RESUMEN


¿Qué harías si todo tu mundo cambiara derepente? ¿Si todo lo que pensabas imposible fuera real? Si la persona que más amas estuviera a punto de matarte... y guardara un secreto que podría cambiar tu vida...


CATEGORIA: hetero.

GÉNERO: romance, vampiros

PERSONAJES: Tokio Hotel

CLASIFICACIÓN: +15

TERMINADA: no

16 jul 2011

Capítulo 17:

Ups!!! Creo que me tardé un "poquito" para subir capi... jiji!! sorry...
pero pliss diganme si les va gustando!!!
Bueno ya las dejo leer... =)






-------Narra Beth--------



Los papás de Bill nos observaban de pie junto a la amplísima escalera, al doctor Jörg ya lo había visto una vez en el hospital, asumí que quien estaba a su lado era Simone, la única de la familia que nunca había visto, tenia la piel blanca y los mismos rasgos hermosos que el resto, los 2 vestían de manera informal, me sonrieron pero ninguno dio ni un paso hacia donde estaba, tal vez para no asustarme, yo les devolví la sonrisa...



-Mamá, papá, les presento a Beth- dijo Bill con una sonrisa, rompiendo el silencio


-¡Bienvenida Beth!- dijo su papá acercándose y dándome la mano


-Me alegro de volver a verlo, doctor Kaulitz


-Dime Jörg, por favor


Simone sonrió y dio un paso para darme su mano


-Me alegro mucho de conocerte, y llámame Simone- dijo alegremente


-¡Gracias! Yo también me alegro Simone- dije tímidamente, comenzaba a sentirme un poco más cómoda, parecía haberles agradado y eso me tranquilizó


-¡Hola Bill!- dijo una voz femenina que venía de arriba de las escaleras, me giré para ver quien era, aunque me imaginaba que se trataba de la hermana de Bill, vi que Mila y Tom venían bajando las escaleras tomados de la mano y detrás de ellos venía Andreas

-¡Hola Beth!- dijo Mila soltando la mano de Tom y corriendo hasta llegar a mí y darme un beso en la mejilla, por la forma en que me saludo cualquiera hubiera pensado que nos conocíamos de hace años y éramos grandes amigas, yo le devolví el gesto


-Hola Beth- me dijeron casi al mismo tiempo Tom y Andreas una vez que bajaron las escaleras, les devolví el saludo, ellos no se acercaron para darme la mano pero me imaginé que también era parte del “plan” para no asustarme así que no me lo tomé personal, casi enseguida sentí una sensación de alivio y todos mis nervios se esfumaron por completo, en ese momento recordé lo que Andreas era capaz de hacer y en verdad que se lo agradecía


-Me da mucho gusto conocerlos... la casa es hermosa- dije mientras mis ojos seguían recorriendo la sala


-Gracias, también a nosotros nos da mucho gusto conocerte por fin, siéntete como en tu casa- dijo Simone con una sonrisa y después todos salieron y nos dejaron solos a Bill y a mí


-Ven, te mostraré toda la casa- dijo Bill tomando mi mano, recorrimos un pasillo, las paredes estaban adornadas por pinturas antiguas, mientras él iba señalando cada una de las habitaciones, había piezas que cualquier museo envidiaría pero también había aparatos electrónicos muy lujosos y modernos que hacían un lindo contraste como la enorme pantalla plana del cuarto de entretenimiento; el comedor era hermoso, la mesa era para 12 personas y en medio lucía un candelabro de plata, había otra habitación que estaba repleta de instrumentos, varias guitarras y un piano, Bill me dijo que a Tom y a él les gustaba pasar mucho tiempo aquí, Tom era un gran guitarrista según había dicho Bill; después me mostró la biblioteca, era enorme, todas las paredes estaban “tapizadas” con estantes llenos de libros de piso a techo, me imaginé que ni siquiera en un siglo de vida sería posible terminar de leer esto.



No me había dado cuenta que ya estaba oscureciendo hasta que Bill dijo que se estaba haciendo tarde y debía llevarme a mi casa, no pude despedirme de su familia porque no los vi por ningún lado, pero imaginé que no sería la última vez que los vería, si todo salía como hasta ahora, iba a pasar gran parte de mi tiempo con Bill.


Durante el camino de regreso a mí casa seguimos platicando de varias cosas, entre otras le pregunté lo que se sentía estar cerca de un humano cuando se es un vampiro, me habló acerca de lo que le provocaba la “sed”, el ardor en la garganta y todo eso, pero siempre tratando de no asustarme, también me habló de los esfuerzos que hizo para no abalanzarse sobre mí el primer día que me senté junto a él en la clase de química, al escuchar todo el tormento que significó para él sentí un dolor en el corazón por haberlo juzgado mal.


