RESUMEN


¿Qué harías si todo tu mundo cambiara derepente? ¿Si todo lo que pensabas imposible fuera real? Si la persona que más amas estuviera a punto de matarte... y guardara un secreto que podría cambiar tu vida...


CATEGORIA: hetero.

GÉNERO: romance, vampiros

PERSONAJES: Tokio Hotel

CLASIFICACIÓN: +15

TERMINADA: no

12 ago 2011

Capítulo 21:

-------Narra Beth-------





Cuando papá llegó a la casa nos sentamos a la mesa y le serví la cena, yo solo picaba la comida, no me sentía de ánimos, recordar las palabras y la actitud de Georg dolía demasiado, más de lo que yo me hubiera imaginado, traté de disimular mi tristeza, pero no pude, Arthur se dio cuenta


-Beth ¿Qué pasa?


-Nada... solo estoy... triste- dije suspirando


-¿Te peleaste con Bill?- dijo frunciendo el ceño


-No, más bien... con Georg, ha estado un poco extraño


-¿Extraño? Pero si ustedes son muy amigos


-No te preocupes... –estaba dudando si contarle a papá las dudas que teníamos Gus y yo acerca de las drogas y la conducta de Georg, pero me sentía tan cansada que no pude pronunciar más


-Bueno, seguramente mañana arreglarán las cosas, si quieres vete a descansar... yo recojo los platos- dijo llevándose los platos al lavadero


-OK, hasta mañana papá- dije mientras subía cansadamente las escaleras, me puse mi pijama, fui al baño, a cepillarme los dientes y me tumbé en mi cama sin ni siquiera apagar la lámpara de la mesita ni taparme con la cobija, no era que no tuviera frío pero estaba bastante agotada por estar dándole vueltas a lo que había pasado durante el día, pero cuando desperté me di cuenta que estaba perfectamente abrigada con la cobija y la luz apagada, seguramente había despertado a media noche y lo había hecho medio dormida.



Cuando me levanté decidí que no me iba a deprimir, trataría de buscar la manera de ayudar a Georg, era mi amigo y se lo debía. Tomé mis cosas y me dirigí hacia el Audi que estaba afuera y como siempre Bill al lado regalándome su hermosa sonrisa de comercial de pasta dental.




Con solo verlo hacía que todos mis problemas desaparecieran, era como mi Sol personal que ahuyentaba la oscuridad de mi vida, era mucho más que eso, sinceramente no sabría que hacer si no lo tuviera a mi lado, por suerte eso no pasaría, nos amábamos tanto que nada podría separarnos... ¿O sí? No, solo pensarlo era como si me atravesaran un hierro al rojo vivo en el corazón, sacudí mi cabeza para alejar todos los pensamientos negativos.



Le conté mi breve “charla” con Georg, omitiendo algunos detalles claro, no quería provocar más tensión entre ellos, él me dijo que le diera tiempo para que se calmara y pensara bien las cosas, yo estaba a punto de preguntarle como sabía que Georg se iba a portar un poco agresivo, pero me abstuve cuando recordé que en otras ocasiones al hablarle de Georg me cambiaba drásticamente el tema.



Durante el almuerzo nos sentamos en la mesa de la esquina con sus hermanos, llevábamos ya unas semanas haciéndolo de vez en cuando, me imaginé que así se sentía ser una “chica popular”, dividiéndote en pedazos para estar con todos tus amigos, a veces me sentaba un rato con Gus y Kelly, a veces con los Kaulitz y a veces Bill y yo nos escapábamos a nuestro “escondite” en la bodega.


La verdad era que no me pesaba, al contrario me hubiera sentido mal por alejarme de Kelly y Gus, aunque estaba algo sentida con ella, seguía pensando que ella sabía más sobre el cambio de Georg de lo que nos contaba a Gus y a mí y por otro lado me sentía tan bien al lado de los hermanos de Bill, sobre todo de Mila y Tom, ella era tan dulce que era fácil tomarle cariño, en los últimos días nos habíamos hecho tan amigas que yo misma no lo podía creer, y bueno que decir de Tom siempre riéndose, siempre tenía algo gracioso que decir.




Jamás había tenido facilidad para relacionarme con las personas, siempre pensaba que era un bicho raro porque no podía encajar en ningún lado, pero claro, no podía pensar que eso no fuera cierto tomando en cuenta que con quienes me sentía como en familia era con unos vampiros. En verdad me sentía muy cómoda entre ellos y debo decir que Andreas y su poder no tenían nada que ver.


En una ocasión Bill le pidió a Tom que probara su poder de coacción conmigo, quería saber si él era el único que no podía ejercer su poder en mí, puesto que Mila a veces podía ver mi futuro y Andreas podía influir en mis emociones, pero resultó que Tom tampoco podía, ya estaba más que dicho, era un bicho raro.




Ese día cumplíamos Bill y yo un mes de novios, él me invitó a cenar al único restaurante lujoso que hay aquí, Mila insistió tanto en que la dejara “arreglarme” para la cena que no tuve más remedio que aceptar, quedamos en pasar juntas la tarde.


-Bueno primero vamos a ir a... –dijo sacando su celular, revisando su agenda y abriendo la puerta de su BMW, todo al mismo tiempo ¡lo juro! -escoger tu vestido, luego algunos pares de zapatos, accesorios... - de pronto me miró y soltó una carcajada, su risa sonaba como finas campanas de cristal –No pongas esa cara ¡Será divertido!-



En ese momento me di cuenta que la observaba con ojos de plato, ¡conociéndola sería capaz de comprar media zapatería! Ni hablar no tuve más remedio que dejarme guiar por Mila por todo Lange Straße.


