lo cierto es que deben guardar las apariencias y actuar lo más humano posible.


En cuanto entramos Bill me ofreció algo de tomar, pero lo rechacé, entonces Bill tomó mi mano y me jaló para que subiéramos las escaleras


-¡Vamos! Tengo algo para ti- dijo con su hermosa sonrisa


-¿Para mí?- dije mientras él abría la puerta de su habitación, era la tercera vez que estaba ahí, primero el día que me mostró toda su casa y después el día que me “transporté” después de quitarme mi anillo, había una gran cama en medio así que me senté, mientras Bill sacaba una pequeña caja de un cajón de su enorme closet


-¡Tu regalo de navidad!, un poco atrasado pero...


-¡Otro! O sea quiero decir, gracias, pero ya me compraste esta pulsera y...


-¿Y eso qué?- dijo rodando los ojos –Bueno, velo como un paquete, así que solo es un regalo


Lo tomé dándome por vencida, nunca he entendido como es capaz de convencerme siempre tan fácilmente, pero es que cuando me mira de esa manera, todos mis pensamientos se vuelven confusos, mi voluntad se diluye y lo único en lo que puedo pensar es en él, desenvolví la caja y cuando me di cuenta que era el CD que tanto había estado buscando y no encontraba desde hacía un buen tiempo, no pude hacer otra cosa que saltar hacia él, que me esperaba con los brazos abiertos para después besarnos...


Me alejé un poco para quitarme la chamarra ya que la forma en que estaba mirándome hizo que el calor subiera por mis mejillas... pero no resultó, porque cuando me encontré de nuevo con sus ojos, esta vez el calor no solo inundó mi cara, sino todo mi cuerpo, claro de una manera agradable, mi respiración se entrecortó y no pude evitar preguntarme si alguna vez seré capaz de acostumbrarme a su extraordinaria belleza, su suave piel blanca como el mármol, su sedoso cabello negro, sus facciones finas y perfectas y su delgado pero escultural cuerpo... y la respuesta era no, al menos eso esperaba, no dejar de amarlo, desearlo y necesitarlo nunca...


Bill se acercó a mí lentamente hasta que nuestras frentes se juntaron, tomó mi cara entre sus manos


-Te amo, siempre voy ha estar ahí cuando me necesites, no importa lo que pase...


-Siempre vamos a estar juntos- le interrumpí terminando la frase, él asintió


Sabía muy bien a lo que se refería, al anillo y todos los problemas que nos había traído, pero no quise seguir pensando en eso, no ahora, no en este momento en el que sus ojos reflejaban un amor y una ternura infinita que creí no merecer, nuestros labios se encontraron y yo rodeé con mis brazos su espalda mientras él hacía lo mismo con mi cintura...


Los besos aunque eran lentos y suaves, tenían en el fondo un toque de desesperación, como si sintiéramos un hambre que solo el otro pudiera ser capaz de saciar... me di cuenta que si no hacía algo para frenar ahora, más tarde sería imposible, el problema era que no quería frenar, no, ni la más mínima intención y esperaba que Bill pensara igual, que esta vez se olvidara de su miedo a perder el control y se dejara llevar...



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Qué creen que pase Aliens???

o más bien la pregunta sería: Quieren que pase algo entre Beth y Bill???
yo creo que sí, porque ya se han tardado mucho jajajaja!!!

bueno pues hasta aquí por el momento...
prometo apurarme, tengo el siguiente capi pero aún no me convence como quedó así que tengo que revisarlo, pero en unos días (serán poquitos, lo prometo ñ.ñ)

Ya solo me falta una semana más para terminar mis exámenes!!! y podré seguir escribiendo =)
Kusses y Danke por pasar al blog!!!








28 nov 2011

Capítulo 44:

---------Narra Bill---------



A la mañana siguiente de haber llegado, Britta propuso que diéramos un paseo por algunos puntos turísticos de Francia, la pasamos muy bien y hubiera sido el viaje perfecto si no fuera por las “cosas” que descubrí en la mente de Britta, no sabía a ciencia cierta de que se trataba pero a juzgar por su actitud supuse que no sería algo bueno.


Beth había intentado hablar con ella sobre su anillo de plata y su mamá trató de esquivar las respuestas y se le ocurrió que tal vez un paseo distraería a Beth de su intento por averiguar la procedencia del anillo, pero Britta no había podido olvidarse del asunto, podía ver en sus pensamientos que sentía miedo, de hecho, había momentos en los que parecía estar aterrada, pero trataba de disimular con su hija, tenía pensamientos acerca de que tendría que revelar un “secreto”, pero no pude ver de lo que se trataba por que ella intentaba no pensar en eso.


Por la tarde cuando nos quedamos solos, Beth me pidió que la ayudara a “investigar” un poco en los pensamientos de su mamá pero yo ya no estaba muy seguro de que fuera buena idea, por los pensamientos angustiosos que tenía su mamá pensé que se trataba de algo delicado y personal, así que lo mejor era que lo hablaran ellas dos... convencí a Beth para que volviera a intentar hablar con Britta y ella estuvo de acuerdo, lo haría mañana en cuanto se levantara.