Se detuvo frente a mi casa y cuando me di cuenta ya estaba abriendo la portezuela y dándome la mano para salir...


Creo que iba a tener que acostumbrarme a su caballerosidad, nunca antes nadie me había tratado así, pero me gustaba.


Nos despedimos con un beso rápido para no forzar de más el autocontrol de Bill y me deseó buenas noches, iba a medio camino cuando me giré


-Bill- lo llamé


-¿Sí?


-Mañana en la escuela ¿Qué vamos a decir?... me refiero a nosotros... a que estamos juntos


-Pues... la verdad, que estamos juntos- dijo acercándose a mí- que nos queremos... si no te molesta claro


-¡No, claro que no! al contrario, quisiera gritarlo a los cuatro vientos, pero... yo pensé que tal vez tu familia preferiría mantenerse alejada de los... humanos y...


-No, no te preocupes por eso, de todos modos vamos a ser cuidadosos... no tenemos por que esconder lo que sentimos nosotros- dijo acariciando mi mejilla, mientras yo sonreía de oreja a oreja por lo mucho que me había gustado como sonaba ese “nosotros”.


Entré a la casa y preparé algo de cenar, la verdad es que mi pancita me pedía a gritos comida, desde el receso en la escuela no había comido nada, tomé del refrigerador un poco de pollo asado que había quedado del dia anterior y lo metí al microondas mientras esperaba que Arthur llegara, traté de no pensar en todo lo que había pasado en el día, no quería que papá me notara rara, cuando llegó cenamos mientras me contaba como le había ido durante el día, al parecer había tenido bastante trabajo, había varias personas que habían reportado haber visto un animal salvaje en el bosque muy cerca de la costa y lo estaban buscando, tal vez se trataba de un oso y me advirtió que no me alejara de la ciudad por el momento, le aseguré que tendría cuidado para tranquilizarlo pero realmente no podía sentir otra cosa que emoción y alegría por saber que mañana volvería a ver a Bill y esta vez todo sería diferente entre nosotros.



En cuanto me cepillé los dientes, me puse la pijama y recargué la cabeza en mi almohada caí en un profundo sueño, ni siquiera podría recordar si soñé algo, mi sueño fue tan profundo como el de un bebé, pero fui despertada por el sonido de un claxon que no conocía, me levanté y me asomé a la ventana, afuera estaba estacionado el Audi y junto estaba Bill de pie.


Estaba bastante nublado y caía una lluvia tan fina que apenas se notaba pero por primera vez sentí que la lluvia me agradaba más que el sol, corrí a mi closet y saqué lo primero que me encontré, claro algo que combinara y me hiciera lucir lo mejor posible, me di una ducha rapidísimo y dejé mi cabello suelto, solo me puse una diadema a juego con mi blusa, eché un último vistazo al espejo y bajé corriendo las escaleras, ni siquiera me preocupé por desayunar, ya tomaría algo en la cafetería de la escuela. Él estaba esperándome con una sonrisa tan hermosa que sentí que dejaba de respirar con solo mirarlo, nos dimos un beso rápido y nos dirigimos a la escuela.


Cuando llegamos ya había varios autos estacionados, como de costumbre nadie parecía prestar la más mínima atención a Bill, pero una vez que él me abrió la puerta y salí del auto todas las miradas estaban puestas en mí, eso era algo que odiaba, ser el centro de atención, pero por lo visto sería inevitable, podía escuchar todos los cuchicheos a nuestro alrededor mientras atravesaba el estacionamiento aferrada al brazo de Bill


-Creo que nadie se esperaba verte conmigo... y hay a quien no le hace mucha gracia- me murmuró divertido, obviamente estaba leyéndole la mente a los que estaban cerca- en especial a tu amigo- estaba a punto de preguntar a quien se refería cuando me topé con unos ojos verdes que nos miraban bastante molestos, Georg estaba a un lado de su auto y parecía querer fulminar a Bill con la mirada... ¡oh no!



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30 jun 2011

Capítulo 16:

------Narra Beth-------





Bill y yo estuvimos juntos casi toda la mañana, obviamente me había olvidado por completo de las clases, bueno una falta no me iba a hacer daño y realmente se sentía tan bien estar en los brazos de Bill, a excepción de que sentía un “poquito” de frío pero no me importaba, había soñado tantas veces con este momento que eso ero lo de menos.