Me tomó de la mano y recorrimos toda la calle hasta dar con una tienda que yo no acostumbraba frecuentar ya que los precios estaban fuera de mi alcance, de pronto la perdí de vista, me sentía fuera de lugar en un sitio como ese, tan rápido como desapareció volvió a aparecer a mi lado con toda una pila de vestidos


-Pruébatelos- dijo casi empujándome al vestidor





No voy a negar que los vestidos estaban increíbles, nos tomó mucho tiempo decidirnos por uno, más por ella que por mí, pero al final elegimos uno negro, se sujetaba por el cuello donde tenía una rosa negra del lado izquierdo dejando al descubierto mi espalda, era largo pero tenía una sexy abertura que casi llegaba a la altura de la cadera, no era un vestido que quisiera llevar puesto delante de mis padres, pero me gustaba. Luego nos dirigimos a una zapatería y de nuevo me vi rodeada de pilas y pilas de zapatos, esta vez escogí unas sandalias de tacón de aguja que rodeaban mis tobillos por una fina tira de pedrería. La verdad es que a estas alturas ya estaba muy hambrienta y creo que ella se dio cuenta así que nos dirigimos a una cafetería cercana, Mila solo pidió un refresco para acompañarme y yo me devoré literalmente un hot dog con papas fritas


-Lo que tú comes es más... conveniente, definitivamente que sí- me dijo mientras me veía comer -Pero no parece tan divertido- dijo haciendo una mueca graciosa, como si estuviera imaginándose cazando un hot dog


-Me imagino que cazar es realmente... excitante


-¡No tienes una idea! –dijo mostrando una amplia sonrisa de brillantes dientes blancos y varias personas giraron la cabeza en nuestra dirección, así que decidí no preguntar más acerca de los métodos alimenticios de los vampiros.


Saliendo de la cafetería nos dirigimos a una tienda donde vendían cosas para maquillarse y todo eso, ahí Mila compró aretes, pulseras y labiales casi como para poner una sucursal de la boutique, no solo eran para mí sino también para ella. Cuando pensé que todo había terminado me di cuenta que estaba en un gran error, en cuanto llegamos a mi casa Mila preparó todo para dejarme como una “princesa” según sus propias palabras, yo realmente dudaba que eso fuera posible, después de un rato perdí la noción del tiempo


-Perfecto- escuché a decir a Mila- ¡Te ves genial!- por un instante dudé de sus palabras pero conociéndola sabía que ella no lo habría dicho si no lo pensara de verdad. Me paré frente al espejo y me quedé viendo mi reflejo, no podía creerlo pero era cierto, modestia aparte, yo lucía muy bien.




(bueno esto es lo más parecido jiji!)

(Da play)




En eso escuchamos el claxon del Audi y bajé las escaleras conservando el mayor equilibrio que los tacones me permitían, que en realidad no era mucho. En cuanto abrí la puerta y me dirigí hacia Bill, traté de no verlo a los ojos o todo mi esfuerzo por conservar el equilibrio se iría a la basura, él me miraba casi con la boca abierta... estaba guapisimo con su traje negro





-¡Te ves hermosa!- me dijo regalándome una rosa de un color rojo quemado y tomándome de las manos mientras me besaba en los labios, fue entonces cuando me di cuenta que todo el dolor de pies por recorrer las tiendas durante horas habían valido la pena.


Cuando llegamos al restaurante quedé impactada, Bill había reservado la mesa que estaba en la terraza y la teníamos para nosotros solos, él siempre piensa en todo, así tendríamos privacidad, el lugar estaba a media luz, un candelabro con rosas rojas en la base adornaba la mesa. La verdad nunca nadie había tenido un detalle parecido conmigo, la estábamos pasando muy bien, cuando terminé de comer seguimos charlando y riéndonos, Bill me tomaba de las manos y como siempre sentí una corriente eléctrica recorriéndome todo el cuerpo, se sentía tan bien que rogaba por nunca dejar de sentirme así, no quería que llegara el día que dejara de desear el contacto de su piel con la mía.


Mientras acariciaba mi mano comenzó a jugar con mi anillo como siempre


-¿Quién te lo dio?- dijo mientras lo giraba alrededor de mi dedo


-No lo sé, creo que nací con el- dije riendo


-Quizás... -dijo entre risas, el sonido era perfecto y hermoso como él -¿Era de tu mamá?


-Creo que sí, cuando era niña lo traía colgado en una cadenita de plata y en cuanto me quedó en el dedo me lo puse y no me lo quité nunca... ni para bañarme- dije encogiéndome de hombros, clavé mi vista en el y comencé a girarlo yo también mientras lo iba sacando lentamente de mi dedo


-¡Beth!...- jadeó Bill haciendo que volteara a verlo con el anillo en la palma de mi mano, cuando lo vi tenía una expresión de sorpresa y la boca abierta, así que me asusté “¿Qué pasó?” pensé


-No, no te asustes, no pasa nada- me respondió, fruncí el ceño, yo no había dicho que estaba asustada, ni siquiera había hablado


-Ya lo sé, lo que pasa es que... puedo escuchar tus pensamientos


-¡¿Cómo?!- dije yo también abriendo la boca


-No lo sé, creo que es el anillo...