Durante toda la mañana me sentía un poco ansioso, deseaba saber que había pasado con Beth y luché con mis ganas de ir a verla, lo mejor era esperar a que ella me buscara, tal vez esto era más simple de lo que yo estaba pensando. Así que intenté distraerme viendo un poco la tele.


Esperaba que Beth me llamara, pero nunca me imaginé que la iba a “encontrar” acurrucada en un rincón de mi habitación, en cuanto la vi, corrí junto a ella y la abracé, estaba bañada en lágrimas, de nuevo se veía como esa vez en mi recámara, como si fuera un fantasma, cuando la toqué me sorprendí... era como tratar de tocar agua, puedes sentirla pero no retenerla en tus manos por mucho tiempo y además estaba fría, aunque no tanto como yo.


Dejé que se desahogara y cuando estuvo más tranquila me contó todo lo que le había dicho Britta: ella y Arthur no eran sus verdaderos padres, una noche tocó a su puerta una chica de unos 17 o 18 años, con una bebé casi recién nacida pidiendo que la dejaran pasar la noche, ellos se conmovieron al ver que estaban solas y estaba lloviendo demasiado, además la chica parecía asustada como si estuviera huyendo de alguien, así que aceptaron, según lo que le dijo Britta, al día siguiente la chica ya no estaba, solo estaba la bebé quien llevaba una cadenita con un anillo de plata en el cuello y una nota donde pedía que no se la quitaran, no la encontraron por ningún lado aunque preguntaron en todo el pueblo si alguien la conocía pero nadie pudo darles ninguna información, decidieron esperar un poco con la esperanza de que tal vez regresara por su hija, pero al cabo de unos meses sin ninguna noticia de la chica de la que solo conocían su nombre, Ágnes, tomaron la decisión de adoptar a la niña... todo esto la tenía muy triste, se notaba en sus ojos que estaba sufriendo y eso me dolía a mí también.



Me di cuenta que Beth no llevaba puesto el anillo y también de que a pesar de eso, yo no podía leer sus pensamientos, como hubiera podido de estar ella presente físicamente, pero sabía que no era un buen momento para hablar de eso, ella quería que regresáramos cuanto antes. Al principio no quería ir a Greifswald, me pidió que la llevara a otro lado, donde fuera, solo quería estar conmigo, pero le hice ver que aunque fuera difícil debía hablar con Arthur y Britta.










----------Narra Beth---------



Bill me consoló mientras yo le contaba todo lo que me había dicho mamá acerca de cómo me encontraron... creo que hablar de todo eso me ayudó a sentirme mejor, aún así ya no quería estar en Francia, aunque tampoco quería regresar a Greifswald, pero como me había dicho Bill tenía que hablar con ellos tarde o temprano... y de nuevo recordé que les debía demasiado, ellos me querían y se preocupaban por mí... él realmente me hacía sentir mejor.


Para entonces ya me había dado cuenta de que al igual que la vez anterior en la recámara de Bill, yo me había “transportado” cuando me quité el anillo, ahora estaba realmente segura que no era un sueño, era real el hecho de que el anillo tenía una especie de “magia”, pero por ahora ya no tenía cabeza para ponerme a averiguar que clase de anillo era.


Solo había un pequeño problema, no tenía ni idea de cómo “regresar” y sinceramente comenzaba a asustarme un poco... por suerte mamá tocó la puerta mientras pronunciaba mi nombre y de nuevo sentí como si algo me empujara fuera de la habitación de hotel donde estaba Bill... de pronto estaba de nuevo en un rincón de mi cuarto, me levanté algo aturdida por todo lo que pasaba y me dirigí a abrir la puerta. Después de hablar con mi mamá acordamos que ella nos acompañaría a Greifswald, dijo que tendríamos que hablar los tres juntos, papá, ella y yo. Más tarde no tuve más remedio que volver a colocar el anillo en mi dedo, ya que la sensación que me provocaba al quitármelo era extraña y me asustaba un poco.





****


Los siguientes días fueron confusos, como si los recuerdos estuvieran cubiertos de niebla, no tenía muchos ánimos para hacer otra cosa que no fuera hacer nada, Arthur comenzaba a estar realmente preocupado de nuevo; cuando volvimos del viaje y se enteró que yo ya sabía toda la verdad había estado preocupado por mi reacción, tal vez pensaba que íbamos a distanciarnos o que tal vez yo regresaría a vivir con mamá, pero cuando se dio cuenta que no lo haría se relajó un poco... yo en verdad intentaba comportarme como siempre y hacía un gran esfuerzo pero había momentos en que no lo lograba, no dejaba de darle vueltas a lo mismo, me preguntaba que podría haber pasado para que mi verdadera mamá me hubiera dejado con unos completos desconocidos.