Después de un rato me dijo que tenía que irse, yo lo miré como suplicándole que no se fuera, realmente podía pasarme todo el día junto a él


-Tengo que ir a mi casa... - dudó unos segundos y luego agregó- Beth ¿Te gustaría ir conmigo y conocer a mi familia?- me congelé por unos instantes, no sabía que decirle, jamás me imaginé que me diría una cosa así tan pronto, claro él lo interpretó como si estuviera asustada


-¿Tienes miedo? no dejaré que nada malo te pase, te lo prometo


-No, no es eso... sé que contigo estoy segura, solo que ¿Y si no les agrado? quiero decir, no todos los días llevas a tu casa una chica ¿O sí?- dije sarcásticamente para ocultar mi nerviosismo


-Bueno, no... de hecho nunca lo he hecho...- dijo tímidamente, creo que era la primera vez que lo veía así, eso me causó ternura, él siempre era perfecto y así me parecía todavía más adorable -Ni siquiera estoy acostumbrado a esto...







-¿A hablar con chicas?- pregunté, alzando la ceja, me costaba mucho creerle pero no cabía duda que estaba siendo sincero cuando asintió con la cabeza.


-La mayor parte de mi... existencia la he pasado yendo de aquí para allá, viajando de un lugar a otro, además creo que nosotros debemos mantener cierta distancia con las personas por nuestra seguridad y la de ellos


-Está bien, sí quiero ir contigo- le dije, él me regaló una de sus sonrisas de comercial de pasta dental que me parecían tan perfectas mientras me ofrecía su mano para ayudarme a levantar del tronco donde estábamos sentados. Caminamos hasta el estacionamiento de la escuela que a esa hora ya estaba vacío, solo estaba mi auto y Bill me pidió que lo dejara conducir.




-Entonces ¿A tu familia les va a extrañar que llegues conmigo?- pregunté abriendo la puerta de copiloto, no quería que notara que estaba bastante nerviosa por lo que iba a hacer


-No lo creo, a estas alturas Mila ya debió de haberles contado, creo que ella ya lo sabía desde esta mañana o tal vez desde ayer- dijo esto último casi para sí mismo


-¿Mila? ¿Tú se lo dijiste, que ibas a contarme todo?


-Ah no, verás ella puede ver algunas cosas que van a pasar, solo en el momento en que lo decides, si dudas un poco su visión se vuelve borrosa


-¡¿Tu hermana puede ver el futuro?!- pregunté sorprendida


-Sí, mas o menos... Tom tiene un “poder” de coacción, prácticamente puede obligarte a hacer lo que él quiera... uff! lo hubieras visto hace tiempo cuando lo descubrió, se la pasaba molestándonos obligándonos a hacer cosas ridículas, por suerte ya se le paso y ya casi nunca lo utiliza- me reí tratando de imaginar que tipo de ridiculeces los había obligado a hacer Tom


-¿O sea que era cierto cuando me dijiste que podías leer la mente?- ¡oh no! y yo que quería ocultar mi nerviosismo... ups! tampoco debía pensar eso...


-Sí, puedo hacerlo


-¿Y cómo lo haces? ¿Puedes leer la mente de cualquiera en cualquier parte? ¿También la mía?- dije muy curiosa


-ammw, pues... no es algo que yo provoque, es natural como cuando escuchas hablar a alguien en voz alta, si conozco la voz de la persona puedo reconocer de quien son los pensamientos... solo hay una excepción, no puedo escuchar tus pensamientos, no sé por que, nunca me había pasado- dijo con un tono de frustración


-¿En serio?- dije un poco aliviada


-Sí, y sinceramente tengo que reconocer que al principio me sentía bastante frustrado, me llegué a enojar algunas veces- dijo con una sonrisa tímida como si estuviera pidiéndome disculpas -Por más que lo intentaba no podía saber lo que pensabas y eso me desconcertaba... creo que aún me sigue frustrando- suspiré, ahora entendía todas esas miradas cargadas de frustración y de ira de su parte


-¿Entonces toda tu familia tiene poderes o algo así?


-Pues Andreas, él puede sentir las emociones de las personas que están a su alrededor y también puede modificarlas y mis papás tienen un autocontrol muy desarrollado, aunque no sé si eso sea realmente un poder, de todos modos es gracias a ellos que nosotros somos diferentes a los demás de nuestra especie


-¿Por qué son diferentes?


-Es... por nuestra forma de alimentarnos... nosotros- de nuevo parecía buscar las palabras correctas para no asustarme -No tomamos sangre humana, cazamos animales para tomar su sangre, es por eso que nuestros ojos son color miel casi dorados, los ojos de otros vampiros son rojos porque se alimentan de sangre humana y... terminan matándolos, mis papás nos han ayudado y enseñado a controlarnos a mis hermanos y a mí, a ellos no les gusta dañar a los humanos, pero no ha sido fácil


-¿Hay muchos... vampiros? ¿Aquí en Greifswald?