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10 ago 2011

Capítulo 20:

Hallo!!! bueno creo que me tarde mucho en subir capi así que les dejo 2... espero les guste!!!


------Narra Beth-----






Ya había pasado casi 1 mes desde que Bill y yo comenzamos a andar, por consiguiente también había pasado casi 1 mes desde que había notado un cambio en la conducta de Georg y la verdad era que Gustav y yo ya estábamos bastante preocupados por él, se había alejado de nosotros, lo cual era muy extraño teniendo en cuenta que prácticamente desde que estaba en la cuna pasaba la mayor parte del tiempo con Gus, eran casi como hermanos... no, corrección eran hermanos.










Habíamos pensado mil razones para justificar su cambio pero la teoría más reciente que teníamos no nos agradaba mucho que digamos










-¿Viste a Georg ayer en la tarde?- pregunté, aprovechando que Kelly estaba arreglando asuntos en la dirección mientras esperábamos la siguiente clase














-Sí, estaba con Dave, ya ves que últimamente no se separan- me dijo Gus encogiéndose de hombros -Les hablé pero me ignoraron y se perdieron entre el bosque, seguramente se encontrarían con los amigos de Dave














-Me preocupa que falte tanto a clases, sobre todo por que ya estamos por terminar














-Sí a mi también... ¿Crees que están metidos en líos de... drogas o algo así?- dijo casi obligándose a pronunciar las últimas palabras














-Espero que no- dije abriendo los ojos con pánico -No conozco a Dave como para saber si le gusta estar metido en ese tipo de cosas... pero no me imagino a Georg haciendo eso...














-¿Quién sabe? ha cambiado mucho con nosotros














¿Sería posible que algo así pasara con él? Era cierto no conocía a Dave como para asegurar que él era el causante del extraño comportamiento de Georg, pero esto ya era demasiado, cada que intentábamos acercarnos a él nos rehuía, pero ya había tomado una decisión. Esta tarde conduciría hasta Greifswalder Bodden, buscaría a Georg y hablaría con él aunque tuviera que amarrarlo a un árbol, ok reconozco que eso sería casi imposible, si bien mi amigo no era muy alto sí tenía una complexión bastante musculosa y era fuerte, pero en verdad estaba decidida a que me dijera que estaba pasado con él.














Después de las clases me reuní con mi sexy vampiro en la bodega y le dije lo que pensaba hacer, al principio no me dijo nada, solo me miraba con una expresión confusa, parecía como si tratara de decirme algo, pero al final solo suspiró y asintió














-Ok, pero ve con cuidado- dijo rozando suavemente sus labios con los míos, por un instante olvidé lo que pensaba hacer, ese era el efecto que provocaban en mí sus besos, bueno simplemente su cercanía hacía que me olvidara hasta de mi nombre, pero él terminó el beso, volví a respirar y me di la vuelta














-Beth...














-¿Sí?- respondí con una mano abriendo la puerta














-Si él no quiere hablar contigo... no insistas, no lo presiones ¿Ok?- pude ver en sus hermosos ojos color miel una nota de preocupación














-Ok- respondí con una sonrisa, me conmovía tanto cada vez que se preocupaba por mí, pero no había razón para preocuparme por estar con Georg, sí, había cambiado, pero en el fondo seguía siendo el mismo, mi amigo ¿Qué podría hacerme?














Mientras estacionaba mi auto frente a la casa de Georg me di cuenta que estaba totalmente a oscuras, tal vez habían salido, así que me dispuse a esperar el tiempo que fuera, abrí mi mochila y saqué una libreta, mientas esperaba comencé con mis acostumbrados garabatos de ojos, ya casi había llenado media hoja cuando alguien tocó fuertemente mi ventanilla, di un brinco en mi asiento y alcé la vista














-¿Qué haces aquí?- dijo casi con una expresión de ira en sus ojos verdes que en ese momento me parecían relumbrar con un destello casi naranja como si estuvieran envueltos en llamas














-¿Georg?- dije en un susurro -¿Podemos hablar?- él solo hizo un movimiento con la cabeza instándome a hablar –A solas- dije clavando mi vista en Dave y otros 2 chicos que estaban detrás de él














-Está bien- dijo Dave y desapareció por entre los árboles seguido por los otros chicos. Salí del auto y caminamos a un lado del camino.














-Solo quiero que me digas que es lo que está pasando. Gustav también está preocupado por ti...














-Pues no tiene por que- dijo bruscamente














-Pensamos que tal vez puedes estar en problemas... ¿Tienes algo que ver con... drogas?- pregunté mirándolo a los ojos














-¡No!- dijo rodando los ojos- No es nada de lo que te imaginas














-¿Entonces qué es? Dímelo- le interrumpí














-No puedo hacerlo














-Pero... creí que éramos amigos- dije acercando mi mano a la de él














-¡No insistas!- dijo alejándose de mí, de nuevo la ira se reflejaba en sus ojos y las manos le temblaban, me asusté, nunca había visto a Georg de esa manera, él solía ser siempre tan alegre, bromeando todo el tiempo, este Georg no tenía nada que ver con el de antes, con el que era mi amigo, en ese momento recordé las palabras de Bill pidiéndome que tuviera cuidado y que no lo presionara














-Mejor vete, ya no hay nada más que decir- dijo mientras trataba de controlarse y respiraba profundamente














-¡Qué! ¡Pero si no me has dicho nada!- le grité olvidándome de la advertencia de Bill de no presionar














-Vete y ya no me busques... –dijo con una voz tan fría y cruel- No puedo seguir siendo tu amigo- sentí que el corazón se me helaba y los ojos comenzaban a arderme por culpa de las lágrimas que querían salir














-¡Lo siento! ¡De verdad siento no poder cambiar mis sentimientos!- comencé a sollozar aun en contra de mi voluntad –Quisiera poder sentir lo mismo que tu... pero aun así sabes que te quiero... lo último que quería era lastimarte...