Mila venía todos los días a verme al igual que Bill, entre los dos trataban de animarme y creo que papá estaba realmente agradecido con ellos, especialmente con Mila, ya que a pesar de que Bill parecía agradarle, siempre se comportaba más amable con su hermana, creo que pensaba que si no fuera por sus visitas, yo podría caer en una grave depresión.



Una tarde había aparecido en mi casa cargando una pesada caja, obviamente sin ningún esfuerzo, por supuesto que en cuanto papá abrió la puerta y vio su pesada carga se apresuró a quitársela de las manos alegando que una niña tan “frágil” no debería hacer una trabajo “pesado” como ese, ella le agradeció y al hacerlo se vio tan cansada que por un segundo hasta yo estuve a punto de tragarme todo el cuento, más tarde supe que la caja estaba llena de fotografías, todas de la familia Kaulitz, claro que las fotos las vimos en mi recámara, donde papá no pudiera darse cuenta de la variedad de paisajes y estilos de ropa que iban desde trajes largos y sobrios de principios del siglo XX hasta las prendas más fashion de la colección de este año... tomé una foto al azar y no pude evitar abrir un poco la boca asombrada mientras deslizaba mis dedos por encima, o sea, sabia que era Bill, pero no todos los días ves una cosa como esa... sus perfectos y finos rasgos siguen siendo iguales, completamente iguales (a excepción de su peinado, el delineado de sus ojos marrones y el piercing por supuesto), tanto que me parece estar viendo una foto tomada el día de Halloween mientras mi novio lleva puesto un disfraz de la época de la Primera Guerra Mundial... 



Por la noche después de que Mila se fuera, me di cuenta que realmente no tenía por que estar así, completamente deprimida, ya que lo tenía todo, siempre había tenido una familia, bueno sí, tal vez un poco distanciada, pero al menos sabía que ellos me querían, yo solo estaba haciendo una tormenta en un vaso de agua y tenía otras cosas importantes que hacer, como saber cómo funcionaban los poderes del anillo, además tenía una visita pendiente a Greifswalder Bodden, debía ir a agradecerle a la manada todo lo que habían hecho por mí, en especial a Georg y a Gus, por suerte aún me quedaban unos días de vacaciones y tendría tiempo, así que lo mejor era empezar cuanto antes.


Bill dijo que Mila recordaba haber visto un dibujo de un dragón muy similar al de mi anillo en un libro de la biblioteca de Jörg pero no recordaba en cual porque lo había visto hace muchos años, así que no tuvimos de otra más que ponernos a buscarlo una tarde, aprovechando que Jehanne y los papás de Bill habían salido a cazar. Tom se ofreció a buscar algo en Internet mientras Mila, Andreas, Bill y yo buscábamos en los libros.
Al principio no tuvimos mucha suerte, la biblioteca era un salón enorme, lleno de estanterías y había demasiados libros, además trataban de temas muy diferentes, aunque la mayoría eran de medicina obviamente, pero justo cuando estaba recargada sobre un estante, suspirando decepcionada por lo infructuoso de nuestra búsqueda, Andreas encontró algo que llamó nuestra atención


-¡Miren esto! –dijo mientras nos mostraba un libro de tamaño mediano con cubierta de piel negra.


Bill lo tomó y pude ver que el paso del tiempo ya había causado estragos en el libro, las hojas estaban amarillas, los bordes estaban carcomidos y las letras eran un poco borrosas, claro que eso no sería ningún problema para la perfecta vista de un vampiro, pero desgraciadamente para mí significó todo un reto leerlo.


Se trataba de ensayos y cosas relacionadas con el vampirismo, en la página que había visto Andreas había un dibujo de un dragón apoyado en sus patas traseras y lanzando fuego, según Mila se trataba del mismo que ella había visto, mencionaba que era el símbolo de un grupo de Brujas y Hechiceros llamado “La Sociedad del Dragón”, la fecha de su origen no se conocía con exactitud pero se sabía que era muy antiguo, tal vez varios cientos de años, decía que era una especie de hermandad que se dedicaba a exterminar vampiros... ¡Oh no! lo que me faltaba, de nuevo esos dichosos Brujos...


-¿Pero cómo se supone que llegó hasta mí un anillo con ese símbolo?- casi al mismo tiempo de formular la pregunta me arrepentí cuando noté las miradas nerviosas de los demás...