-Sí, bueno quiero decir en todo el mundo, la mayoría no se asienta en un lugar fijo, la mayoría son nómadas... incluso nosotros hemos llevado esa vida alguna vez... así que de vez en cuando nos cruzamos con otros...


Decidí no seguir preguntando más, sinceramente no estaba asustada, estar con él me hacía tener fuerza para lo que fuera, pero creo que ya era demasiada información que procesar en tan poco tiempo y mientras veía espaciarse mucho más una casa de otra notaba que nos alejábamos del centro y eso comenzaba a ponerme más y más ansiosa, de nuevo agradecí que él no pudiera leer mis pensamientos, después de un rato Bill giró a la derecha y tomó un camino que nunca antes había visto, bueno de hecho no tenía idea de donde nos encontrábamos, estábamos rodeados de bosque, la verdad debí imaginarme que su casa no estaría en pleno centro de la ciudad precisamente.


De pronto apareció frente a mis ojos la casa, era elegante y parecía bastante antigua, la verdad encajaba bastante bien con el estereotipo de “casa de vampiros”, digo no es que estuviera llena de telarañas y murciélagos, no, nada de eso pero era de estilo clásico, la fachada estaba pintada con tonos blancos, muy sobrios y tenía tres pisos de altura.



-¡Woaw! es increíble


-Vamos- dijo abriendo mi puerta y ofreciéndome su mano para salir del auto, mientras me sonreía


Cuando entramos a la casa casi me quedé con la boca abierta, si por fuera me había parecido hermosa por dentro me dejó sin palabras, en la decoración predominaban el negro y blanco con ciertos toques de rojo quemado, casi color sangre, debí imaginar que ese color les gustaría a los vampiros, había todo tipo de antigüedades pero muy selectas, los muebles de la sala eran de madera oscura con líneas curvas y recubiertos por terciopelo muy fino, había un reloj de pared tallado en madera, recordaba haber visto uno en una fotografía de mi bisabuela pero nunca había visto uno en persona, las cortinas también eran muy elegantes abarcaban toda una pared y obviamente estaban bajadas impidiendo la entrada de luz solar, aunque realmente no había necesidad ya que estaba nublado, del techo pendía una lámpara de “araña” hermosísima, estaba absorta contemplando la belleza de la casa cuando me di cuenta que los papás de Bill nos observaban de pie junto a la amplísima escalera, de nuevo los nervios junto con el acostumbrado dolor de estómago regresaron a mí...

29 jun 2011

Capítulo 15:

Sorry!!!
De verdad 1000 disculpas x la tardanza de subir cap... pero bueno pues espero que les este gustando y aqui les va otro... 
Y 1000 gracias a las que siguen este fic en especial a Clauss. T.Q.M amigaaa!!!!









------Narra Bill-------





Había tomado una decisión, pero no deseaba contársela aún a toda la familia, quería hablar con Beth primero, así que salí de caza desde el domingo muy temprano y no regresé a mi casa hasta el lunes por la mañana solo para cambiarme de ropa para ir a la escuela.




Mientras estábamos en la cafetería aún estaba dándole un poco de vueltas, no sabía como me acercaría a Beth y le explicaría todo, pero realmente estaba decidido a hacerlo.




Por la forma en la que Mila me miraba me di cuenta que ya había tenido una visión de la decisión que había tomado, pero trató de mantener sus pensamientos en otra cosa por lo que no pude darme cuenta de si mi decisión resultaba correcta, ni modo, creo que era la primera vez que deseaba poder averiguar lo que ella veía y ella estaba tratando de ocultarlo, parecía divertirle mi expresión mientras buscaba en su mente, pero nada, ella siguió charlando con Tom y comenzaron a planear un encuentro “romántico” después de clases, no quise enterarme de todos los detalles morbosos así que me di por vencido y les concedí algo de privacidad.