-No, Beth, no digas eso- dijo cambiando por completo su actitud, ahora parecía sentir el mismo dolor que yo estaba sintiendo- No es tu culpa, sino mía, te lo juro, eso no tiene nada que ver... es solo que yo...- parecía debatirse por decirme algo, pero se arrepintió -En verdad Beth, no puedo, vete- dijo dándose la vuelta y perdiéndose entre los árboles.














Me quedé ahí parada tratando de procesar sus palabras, pero no podía entenderlas, tampoco entendía lo que me había dicho Bill ¿Cómo podía saber que Georg iba a reaccionar así? ya se me estaba haciendo costumbre no entender a la gente de este lugar, me subí a mi auto y conduje de regreso a mi casa. Cuando decidí mudarme con Arthur sabía que tendría que acostumbrarme a algunos cambios, pero esto era demasiado ¿Por qué todo tenía que ser tan complicado en este lugar?




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1000 Danks por sus visitas y por leer!!!!


Kusses!!!






Capítulo 19:




(Dar play)




----Narra Bill------







Nunca en mi vida me había sentido más feliz, estar con Beth era lo mejor que podía pasarme, nos veíamos entre clase y clase y me costaba tanto trabajo dejarla ir, algunas veces pasábamos la hora del almuerzo en una bodega que estaba en el ultimo piso y que nadie utilizaba ya, a veces también íbamos ahí después de clases, nos sentábamos en el suelo, la rodeaba con mis brazos, me gustaba acariciarle la mejilla, sus manos mientras giraba el anillo de plata que llevaba en la mano derecha, sentir su suave piel blanca que de tan cálida me quemaba, era una sensación tan agradable y lo mejor de todo era que a ella también parecía gustarle el roce de mi piel con la suya a pesar de estar helada, aún tenía que ser precavido, procuraba no prestar mucha atención al flujo de sangre que se podía notar corriendo por sus venas, recorriéndole el brazo, el cuello, pero aún así me gustaba escuchar los latidos de su corazón que cuando me acercaba a ella parecía latir desbocado a punto de salírsele del pecho, me recargaba sobre ella y lo escuchaba, era como música para mí, la más hermosa melodía que jamás había escuchado.



El sábado llegué a casa de Beth en la mañana, por suerte estaba lo suficientemente nublado como para salir, era una de las cosas que me agradaban de Greifswald, estacioné mi Audi y toqué el timbre, pensaba invitar a salir a Beth, pidiéndole permiso a Arthur por supuesto, él al principio no estaba muy convencido y hasta estaba un poco molesto con Beth por no haberle hablado de mí, pensaba tener una plática con ella sobre “chicos” y esas cosas, de hecho ella también parecía un poco molesta pero no sabía por qué. Después de asegurarle que traería a Beth temprano, sana y salva por fin accedió.


Cuando salimos de la casa, le abrí la portezuela del auto y yo tomé mi lugar




-¿Qué tienes? ¿Estás molesta conmigo?- le pregunté acariciando su mejilla


Ella suspiró- No... bueno un poco, me hubieras avisado que vendrías, para “preparar” a mi papá... ahora seguro que me soltará un sermón cuando vuelva- dijo haciendo un puchero


-Lo siento, quería darte una sorpresa... además pensé que ya le habías hablado a tu papá de mí


-No, aún no... bueno es que no estoy acostumbrada a tener este tipo de charlas con mi papá... pero olvídalo ¡Es nuestra primera salida juntos!- dijo regalándome una tierna sonrisa


Caminamos durante un rato por el paseo marítimo, íbamos riendo de tonterías, después anduvimos recorriendo los escaparates de las tiendas de Lange Straße.





-¿Qué pasaría si entraras ahí?- dijo Beth señalando la iglesia de Santa María, una construcción de estilo gótico del año 1250




-Nada- respondí encogiéndome de hombros


-¡¿O sea que sí puedes entrar?!- dijo sorprendida, no pude evitar reírme-No te rías


-Lo siento ¿Qué... crees que me retorcería o algo así? No, nada de eso... tal vez no me sentiría como en casa, pero nada más- ella también comenzó a reír


Como de costumbre el tiempo se me pasó en un abrir y cerrar de ojos, no me había dado cuenta de lo tarde que era hasta que escuché que las tripas de Beth protestaban reclamando comida


-Ya es tarde y no has comido... lo siento, es la falta de costumbre de estar con alguien que debe alimentarse 3 veces al día, ven vamos- dije tomando su mano, mientras nos dirigíamos a un restaurante. Por lo visto tendría que acostumbrarme de nuevo a ciertos hábitos humanos.








-----Narra Beth-----




Mientras tanto Bill y yo pasábamos la mayor parte del tiempo juntos, bueno al menos entre clase y clase, por lo regular llegaba 5 minutos tarde a todas, Bill conocía la escuela a la perfección y sabía de un cuarto que estaba en el último piso del edificio posterior, parecía ser una especie de bodega, había varios archiveros alrededor pegados a la pared, pero ya nadie lo utilizaba, estaba cubierto de polvo pero era el único lugar donde podíamos estar sin las miradas curiosas de los demás alumnos, algunas veces pasábamos ahí el tiempo del receso, la única a la que le había contado esto era a Kelly y le hice prometerme que no se lo diría ni a Gus.