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Les gusta??? pliss comenten!!!
y vielen dansk por leer!!! =)





27 nov 2011

Capítulo 43:

--------Narra Beth--------



Mi mamá parecía nerviosa, no lo sé... tal vez solo estaba viendo cosas donde no las había. Decidí dejarlo pasar por el momento, pensé que tal vez al final sí sería buena idea pedirle ayuda a Bill, él se había ofrecido a “averiguar” un poco revisando los pensamientos de mi mamá, la verdad, al principio no me agradó mucho la idea, pero estaba decidida a volver de este viaje sabiendo toda la verdad sobre el anillo y las cosas extrañas que era capaz de hacer... bueno ok, en realidad no estaba muy segura de que el anillo hiciera algo más que solo “bloquear” los poderes de algunos vampiros, todavía no sabía si había sido real el día que me había “transportado” a la recámara de Bill ¡Eso sí que era extraño! porque ahora que lo recordaba, en ese momento no traía puesto el anillo...

¿Cómo se supone entonces, que su magia hubiera hecho posible el “traslado” hasta su casa? suspiré... esto era realmente confuso y definitivamente tenía que hacer que mi mamá recordara todo lo que supiera del anillo.




Más tarde, mamá se ofreció a llevarnos a Bill y a mí a dar un paseo por las calles de París, visitamos varios lugares: L`Arc del Triomphe,


Musèe Le Louvre, mientras recorríamos el museo Bill fue algo así como nuestra guía, él sabe muchísimas cosas, no de la manera normal en la que te lo esperarías como un chico al que le interesa mucho aprender de historia y arte, sino del tipo en que uno conoce porque lo ha vivido y creo que dejó impresionada a mamá, eso era bueno, le haría ganar más puntos con ella, por suerte el sol no era muy radiante que digamos, estaba nublado y caía una ligera llovizna que apenas si se sentía, aún así Bill lo bloqueó utilizando una gorra, pero el viento era frío... bueno, a estas alturas el frío ya no era algo que me importara.




Nos detuvimos en un restaurante para comer algo y después mamá nos tuvo que dejar para marcharse al trabajo así que tuvimos que movernos los dos solos durante toda la tarde, pero no tuvimos ningún problema ya que Bill hizo uso de su (según él) escaso conocimiento del francés, aunque a mí me dio la impresión de que prácticamente podía dar clases.


Realmente resultó ser tan maravilloso y romántico como lo había soñado, ahora estaba segura que pasara lo que pasara nunca iba a olvidar este viaje. Visitamos La Tour Eiffel y recorrimos Parc Monceau tomados de la mano mientras le platicaba a Bill de mi charla con mamá, acordamos volver a tocar el tema al día siguiente, esa era prácticamente mi “ultima” oportunidad antes de que mamá regresara al trabajo, él estuvo de acuerdo en ayudarme, pero me aseguró que lo mejor era que yo hablara con ella, ya que finalmente se había dado cuenta que no era muy educado de su parte leer la mente de su suegra, eso sonaba extraño viniendo de él ¿De cuando acá le parecía descortés indagar en la mente de los demás?




Bill me llevó a la casa de Henry y después se fue a su hotel, platiqué un rato con ellos y luego subí a mi cuarto, estaba cansada, me dolían los pies por la caminata de todo el día y me sentía un poco ansiosa por aclarar de una buena vez todas mis dudas sobre el anillo, pero logré dormirme casi inmediatamente después de poner la cabeza sobre la almohada.





****


Sentí que el alma se me caía hasta los pies cuando ella se llevó las manos a la cara y comenzó a sollozar, no solo me dolía ver a mamá en ese estado sino que de nuevo ese mal presentimiento que había tenido al abordar el avión se apoderó de mí, sentía un nudo en el estomago y comenzaba a arrepentirme de haber insistido tanto... pero ya era tarde para eso, había pasado toda la mañana presionándola para que recordara y me contara todo lo que sabía del anillo. No sabía que decirle así que solo podía esperar que ella dijera algo mientras yo la miraba con los ojos dilatados por la angustia.


Logró calmarse un poco y respiró profundamente como si estuviera tomando valor para decir algo, apenas habían pasado unos segundos pero yo sentía como si fueran horas, cuando por fin comenzó a hablar, todo lo que decía al principio era que la perdonara, yo no entendía nada pero le aseguré que todo estaría bien, no necesitaba disculparse...
Cuando terminó de contarme todo, me abrazó y me miraba con una profunda tristeza reflejada en sus ojos, supongo que esperaba que rompiera a llorar, pero aunque tenía ganas de hacerlo no podía, no podía derramar una sola lágrima, no hasta que pudiera procesar todas sus palabras juntas y lo que significaban: “Arthur y yo no somos tus padres” , aunque lo había dicho de una manera que no sonaba cruel o dura, me resultaba difícil asimilarlo, después de que pronunciara eso fue como si ya no fuera capaz de escuchar o por lo menos de entender nada.


Lo único que quería era estar sola, al menos por un rato, así que salí corriendo y me encerré en mi cuarto y me dejé caer en el suelo, no entendía por que tenían que haberse quedado callados y no decirme la verdad antes... sentía todo un torbellino de emociones recorriendo mi cabeza, quería gritar, quería aventar cualquier cosa que tuviera en frente y finalmente sentí como comenzaban a picarme los ojos y las lágrimas comenzaron a brotar sin que pudiera hacer nada por evitarlas... aunque sinceramente no las evitaría, al contrario, fueron como un bálsamo... seguía sintiendo una tristeza demasiado grande, tan grande que me dolía todo el cuerpo, pero me di cuenta que llorar me hacía serenarme un poco y poder pensar.