Iba caminando por el pasillo para llegar a mi salón cuando me topé con esos ojos color chocolate que tanto adoraba, mi primera reacción fue evadirla, pero ella me llamó, seguí caminado, podía escuchar sus suaves pisadas tras de mí, volvió a llamarme, entonces decidí que esta era la oportunidad que estaba esperando para hablar con ella, no podía desperdiciarla así que me aseguré que nadie nos viera y me dirigí hacia la parte del bosque que estaba detrás del patio de la escuela, rogaba que ella entendiera que lo que quería era que me siguiera y por suerte así lo hizo, en todo el tiempo que nos adentrábamos más en el bosque ninguno de los 2 habló, la dirigí hasta un claro del bosque donde me gustaba estar de vez en cuando, una vez ahí me giré








-Tenemos que hablar- me dijo Beth, parecía algo nerviosa pero tan decidida a hacerlo como yo




-Está bien, hablemos- le dije, esperé en silencio, mi respuesta pareció sorprenderla, era lógico no se esperaba que yo dijera eso después de todas las evasivas que le había dado




-Lo que pasó... hace 2 semanas en el bosque... –comenzó a decirme, parecía que intentaba ordenar sus pensamientos y buscar las palabras correctas era en momentos como estos que deseaba poder leer lo pasaba por su mente como podía hacer con todos los demás y eso era frustrante -¿Fue real? quiero decir... ¿Tu y yo...?




-Sí, yo estaba contigo- realmente me sorprendía que recordara eso, no es que me hubiera gustado hablar mucho de aquella noche en la que estuve a punto de matarla pero ni hablar, esta vez sí iba a ser sincero con ella








(Dar play)



-Sí fue real ¿Entonces por qué sigues tratándome así? ¿Por qué no me dejas acercarme?... bueno, creo saber porqué lo haces, tal vez pienses que estoy loca, pero creo que tienes un secreto o algo así, por eso te has mostrado tan frío conmigo, pero puedes confiar en mí, ya lo sabes, creo que hasta ahora te lo he demostrado –me dijo, bueno por un lado me alegraba que ella se diera cuenta que no era mi intención lastimarla con mi actitud solo por que sí, le pregunté qué se imaginaba que fuera ese “secreto” y casi al instante me arrepentí, ella mencionó a sus amigos, los chicos de Greisfwalder Bodden y una oleada de pánico comenzó a recorrerme por dentro, me dijo que le habían contado sobre sus leyendas, claro yo sabía muy bien a lo que se refería, desde hace siglos ha habido licántropos en ese sitio y hay varias leyendas de vampiros, realmente no esperaba que ella diera con mi “secreto” tan rápido.




Me habló de todas las cosas “extrañas” que había notado en mí y que la habían llevado a sacar estas conclusiones, creía que ya estaba todo lo sorprendido que podía estar, pero me di cuenta que aún podía sorprenderme más cuando ella dijo que había notado “marcas” en su cuello después de esa noche en el bosque y que nada de eso le importaba




-¡¿Que no te importa?! –dije incrédulo




-No, no me importa lo que seas, quiero estar contigo siempre –me respondió firmemente -entonces ¿Estoy en lo cierto? ¿Eres un vampiro?-




-¿Por qué siempre me lo pones tan difícil? ¿Tienes una idea de lo mucho que me cuesta estar lejos de ti? Solo quiero protegerte, quiero que estés a salvo -susurré acercándome a ella lentamente, aunque ella no lo quisiera reconocer imaginaba que tendría miedo, cualquier persona en su lugar por muy enamorada que estuviera tendría que sentir miedo al estar tan cerca de algo como yo




-Y yo solo quiero que estés conmigo, todavía recuerdo lo que me dijiste esa noche, que tu también me querías - me dijo, ¿Cómo era posible que lo recordara? se lo pregunté y ella dijo que lo había recordado el día del accidente con el árbol tal vez por la adrenalina del momento, me preguntó algunas cosas, el por qué no se puede recordar la mordida de un vampiro, cuantos años tenía, también me dijo que comprendía que yo le hubiera ocultado todo esto y prometió que no se lo diría a nadie, humm... como si fuera necesario, yo confiaba en ella.




Traté de hacerle ver que aún no estaba muy seguro de poder controlar mi sed, pero ella dijo que confiaba en mí




-Sí, te amo es cierto... pero no estoy muy seguro de mi autocontrol– le dije




-Bueno podríamos intentarlo, sé que ahora no tienes hambre– me dijo muy segura, eso me causó gracia -¿Cómo sabes que no tengo hambre?- pregunté sin poder contener mi risa, ella realmente nunca dejaba de sorprenderme, era demasiado observadora




-Pues por el color de tus ojos, creo que cambian de color cuando tienes hambre, en realidad no estoy muy segura, es algo en lo que he estado pensando, pero creo que son negros cuando tienes hambre y estás un poco irritable y ahora son de color miel, así que creo que no tengo de qué preocuparme- dijo tímidamente -Entonces hazlo... bésame- dijo mientras se acercaba más hacia mi




Mi primera reacción fue apartarme pero pensé que si ya había decidido estar con ella tenía que poder controlarme, esta sería algo así como mi prueba de fuego...