Era nuestro lugar “secreto”. Siempre que estábamos en ese cuarto nos sentábamos en el suelo en un rincón, Bill me rodeaba con sus brazos y entrelazábamos nuestras manos, a él le gustaba jugar con el anillo de plata que llevaba puesto en mi mano derecha, lo giraba alrededor de mi dedo, yo nunca le daba importancia a ese anillo, había estado conmigo desde que nací.




El sábado estaba desayunando con Arthur cuando escuchamos el timbre, papá se levantó de su lugar y se dirigió a la puerta, cuando abrió pude escuchar una voz familiar pero que al mismo tiempo aún podía hacer que dejara de respirar, por supuesto era la cálida y dulce voz de Bill, venía a pedirle permiso a papá para invitarme a salir, pude ver en la mirada de Arthur que al regresar me esperaría un sermón sobre “chicos” tal vez, parecía estar molesto con la idea de que su “niña” ya no fuera tan niña y saliera con uno.




No sé como lo hizo Bill pero consiguió el permiso de papá, bueno no se de que me sorprendo Bill es perfecto en todo lo que hace... estuvimos caminando durante un rato por el paseo marítimo, íbamos riendo de tonterías, después anduvimos recorriendo los escaparates de las tiendas de Lange Straße. Realmente estaba feliz era nuestra primera salida juntos, aunque debo reconocer que al principio no estaba muy contenta de que llegara sin avisarme y no darme tiempo de hablar con mi papá, pero me di cuenta que era una estupidez, él solo quería darme una sorpresa.


Después de todo mi bombardeo de preguntas sobre la “vida” de un vampiro, fue el turno de él de preguntar, quería saber que me gustaba hacer, cómo era la casa donde vivía en Baden con mi mamá, cómo era cuando era niña, le conté que mi mamá se había divorciado de mi papá cuando yo tenía 1 año y a partir de ahí nos mudamos a Baden y muchas otras cosas.




El jueves era cumpleaños de Georg, Kelly me dijo que fuera a su casa, Gus nos llevaría al cine en su auto. 5 minutos después de que llegué a su casa, llegó Monika, su hermano mayor la había ido a dejar, él iba en el último nivel de la preparatoria, su nombre era Dave, era la primera vez que lo veía, era alto y un tanto musculoso, me dio la impresión de que lucía bastante cansado con ojeras y todo, al menos parecía más amigable que ella, aunque debía reconocer que últimamente hasta parecía comportarse más amable conmigo desde que notó mi distanciamiento con Georg.



Casi 10 minutos después escuchamos el claxon de Gus y salimos, nos subimos a su auto, Kelly junto a él y Monika y yo ocupamos el asiento trasero, mientras conducía por Dompassage que es el corazón de la ciudad, en donde se encuentran varias tiendas y el cine, Gus comenzó a platicarnos que su papá se había visto con el papá de Georg





-¿Y qué te dijo? ¿Qué tenía Georg?- pregunté, la verdad me extrañó ser yo la que preguntara y no Monika, ella siempre solía estar “muy” al pendiente de todo lo que tenía que ver con él


-Uff!- dijo Gustav con tono exasperado –Nada... lo único que dijo fue “No es nada, él está bien solo está pasando por una “etapa” de su vida... te lo explicaré más adelante y ya lo entenderás”- en ese momento pude notar que Kelly y Monika se ponían tensas al escuchar a Gus, eso solo hizo levantar más mis sospechas acerca de que Kelly sabía algo más- ¿Qué clase de respuesta es esa?- dijo Gus, después todos permanecimos en silencio.


Cuando llegamos al cine Georg nos estaba esperando en la entrada, lo observé detenidamente aunque tratando de no ser muy obvia, pero no noté nada “raro” en él, bueno en realidad no sabía que buscaba exactamente, él nos saludó como siempre.


Mientras estábamos formando para comprar las entradas, 2 chicos que estaban delante de nosotros estaban platicando y no pudimos evitar escuchar lo que decían


-¿Qué ocurrió?- dijo uno de los chicos


-Pues condujimos en dirección norte, hacia el río Ryck. Hay un sitio ideal justo a un kilómetro del comienzo del sendero, pero vimos algo cuando estábamos más o menos a mitad del camino, creímos que era un oso- dijo el otro


-No eres el primero que lo ve, yo creo que hay que decirle al guardia forestal


-Sí, debería avisar a la gente, porque no estaba en la montaña, ¿Puedes creer? sino a unos pocos kilómetros de donde arranca la senda, muy cerca de la costa- mientras decía esto volví a notar tensión, esta vez entre Georg, Kelly y Monika... intenté preguntarles si ellos sabían algo de eso, recordaba que papá ya me había alertado de un animal salvaje merodeando por aquí cerca, pero evadieron mi pregunta y desviaron el tema, definitivamente ellos sabían algo y no querían contarnos a Gus y a mí...


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23 jul 2011

Capítulo 18:

-------Narra Beth-------




Georg estaba a un lado de su auto y parecía querer fulminar a Bill con la mirada... ¡oh no! Nos pasamos de frente y tratamos de ignorarlo, por dentro no me sentía muy bien, después de todo él era mi amigo, lo quería mucho y yo sabía que él sentía algo más que solo amistad por mí y eso me sacaba de onda, realmente no quería lastimarlo... pero ¿Qué podía hacer? estaba perdidamente enamorada de Bill y eso nadie lo podía cambiar, sabía que más tarde tendría que hablar con él, pero por el momento nos dirigimos al laboratorio de Química.