Era extraño, porque después de unos momentos toda la ira y el coraje que sentía hacia mis papás por no haberme dicho toda la verdad desde un principio se convirtió en agradecimiento puro y profundo, realmente no tenía ninguna razón para quejarme, a pesar de no llevar su sangre ellos siempre me habían querido y protegido como si realmente fuera su hija, en cambio no pude evitar que todo mi coraje se volcara sobre los que se suponía serían mis verdaderos padres, no los conocía pero tampoco quería hacerlo... al menos no de momento, pensaba que tal vez eran las peores personas de este mundo, si no ¿De que otra manera se puede abandonar a un hijo? y sobre todo de esa forma.


Me sentía tan confundida, tan triste... tan mal y todo era culpa de ese maldito anillo, ahora lo aborrecía, no quería seguir teniéndolo puesto, eso solo me recordaba el abandono de mis verdaderos padres, ¿Qué conseguían dejándome un simple anillo “de recuerdo”? ¿Tal vez pensaban que cuando lo viera los recordaría con cariño? No puedes sentir cariño por unas personas completamente desconocidas.


Me lo quité de un tirón y lo aventé al suelo lo más lejos que pude, como si de esa manera pudiera sacarme todo la tristeza que sentía... y seguí llorando, solo tenía ganas de estar en ese momento con una persona, la única que siempre lograba hacerme sentir bien, deseé con todas mis fuerzas estar con Bill... y de pronto sentí una mano sobre mi espalda y alguien me abrazaba...




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26 nov 2011

Capítulo 42:

Hallo mis Aliens lectoras!!!
mmm no se si les guste este capi, a mi me parece algo aburrido
pero bueno ya irá mejor los siguientes ñ.ñ
Bueno pues a leer!!!



--------Narra Beth--------




Cuando llegamos al aeropuerto de Roissy era tarde y ya estaba oscureciendo por lo que Bill no tuvo “problemas” con el sol, le llamé a papá avisándole que el vuelo había estado muy bien y que ya estaba a punto de llegar a casa de mamá para que estuviera tranquilo.
Bill y yo acordamos llegar juntos a casa de mi mamá, le dije que tal vez se sorprendería de verme llegar acompañada por un chico, pero conociéndola, ella no pondría el grito en el cielo como lo haría Arthur, así que quizá podría negociar con ella para que no le dijera nada a mi papá.


Tal como lo suponía, en cuanto le presenté a Bill como mi novio, abrió los ojos tanto que pensé que se le saldrían, yo ya le había contado que estaba saliendo con un chico por medio de los mails que nos mandábamos, pero creo que nunca se hubiera imaginado que un ser tan perfecto podría fijarse en una chica como yo, por suerte después se comportó amablemente con él y nos sirvió una taza de café mientras charlábamos del viaje, acerca de la universidad que íbamos a elegir (Bill y yo le insinuamos que nuestros planes eran asistir a la misma, pero mamá no puso ningún “pero”) y de otras trivialidades en la sala de su casa, después de un rato llegó Henry y seguimos charlando.


Mamá estuvo de acuerdo en no contarle a Arthur que había viajado acompañada, pero dejó claro que no podía dejar que Bill pasara la noche en la casa, lo que se traducía en que no permitiría que pasara la noche conmigo en sus narices, estuvimos de acuerdo, tampoco se puede pedir tanto en la vida, y Henry se ofreció a reservarle una habitación en el Hotel Ritz, Bill estuvo de acuerdo y le dijo que no se preocupara por el costo, claro yo sabía que Bill seguramente tenía dinero en su cuenta de banco como para vivir de por vida en una habitación de hotel de 5 estrellas si le apetecía.


En cuanto estuvimos solas en la habitación de huéspedes que había preparado para mí, comenzó a bombardearme con todo tipo de preguntas sobre mi novio, ya que cuando le mandaba correos no era muy dada a entrar en detalles, quería saber con exactitud como era él, la forma como me trataba y obviamente quería saber si ya había pasado algo entre nosotros, sentí como comenzaban a arder mis mejillas, tomé aire y le respondí lo más “apegado” que pude a la realidad, no me gustaba mentirle a mamá, pero tampoco podía decirle que Bill era un vampiro y que encima de todo ya me había mordido. Le aseguré que no había pasado nada entre nosotros (aún) y que no tenía de que preocuparse.


Pasamos un gran rato platicando, ella estaba feliz de haberse mudado con Henry, lo amaba realmente, aunque sinceramente dudaba que lo amara con la misma intensidad que yo amaba a mi Vampiro... aún así, me di cuenta que había tomado una buena decisión al mudarme con mi papá y así darles su espacio a ella y a Henry. 