Tomé su rostro con mis manos y sentí sus labios quemando los míos, poco a poco el beso fue haciéndose más profundo pero sin dejar de ser lento, todavía sentía un poco del habitual fuego en mi garganta mientras acariciaba su cuello pero me di cuenta que ya no era tan fuerte, tal vez poco a poco iba a ir acostumbrándome a su exquisito aroma, si las cosas seguían así ella ya no estaría en peligro constante al estar conmigo, la sola idea de esto me provocó una gran alegría, ahora ya podíamos estar juntos sin que nada importara, no había nada que nos lo impidiera, ella conocía mi verdadera identidad y aún así me amaba, no podía creer que todo saliera tan bien, Beth y yo podríamos estar juntos sin necesidad de matarla, en algún momento tendríamos que considerar la posibilidad de su transformación pero ella siempre tendría la opción de elegir el momento.






Por fin el beso terminó, de su miraba irradiaba ternura, la abracé y así permanecimos un buen rato sin decir nada, sólo que no era un silencio incómodo, no había necesidad de llenarlo con tonterías, bastaba estar cerca el uno del otro, era como si el tiempo se hubiera detenido... realmente maravilloso...
















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Bueno nose... como que a mi este capi me dio algo de flojera... no estaba muy inspirada jiji!!
pero diganme que les parecio...
Se irá poniendo mejor, ya verán!!! =)

Kusses!!!

23 jun 2011

Capítulo 14:

-------Narra Beth-------



Pasé todo el fin de semana dándole vueltas a todo eso de las leyendas de vampiros, de ser verdad tenía que hablar con Bill, tenía que decirle que no me importaba que no fuera humano o lo que sea, yo no iba a revelar su secreto y podía confiar en mí. Pensaba esperar hasta el martes para hablar con él al final de la clase de química pero el lunes después del receso nos topamos en el pasillo, al verme desvió la mirada como siempre y aceleró el paso pero yo lo seguí



—Bill— le llamé, hizo como si no me hubiera escuchado, así que yo también apreté el paso para alcanzarlo. Iba en dirección contraria a mi salón pero no podía desperdiciar la oportunidad de hablar con él


—¡Bill!— insistí, esta vez más alto. Se volteó para verme y luego miró a su alrededor, como si le preocupara que alguien nos oyera y se dirigió al patio y luego se fue adentrando en la parte boscosa que estaba cerca, no tuve más remedio que seguirlo, al parecer eso era lo que él quería, de otra manera se hubiera metido a su clase. Seguimos caminando, él iba bastante rápido y sin hablar, yo casi tuve que correr, de pronto se detuvo en un claro del bosque



—Tenemos que hablar— le dije bastante nerviosa, no sabía ni como empezar



—Está bien, hablemos— dijo él para mi sorpresa y después se quedo callado, finalmente comprendí que tendría que dar el primer paso yo.



(Dar play)



—Lo que... pasó... hace 2 semanas en el bosque...— dije mientras buscaba su mirada —¿Fue real? quiero decir... ¿Tu y yo...?



—Sí, yo estaba contigo— dijo mirándome fijamente




—Sí fue real ¿Entonces por qué sigues tratándome así? ¿Por qué no me dejas acercarme?...— dije sonando un poco más desesperada de lo que me hubiera gustado —Bueno, creo saber...porqué lo haces



—¿En serio? ¿Cuál es tu teoría?



—Bueno, tal vez pienses que estoy loca... pero creo que tienes un... secreto o algo así, por eso te has mostrado tan frío conmigo... pero puedes confiar en mí, ya lo sabes, creo que hasta ahora te lo he demostrado— me di cuenta que hablábamos en susurros.



—Creo que eres mucho más observadora de lo que pensaba...— suspiró —ok, quiero oír tu teoría



—awmm... no sé cómo empezar —admití bajando la mirada, creo que ya estaba perdiendo valor



—¿Por qué no empiezas por decirme como llegaste a esa conclusión?



—Bueno... una semana después de mi cumpleaños fui con mis amigos a la playa— me arriesgué a alzar los ojos y contemplar su rostro. Parecía confundido —Georg y Gustav me hablaron sobre...



—Los chicos de Greifswalder Bodden— me interrumpió, una expresión de miedo sustituyó al desconcierto anterior


—Sí, bueno me estuvieron contando viejas leyendas para asustarme... había una de... vampiros...



—Sigue ¿Qué pasó entonces?— preguntó



—Pues, recordé todas tus advertencias... y otras cosas que yo había notado, también busqué en Internet, no sé... había cosas que encajaban, o eso creo...