En cuanto sonó el timbre de salida de la clase Kelly dio un salto de su asiento y se acercó a mí




-¡Hola!- nos saludó, se veía bastante ansiosa, Bill le respondió el saludo con una sonrisa y luego se volvió hacia mí, me dio un beso en la mejilla y murmuró a mi oído -Quiere todos los detalles- se levantó del asiento y salió


-¡¿Qué pasó?!- dijo muy emocionada, parecía que los ojos se le saldrían- ¡Cuéntame!




-Pues... ayer, hablamos... nos encontramos después del receso- no podía entrar en detalles y contarle todo lo que habíamos platicado Bill y yo




-¡Ah! por eso te desapareciste ¿Te fuiste con él? ¡¿Adonde?!- dijo casi gritando, tuve que darle un codazo para que bajara la voz, de todos modos el laboratorio estaba casi vacío




-Sí, estuvimos platicando... en el bosque y arreglamos ciertos... problemas




-¡¿Al bosque?! bueno supongo que eso es romántico pero... es que en serio me sorprende verte con Bill- le puse mi mejor cara de ofendida –Bueno no lo digo en mal plan, solo que él nunca sale con nadie... oye por que no me dijiste que te gustaba- ahora ella era la ofendida




-Te dije que me parecía guapo...




-Sí pero eso no cuenta- dijo rodando los ojos- casi media escuela decía lo mismo cuando llegó, se necesita estar ciega para no ver que es guapo, pero ustedes ya andan y todo ¿No?




- sí... supongo...




-Al que no creo que le dé mucho gusto es a Georg


-Sí, ya me di cuenta, estaba en el estacionamiento cuando llegamos y casi quería fulminar a Bill con la mirada, no quiero perder su amistad... ayúdame, dile a Gus que hable con él


-Ok, pero no te prometo nada








Durante el receso, mientras estaba haciendo cola para comprar algo volteé a la mesa de los Kaulitz, ellos me saludaron con la mano y me sonrieron pero Bill no estaba ahí, bueno, saber que sus hermanos me aceptaban me hizo sentir bien, 2 mesas adelante alguien me hizo señas, era él, tomé mi charola y me senté frente a él, de nuevo sentí todas las miradas puestas en nosotros, casi me sentí en un déjà vu al recordar mi primer día de clases, estuvimos platicando y riendo, todo lo demás no importaba, de reojo vi que Georg nos observaba con gesto disgustado.




Sabía que debía buscar una oportunidad para hablar con él si no quería perder su amistad pero el resto de la semana se la pasó rehusándose a dirigirme la palabra, de hecho noté que también estuvo un poco alejado de Gus y Kelly, decidí darle un poco de tiempo para que se calmara.




La próxima semana sería su cumpleaños número 18, entre Kelly y yo planeábamos como celebrarlo, había estado algo raro y ni siquiera Gustav sabía por qué, era extraño pero me daba la impresión que Kelly sabía algo, dijo que lo había llamado a su casa y Manfred le dijo que tenía una fuerte gripa pero Gus no parecía muy convencido, él lo había visitado y Manfred le había negado la entrada poniendo de pretexto que no quería que se contagiara, al principio pensé que era por la relación entre Bill y yo, pero eso no explicaba que se alejara de Gus y Kelly, hubo un par de días de la semana que faltó a clases y lo llamé a su casa pero Manfred dijo que estaba dormido, no se sentía muy bien, lo más seguro era que siguiera resfriado, me dijo.




Le conté a Bill del distanciamiento que habíamos tenido Georg y yo y lo mucho que me dolería perder su amistad, le dejé claro que le tenía un gran cariño de amigos, pensé que sería bueno aclarárselo, también le conté acerca de su supuesta gripa, Bill trató de no darle importancia pasando a otro tema y diciendo que una gripa no era nada de que preocuparse pero me dio la impresión de que al igual que Kelly él sabía algo más, por lo tenso que se puso al oírlo, lo cual era ridículo, él y Georg no cruzaban palabras ¿Cómo podría saber lo que pasaba con él?... todo esto era muy extraño, decidí dejarlo pasar, ya me enteraría después.








Gus convenció a Georg para que aceptara ir al cine, ya que se había negado a cualquier tipo de celebración, su única explicación siempre era la misma que no se sentía muy bien, aceptó solo cuando yo le prometí que iríamos Kelly, Gustav, Monika y yo como en los “viejos” tiempos, la verdad era que Bill se había negado a acompañarnos, me recordó que prefería mantenerse alejado de los humanos por su seguridad y decidí no insistir más, aunque me parecía extraño que pusiera ese pretexto solo cuando le dije que Georg iría, antes ya casi lo había convencido, ni modo, “hombres tenían que ser”.