Me pregunté si ella sería capaz de renunciar a todo con tal de estar con Henry... si pudiera decirle todo lo que sentía y pensaba en ese momento lo hubiera hecho encantada, ahora comprendía mucho mejor a Georg cuando hacía unos meses me había dicho que deseaba poder revelarme el secreto de la manada, pero que había algo que se lo impedía, ese algo era la lealtad... necesitaba demasiado desahogarme con alguien, hacía tanto tiempo que tenía que quedarme con muchos de mis pensamientos guardados solo para mí, pero ni modo, no tenía opción, no podía revelar todos los secretos que había descubierto en tan poco tiempo, además, si lo hacía era como estar firmando mi autorización para entrar a un manicomio ¿Qué otra cosa podrían pensar de mí si me ponía a hablar acerca de historias de Vampiros y Hombres Lobo? No, ni hablar, era mejor cerrar mi bocota.


Mi mamá y yo nos despedimos ya entrada la madrugada, ella me arropó como cuando era niña y me dio un beso en la frente, luego apagó la lámpara de la mesita y salió cerrando la puerta, pero yo tardé un poco en conciliar el sueño, por consiguiente no me levanté muy temprano que digamos.


Cuando me senté a la mesa para desayunar, Henry ya se había marchado al trabajo y mamá había pedido unos días de descanso para pasar tiempo conmigo, pero solo le habían dejado libre un par de días por la mañana y por la tarde regresaría al trabajo, así que aproveché para preguntarle cosas acerca de mi anillo; al principio no le dio mucha importancia, dijo que no recordaba de donde había salido y me dio a entender que había sido suyo, pero algo en su actitud hizo que dudara de lo que decía y que mi curiosidad creciera aún más...











--------Narra Bill--------




Durante los días posteriores al enfrentamiento en el claro, no había podido dejar de darle vueltas a todo el asunto del anillo de  Beth, pero tampoco quería alarmarla, por lo que decidí no comentarle nada aún, me limité a sugerirle que retomáramos los antiguos planes de viajar a Francia para hablar con Britta, estaba seguro de que a ella le encantaría la idea.
Por supuesto ella aceptó de inmediato, yo me encargaría de todo los gastos, claro, sin que Arthur se enterara.


Ya habíamos acordado que viajaríamos a Francia la semana entrante, el viernes, Arthur la llevaría en su auto hasta la estación de autobuses donde abordaría un autobús que la llevaría a Hamburg, ahí yo la estaría esperando y tomaríamos un avión hasta Francia.
Durante la cena del viernes en casa de Beth, aproveché para decirle a Arthur que mis hermanos y yo saldríamos de vacaciones para justificar mi ausencia y así no levantar sospechas acerca de que acompañaría a Beth, de otra forma él se hubiera negado a dejarnos viajar juntos, sobre todo cuando hurgando un poco en sus pensamientos, “oí” la conversación que había tenido con Beth hacía un par de días, Arthur sabía que era hora de hablar de sexo con ella, sobre todo ahora que notaba que los 10 meses había durado nuestra relación era más tiempo del que a él le hubiera gustado, pero no tenía la más mínima idea de cómo tocar el tema, estaba planeando hablar con Britta y aprovechar para que tocaran el tema entre ellas...


Arthur me hizo muchas preguntas, quería conocerme más a fondo, cerciorarse que estuviera tomando enserio a Beth y saber acerca de mi familia, de donde éramos y todas esas cosas, yo le di todos los detalles, tratando de dejarlo lo más satisfecho posible, afortunadamente tuve la ventaja de poder anticipar sus preguntas y así preparar respuestas convincentes sin revelar ningún detalle “prohibido”.


Estaba tan emocionado con el viaje tanto como creía que Beth también lo estaba, no solo porqué viajaríamos solos, sino también, por lo que esperábamos averiguar del anillo, Beth confiaba en que su mamá le dijera de donde había salido, además yo pensaba “averiguar” un poco en los pensamientos de Britta, sólo si notaba que ella sabía algo y se negaba a decírnoslo... y es que realmente estaba decidido a saber la verdad, tenía que salir de dudas de una vez por todas... la incertidumbre de no saber hasta qué punto había intervenido Beth a la hora de haber acabado con Inna, me estaba volviendo loco...




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25 nov 2011

Capítulo 41:

-------Narra Bill-------



La sola idea de que Beth tuviera algo que ver con todo esto me provocó escalofríos... por un lado sonaba completamente descabellado, yo conocía a su padre y estaba completamente seguro que no tenía nada que ver con magia y mucho menos tenía afinidades con ningún elemento... pero por otro lado, Beth no llevaba puesto el anillo, que al parecer era el causante de hacerla inmune a ciertos poderes vampirícos y no sería la primera vez que sucedía algo “extraño” mientras ella no lo traía puesto...