—¿Qué cosas has visto?— me pregunto todavía como asustado, le repetí todo lo que había notado, su piel extremadamente blanca, su ausencia los días soleados, sus manos heladas, su extremada fuerza cuando me salvó del incendio y el árbol y lo principal... las marcas que había notado en mi cuello, se puso tenso al mencionarle eso —Y decidí que no me importa— susurré.



—¡¿Que no te importa?!— dijo incrédulo



—No, no me importa lo que seas, quiero estar contigo siempre...



—¿De verdad no te importa que no sea humano?— su voz tenía una nota de burla


—No... entonces ¿Estoy en lo cierto? ¿Eres un vampiro?— pregunté con un poco de miedo, era la primera vez que lo sentía desde que empezamos a hablar, pero no tenía miedo de él sino de su reacción, de que esto lo alejara más de mí



—¿Por qué siempre me lo pones tan difícil? ¿Tienes una idea de lo mucho que me cuesta estar lejos de ti? Sabes que solo quiero protegerte, ¿verdad?— susurró acercándose a mí —Quiero que estés a salvo— sus palabras hicieron que el miedo desapareciera



—Y yo solo quiero que estés conmigo— dije reuniendo valor —Todavía recuerdo lo que me dijiste esa noche, que tu también me querías...



—¿Cómo es que— dijo frunciendo el ceño —recuerdas eso?



—¿Se supone no debería hacerlo?— dije extrañada



—Técnicamente, no ¿No entiendo como paso?



—En realidad no lo recordaba, o al menos no mucho, era como cuando no puedes recordar un sueño, tú sabes...



—No, no lo sé, yo no duermo y tampoco sueño...



—¿No duermes? ¿Nunca?



—No nunca... pero dime como lo recordaste



—ah, pues el día que me salvaste de... morir aplastada por el árbol, creo que fue por la adrenalina tal vez... no sé... bueno yo también tengo algunas preguntas— me tomó de la mano y nos sentamos en el tronco de un árbol


—¿Sobre qué?


—¿Cuántos años tienes?


—Diecisiete



—¿Pero desde cuándo?



Suspiró —Desde hace 90 años



—ah— fue lo único que pude decir, el sentido común me decía que debería estar aterrada, pero no me sentía de esa forma, así que pasé a la siguiente pregunta, tenía que aprovechar que estaba siendo sincero conmigo —¿Qué es lo que hace que no recuerdes la... mordida de un vampiro?— dudó unos instantes en responder pero finalmente lo hizo



—Bueno... es nuestra saliva... es como una especie de veneno, pero no es mortal, solo provoca algún tipo de alucinaciones cuando entra en tu torrente sanguíneo y es como si borrara la memoria —me dijo con gesto preocupado, tal vez pensó que me daría un ataque de pánico o algo así cuando comprendiera todo esto —¿Todavía quieres estar conmigo? ¿A pesar de saber lo que soy?— preguntó con cautela



—Bill ya te dije que no me importa y también entiendo que no pudieras decirme nada de esto... pero ahora sabes que puedes confiar en mí, nadie sabrá nada de lo que me has dicho



—En verdad... comprendes por qué tenía que mantenerlo en secreto... no puedo arriesgar a toda mi familia...


—Sí y también entiendo que querías protegerme, pero ya me mordiste una vez y no pasó nada... quiero decir no estoy muerta ni soy un vampiro ¿Verdad?— él trató de contener una sonrisa pero no pudo


—Bueno, una mordida no te convierte en vampiro y tampoco puede matarte... a menos que tomara toda tu sangre— dijo poniéndose serio nuevamente —Beth no estoy seguro de que hubiera pasado esa noche si Tom y Mila no hubieran llegado y no me hubieran obligado a detenerme... no quiero ni pensarlo...


—No creo que eso hubiera sido necesario, sé que no me matarías, te hubieras detenido antes— dije sorprendiéndome yo misma de la seguridad de mis palabras, él me miró igual de sorprendido —Lo sé por lo que me dijiste, dijiste que me querías y luego me salvaste del accidente, eso es suficiente para que yo confié en ti


—Sí, te amo es cierto... pero no estoy muy seguro de mi autocontrol


—Bueno podríamos intentarlo, sé que ahora no tienes hambre— dije tratando de no pensar en quién había “donado” su sangre para alimentarlo


—¿Cómo sabes que no tengo hambre?— preguntón una sonrisa


—Pues por el color de tus ojos, creo que cambian de color cuando tienes hambre... en realidad no estoy muy segura, es algo en lo que he estado pensando, pero creo que son negros cuando tienes hambre y estás un poco irritable... y ahora son de color miel, así que... creo que no tengo de qué preocuparme...— dije sonriendo tímidamente


—Ya lo dije, realmente eres muy observadora, creo que nadie antes se había percatado de ese detalle— dijo divertido


—Entonces hazlo... bésame— dije acercándome más hacia él, su rostro perfecto estaba a escasos centímetros del mío, al principio dudó pero después tomó mi rostro con sus manos frías y lentamente rozó sus labios con los míos y nos fundimos en un beso...