-------Narra Bill--------




Pensé que tal vez Beth se asustaría en cuanto le mencionara que si quería acompañarme a mi casa, esperaba que por fin reaccionara con el sentido común de los humanos y saliera corriendo, no me sentía muy bien con esa idea pero quería estar seguro de hasta donde podía llegar con esto, si ella decidía que no podía estar cerca de una familia de vampiros lo tendría que aceptar y renunciar a mi deseo de estar con ella, pero me equivoqué, ella aceptó y la verdad es que todo salió mejor de lo que esperaba, mi familia la aceptó bien, incluido Andreas y aunque ella parecía estar nerviosa al principio después se relajó bastante, claro "ayudada" por Andreas... pasamos casi toda la tarde ahí, le mostré la casa y le conté varias cosas sobre mí, el tiempo se me fue volando, jamás había sentido que el tiempo pasara tan rápido, para un vampiro a veces la “eternidad” puede volverse un concepto bastante tedioso pero imaginaba que al lado de Beth podría soportar siglos enteros.




En la escuela nos volvimos la “novedad” del momento en cuanto notaron que salíamos juntos, creo que ninguno de los Kaulitz habíamos tenida tanta atención sobre nosotros, pero por fortuna solo duró unos cuantos días después de eso la mayoría volvió a ignorarme. Aunque claro, no todos tomaron bien la noticia de nuestra relación, Monika no perdió oportunidad para destilar veneno, no paraba de pensar todos los insultos que conocía contra Beth, sentía envidia, “...maldita, zorra no entiendo como ella puede tener la atención de Georg y encima ¡estar con alguien como Bill Kaulitz!...” cosas como esa se podían escuchar en sus pensamientos, pero su forma de pensar cambió en cuanto se dio cuenta que Beth y Georg tuvieron un distanciamiento.




Beth me contó sobre eso, la ponía muy triste pues ellos habían sido amigos desde niños aunque después dejaron de verse un tiempo, lo apreciaba de verdad y a mí me dolía demasiado verla deprimida, sobre todo cuando yo sabía la razón del “extraño” comportamiento de Georg, pero esta vez no podía revelarle la verdad, éste era un secreto que no me pertenecía y no podía hacer nada para cambiarlo, según lo que ella me había contado Manfred, el padre de Georg les había dicho a ella y a sus amigos que Georg estaba enfermo, nada de cuidado solo una gripe, pero yo sabía que eso no era verdad, lo más seguro era que Georg estuviera pasando por la etapa de transición por la que pasan la mayoría de los chicos de Geifswalder Bodden, bueno al menos los descendientes directos de los licántropos, hasta donde sabía, en cuanto cumplían la mayoría de edad adquirían la capacidad de volverse hombres lobo, pero era un secreto y lo mantenían oculto, solo como una leyenda.


Ahora tenía que tomar más precauciones, teniendo en cuenta que los amigos de Beth terminarían convirtiéndose en licántropos. Por el momento no había tenido problemas ya que su olfato no estaba aún tan desarrollado como para darse cuenta de lo que soy. Mientras tanto no me preocuparía todavía por eso, mientras ellos no sospecharan que su amiga era la novia de un vampiro, todo estaría bien...




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16 jul 2011

Capítulo 17:

Ups!!! Creo que me tardé un "poquito" para subir capi... jiji!! sorry...
pero pliss diganme si les va gustando!!!
Bueno ya las dejo leer... =)






-------Narra Beth--------



Los papás de Bill nos observaban de pie junto a la amplísima escalera, al doctor Jörg ya lo había visto una vez en el hospital, asumí que quien estaba a su lado era Simone, la única de la familia que nunca había visto, tenia la piel blanca y los mismos rasgos hermosos que el resto, los 2 vestían de manera informal, me sonrieron pero ninguno dio ni un paso hacia donde estaba, tal vez para no asustarme, yo les devolví la sonrisa...



-Mamá, papá, les presento a Beth- dijo Bill con una sonrisa, rompiendo el silencio


-¡Bienvenida Beth!- dijo su papá acercándose y dándome la mano


-Me alegro de volver a verlo, doctor Kaulitz


-Dime Jörg, por favor


Simone sonrió y dio un paso para darme su mano


-Me alegro mucho de conocerte, y llámame Simone- dijo alegremente


-¡Gracias! Yo también me alegro Simone- dije tímidamente, comenzaba a sentirme un poco más cómoda, parecía haberles agradado y eso me tranquilizó


-¡Hola Bill!- dijo una voz femenina que venía de arriba de las escaleras, me giré para ver quien era, aunque me imaginaba que se trataba de la hermana de Bill, vi que Mila y Tom venían bajando las escaleras tomados de la mano y detrás de ellos venía Andreas

-¡Hola Beth!- dijo Mila soltando la mano de Tom y corriendo hasta llegar a mí y darme un beso en la mejilla, por la forma en que me saludo cualquiera hubiera pensado que nos conocíamos de hace años y éramos grandes amigas, yo le devolví el gesto


-Hola Beth- me dijeron casi al mismo tiempo Tom y Andreas una vez que bajaron las escaleras, les devolví el saludo, ellos no se acercaron para darme la mano pero me imaginé que también era parte del “plan” para no asustarme así que no me lo tomé personal, casi enseguida sentí una sensación de alivio y todos mis nervios se esfumaron por completo, en ese momento recordé lo que Andreas era capaz de hacer y en verdad que se lo agradecía


-Me da mucho gusto conocerlos... la casa es hermosa- dije mientras mis ojos seguían recorriendo la sala


-Gracias, también a nosotros nos da mucho gusto conocerte por fin, siéntete como en tu casa- dijo Simone con una sonrisa y después todos salieron y nos dejaron solos a Bill y a mí


-Ven, te mostraré toda la casa- dijo Bill tomando mi mano, recorrimos un pasillo, las paredes estaban adornadas por pinturas antiguas, mientras él iba señalando cada una de las habitaciones, había piezas que cualquier museo envidiaría pero también había aparatos electrónicos muy lujosos y modernos que hacían un lindo contraste como la enorme pantalla plana del cuarto de entretenimiento; el comedor era hermoso, la mesa era para 12 personas y en medio lucía un candelabro de plata, había otra habitación que estaba repleta de instrumentos, varias guitarras y un piano, Bill me dijo que a Tom y a él les gustaba pasar mucho tiempo aquí, Tom era un gran guitarrista según había dicho Bill; después me mostró la biblioteca, era enorme, todas las paredes estaban “tapizadas” con estantes llenos de libros de piso a techo, me imaginé que ni siquiera en un siglo de vida sería posible terminar de leer esto.