Darme cuenta de lo asustada que estaba, hizo que me olvidara de todo lo demás... aún cuando las sospechas de Inna fueran ciertas, eso no cambiaba en nada las cosas, no cambiaba el hecho de que yo amaba a Beth y de que toda mi existencia girara en torno a ella... así que me acerqué lentamente y la rodeé con mis brazos, mientras trataba de tranquilizarla...


Me concentré en los pensamientos del lobo... en el claro las cosas habían salido bastante bien, a excepción de un par de lobos con los huesos rotos, todos estaban bien, no habíamos sufrido ninguna baja tal y como Mila había visto, tenía que reconocer que gran parte se la debíamos a la intervención de la manada. Le dije a Beth que ya no tenía nada que temer, ya no había nada que amenazara su seguridad y le aseguré que los lobos estarían bien, no le dije quienes habían resultado heridos, la verdad no tenía caso alarmarla, en realidad no era nada grave y los lobos tenían sus propios métodos de curación, bastante rápidos por cierto...


Tomé a Beth entre mis brazos y la llevé hasta donde estaba mi auto... era hora de volver a casa... había varias cosas que hacer, pero la más importante: esta vez sí teníamos que averiguar la procedencia de su anillo...









---------Narra Beth-------



Resultaba tranquilizadora la idea de que Inna ya no volvería a perseguirme, ni intentaría acabar conmigo... los días posteriores al enfrentamiento en el claro habían pasado más rápido de lo que hubiera esperado...


Al día siguiente, las hermanas de Inna habían llegado a casa de los Kaulitz y se habían disculpado con ellos, Bill me dijo que incluso querían disculparse conmigo, pero él se negó, dijo que en otra ocasión , cuando yo estuviera completamente repuesta de todas las emociones que había sufrido las últimas semanas, al parecer ellas nunca estuvieron de acuerdo con lo que había hecho su hermana... ese mismo día, Bill y sus hermanos junto con sus padres, nos hicieron una breve visita para agradecerle a Arthur que me hubiera dado permiso de pasar toda una semana en casa de los Kaulitz haciendo compañía a Simone y Mila durante los días en que sus hermanos y su papá habían “estado de viaje”...


Mila me entregó una lista de cosas que tenía que memorizar, era una lista de las actividades que se suponía, habíamos hecho durante mi estancia en su casa, también me regaló un par de blusas que tenía sin estrenar y algunos accesorios, todo para que mi papá no sospechara nada, así él podía comprobar que durante las tardes habíamos salido de compras... no hubo problema, papá se lo tragó todo.



Pensé que Bill estaba exagerando cuando me pidió que descansara al día siguiente, me había dicho que con toda la descarga de adrenalina que había sufrido y la tormenta, después podía tener bajas las defensas... desgraciadamente su consejo llegó después de tiempo por que esa misma tarde ya me sentía fatal, parecía que iba a resfriarme y fue peor al despertarme, me sentía mareada, con un fuerte dolor de cabeza y encima de todo vomité un par de veces... supongo que me veía lo suficientemente enferma como para que Arthur pasara toda la mañana haciéndome compañía y preparándome tazas de té que nunca llegaron a mi estómago... para el medio día noté que papá comenzaba a verme de una manera extraña, parecía querer decir o preguntar algo pero no se atrevía y cuando por fin se armó de valor, yo preferí que no lo hubiera hecho


-Beth...- dudó unos instantes y luego continuó -¿Estás segura que Bill salió de la ciudad al igual que sus hermanos?


-¿Qué?- mascullé, sinceramente no entendí su pregunta


-¿No estuvieron juntos esta semana o sí?- parecía molesto -¿Tu y él no...?- casi jadeé, mis alarmas se activaron...  ¡Oh no! ¡Mi papá se refería a sexo! Mi cabeza palpitó más fuerte cuando me apresuré a responder -¡No, claro que no!


-¿Dime que no estás embarazada?- dijo atropelladamente y con la cara roja como un tomate


-¡No! Él y yo no... so... solo somos novios, quiero decir me refiero a que no...- mi cara comenzaba a arder


-Ok, ya lo entendí- dijo sin mirarme a la cara y yo agradecí que no estuviera interesado en alargar más la “charla”


-Bueno de todos modos lo de ustedes parece ir más en serio de lo que me esperaba ¿Cierto?- supuse que era una pregunta retórica así que preferí no contestar –Tal vez será mejor que lo conozca más- dijo con el ceño fruncido y en un tono tan bajo que apenas logré escuchar -¿Por qué no lo invitas a cenar? Podría ser este fin de semana... ¡Ah! Y creo que sería buena idea que trajera a sus padres...


-¡¿Qué?!- dije alarmada y tratando de buscar un pretexto que hiciera que mi papá desistiera de una locura como esa –No... no es necesario que hables con sus papás, dije que éramos novios no que nos fuéramos a casar...- Arthur se aclaró la garganta mientras me miraba con el ceño fruncido, obviamente no muy contento con lo que acababa de decir –Además el señor Kaulitz seguramente estará ocupado con sus guardias en el hospital...