No me había dado cuenta que ya estaba oscureciendo hasta que Bill dijo que se estaba haciendo tarde y debía llevarme a mi casa, no pude despedirme de su familia porque no los vi por ningún lado, pero imaginé que no sería la última vez que los vería, si todo salía como hasta ahora, iba a pasar gran parte de mi tiempo con Bill.


Durante el camino de regreso a mí casa seguimos platicando de varias cosas, entre otras le pregunté lo que se sentía estar cerca de un humano cuando se es un vampiro, me habló acerca de lo que le provocaba la “sed”, el ardor en la garganta y todo eso, pero siempre tratando de no asustarme, también me habló de los esfuerzos que hizo para no abalanzarse sobre mí el primer día que me senté junto a él en la clase de química, al escuchar todo el tormento que significó para él sentí un dolor en el corazón por haberlo juzgado mal.


Se detuvo frente a mi casa y cuando me di cuenta ya estaba abriendo la portezuela y dándome la mano para salir...


Creo que iba a tener que acostumbrarme a su caballerosidad, nunca antes nadie me había tratado así, pero me gustaba.


Nos despedimos con un beso rápido para no forzar de más el autocontrol de Bill y me deseó buenas noches, iba a medio camino cuando me giré


-Bill- lo llamé


-¿Sí?


-Mañana en la escuela ¿Qué vamos a decir?... me refiero a nosotros... a que estamos juntos


-Pues... la verdad, que estamos juntos- dijo acercándose a mí- que nos queremos... si no te molesta claro


-¡No, claro que no! al contrario, quisiera gritarlo a los cuatro vientos, pero... yo pensé que tal vez tu familia preferiría mantenerse alejada de los... humanos y...


-No, no te preocupes por eso, de todos modos vamos a ser cuidadosos... no tenemos por que esconder lo que sentimos nosotros- dijo acariciando mi mejilla, mientras yo sonreía de oreja a oreja por lo mucho que me había gustado como sonaba ese “nosotros”.


Entré a la casa y preparé algo de cenar, la verdad es que mi pancita me pedía a gritos comida, desde el receso en la escuela no había comido nada, tomé del refrigerador un poco de pollo asado que había quedado del dia anterior y lo metí al microondas mientras esperaba que Arthur llegara, traté de no pensar en todo lo que había pasado en el día, no quería que papá me notara rara, cuando llegó cenamos mientras me contaba como le había ido durante el día, al parecer había tenido bastante trabajo, había varias personas que habían reportado haber visto un animal salvaje en el bosque muy cerca de la costa y lo estaban buscando, tal vez se trataba de un oso y me advirtió que no me alejara de la ciudad por el momento, le aseguré que tendría cuidado para tranquilizarlo pero realmente no podía sentir otra cosa que emoción y alegría por saber que mañana volvería a ver a Bill y esta vez todo sería diferente entre nosotros.



En cuanto me cepillé los dientes, me puse la pijama y recargué la cabeza en mi almohada caí en un profundo sueño, ni siquiera podría recordar si soñé algo, mi sueño fue tan profundo como el de un bebé, pero fui despertada por el sonido de un claxon que no conocía, me levanté y me asomé a la ventana, afuera estaba estacionado el Audi y junto estaba Bill de pie.


Estaba bastante nublado y caía una lluvia tan fina que apenas se notaba pero por primera vez sentí que la lluvia me agradaba más que el sol, corrí a mi closet y saqué lo primero que me encontré, claro algo que combinara y me hiciera lucir lo mejor posible, me di una ducha rapidísimo y dejé mi cabello suelto, solo me puse una diadema a juego con mi blusa, eché un último vistazo al espejo y bajé corriendo las escaleras, ni siquiera me preocupé por desayunar, ya tomaría algo en la cafetería de la escuela. Él estaba esperándome con una sonrisa tan hermosa que sentí que dejaba de respirar con solo mirarlo, nos dimos un beso rápido y nos dirigimos a la escuela.


Cuando llegamos ya había varios autos estacionados, como de costumbre nadie parecía prestar la más mínima atención a Bill, pero una vez que él me abrió la puerta y salí del auto todas las miradas estaban puestas en mí, eso era algo que odiaba, ser el centro de atención, pero por lo visto sería inevitable, podía escuchar todos los cuchicheos a nuestro alrededor mientras atravesaba el estacionamiento aferrada al brazo de Bill


-Creo que nadie se esperaba verte conmigo... y hay a quien no le hace mucha gracia- me murmuró divertido, obviamente estaba leyéndole la mente a los que estaban cerca- en especial a tu amigo- estaba a punto de preguntar a quien se refería cuando me topé con unos ojos verdes que nos miraban bastante molestos, Georg estaba a un lado de su auto y parecía querer fulminar a Bill con la mirada... ¡oh no!



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