-Está bien, entonces solo dile a Bill... Qué tal el viernes a las 8, trataré de llegar temprano- me dijo, mas no preguntó, antes de girarse y subir las escaleras, y yo solo me quedé allí sentada en mitad de la cocina, totalmente en shock cuando me di cuenta que iba a sentar juntos a papá y a Bill en una mesa llena de comida y de interrogatorios... ¡Y Bill no come! ¿Qué se supone que va a poner de pretexto? Respiré profundo mientras trataba de calmarme, tenía un par de días para encontrar la forma de cancelar esa absurda cena... aunque tal vez podría cocinar una "Rellena"...




Al día siguiente mientras estábamos viendo la televisión en la sala de mi casa, ya que Bill no permitía que me acercara a su casa porque al parecer Jehanne había decidido mudarse con los Kaulitz, Bill dijo que ella y Andreas habían iniciado una relación, me alegraba por él, dejaría de ser el soltero de la familia, Jehanne estaba tratando de adaptarse a las reglas de los Kaulitz y no era tan sencillo en un principio resistirse al impulso natural de beber sangre humana, por lo que era mejor no tentar mi escasa buena suerte, aproveché para decirle lo de la cena y él aceptó, dijo que no me preocupara y después cambió de tema, Bill insinuó que sería buena idea retomar los planes de las pasadas vacaciones y visitar a mi mamá durante los días que teníamos libres por fechas navideñas, ya que el plan de la vez pasada se había venido abajo... sinceramente notaba a Bill un poco ansioso con el tema de averiguar algo sobre mi anillo, pero no lo culpaba, yo misma seguía teniendo mucha curiosidad, así que al otro día telefoneé a mamá para preguntarle si podría ir a visitarlos a ella y a Henry, la noticia la emocionó mucho y por supuesto que podía. 



Igual que la vez anterior, Bill dijo que iría conmigo, pero obviamente no se lo mencioné a mi papá... el viaje estaba planeado para justo el día en que comenzaban las vacaciones... tenía varios motivos para estar feliz, deseaba mucho ver a mi mamá, pasear por las calles de París con Bill a mi lado y celebrar de nuevo la navidad, papá no acostumbraba hacerlo, ni siquiera ponía adornos en la casa, el año pasado, estas fechas habían pasado en esta casa como cualquier otro día, papá había dejado de hacerlo desde que mi mamá se fue de la casa llevándome con ella a Badden, sabía muy bien que le traía tristes recuerdos del día en que nos habíamos ido, justo en vísperas de navidad, así que no había insistido para que las cosas cambiaran.


La noche del viernes finalmente no fue tan espeluznante como me lo esperaba, sí hubo un interrogatorio por parte de Arthur a Bill, pero no del tipo policiaco como lo imaginé, no sé como, pero Bill respondió tranquilamente a todas las preguntas de papá con su encantadora sonrisa de comercial de pasta dental. Obviamente Bill casi no comió, tal vez un par de bocados de cada platillo, pero hizo un buen show moviendo la comida por todo el plato y Arthur no pareció notarlo ya que estaba demasiado ocupado interrogándolo a fondo.


No podía dejar de fantasear con la imagen de Bill y yo tomados de la mano recorriendo las calles parisinas ¡Eso sería tan romántico!




Mi papá me llevó en su auto hasta la estación de autobuses donde tomaría uno hasta Hamburg, llevaba poco equipaje, solo una maleta mediana y una mochila sobre mis hombros, realmente no pensaba pasar más de cinco días con mamá y Henry.


Cuando llegué a la ciudad y me dirigí a la sala de espera, que era donde habíamos acordado Bill y yo que nos veríamos, él ya estaba ahí, me pregunté si habría tomado algún autobús o habría venido corriendo desde Greifswald, pero una vez que me dedicó una de sus hermosas y radiantes sonrisas me olvidé por completo de preguntárselo. Solo hicimos una parada antes de tomar un taxi que nos llevaría al aeropuerto y fue para entrar a una cafetería y comprar algo para que yo comiera.


Mientras íbamos en el avión, permanecí gran parte del tiempo callada, tenía una sensación extraña recorriendo mi cuerpo, era como si pensara que este viaje cambiaría mi vida de forma definitiva, el problema era que no sabía si era para bien o para mal, tal vez Bill lo notó pero no me hizo preguntas, solo me recargó contra su pecho y me abrazó... eso me hacía sentir mucho mejor. Después de un rato traté de apartar todos esos pensamientos pesimistas de mi mente y nos pusimos a platicar y reír de tonterías, Bill siempre hacía un esfuerzo para que yo estuviera feliz y siempre lo conseguía...




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Les va gustando???

Qué  pasará con el anillo de Beth???

Gracias por leer!!! =)