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Les gusta el fic???
Se aceptan criticas (solo no sean mala onda... eh? *__*)

Kusses y vielen Dank por leer!!!!

22 jun 2011

Capítulo 13:

------Narra Bill------






Después de salir del pasillo del hospital y dejar ahí a Beth bastante molesta me dirigí a la escuela, como de costumbre la mayoría de los humanos me ignoraron por completo a excepción de uno que otro que pensaba preguntarme algo sobre el accidente y sobre Beth pero al final decidieron no hacerlo, los únicos que de verdad tenían todos sus pensamientos puestos en mí eran mis hermanos, todos estaban algo molestos por la imprudencia que había cometido, solo Tom parecía entender un poco el porque lo había hecho, pude ver en sus pensamientos que él trataba de ponerse en mi lugar y la idea de perder a Mila (aunque francamente comparar la fragilidad de Mila con la de Beth sonaba ridículo), lo hacía realmente ponerse mal.






-Bill, espero que tengas una buena explicación para esto- dijo Tom en un susurro mientras estábamos en la clase de lengua inglesa –los demás están bastante molestos, en especial Andreas –continuo en su mente -piensa que debes hacer algo con ella, ya has cometido muchos errores y sí no te decides él lo hará– sus palabras hicieron que un ataque de rabia me envolviera en una neblina roja que nubló mi vista, sentía que estaba ahogándome.






–¡Mierda, cálmate Bill!!!– dijo Tom en su mente, vi que intentaba no usar su poder de coacción, a él no le gustaba usarlo, nunca le daba tanta importancia a las cosas como para recurrir al poder que tenía para “convencer” a alguien de hacer lo que él quería, pero al ver que estaba a punto de levantarme de mi asiento e ir a enfrentar a Andreas estaba considerando usarlo, puso una mano sobre mi hombro con toda su fuerza, él era mucho más fuerte que cualquier vampiro al que me hubiera enfrentado. Si estuviera empujando la silla todo lo fuerte que era capáz, ésta se hubiera roto debajo de mí.






–¡Estáte tranquilo!– me ordenó mirándome a los ojos usando la coacción, lo sabía por que se sentía como si te estuviera hipnotizando y no pudieras hacer nada para negarte a hacer lo que él quería, inmediatamente sentí que poco a poco me calmaba, aunque era algo difícil, aún me sentía un poco molesto








–Tom– suspiré –Ayúdame a “convencer” a Andreas, tú sabes cómo




–Está bien, pero de todos modos tenemos que hablar todos– dijo mientras disminuía la fuerza de su mano –Y tu tienes que relajarte un poco, no querrás hacer un espectáculo aquí ¿Cierto?– Busqué en los pensamientos de las personas a nuestro alrededor pero solo los que estaban atrás de nosotros habían notado nuestra discusión silenciosa y ya sabían que los Kaulitz eran extraños, así que no había de que preocuparse.






Al final de las clases nos dirigimos al estacionamiento mis hermanos y yo, todo el trayecto a la casa permanecimos en silencio, pero en sus pensamientos podía oír toda clase de insultos, Mila estaba planeando convencerme de que la única opción que tenía era la de convertir a Beth, traté de ignorarlos. Cuando llegamos mi papá estaba ya en la casa y al igual que mamá nos esperaban en la sala, una vez que estuvimos ahí todos comencé pidiendo disculpas






–Lo lamento, no era mi intención actuar de una manera tan... impulsiva, sé que he estado cometiendo muchos errores pero hasta el momento no ha pasado a mayores, además asumiré toda la responsabilidad– dije mirando a Andreas






-Y ¿Cómo vas a arreglarlo?- dijo Andreas




-No de la forma que tú quisieras- dije, de nuevo sentía crecer la rabia dentro de mí solo de imaginar que Beth podría estar en peligro






–Por el momento lo mejor que podemos hacer es quedarnos– dijo papá tratando de calmar los ánimos –debemos asegurarnos que nadie sospeche nada de nosotros y el irnos solo levantaría sospechas en Bethzaira, tal vez eso la haga hablar– estaba a punto de protestar, si de algo estaba seguro era de que ella no hablaría –Tú no puedes saber lo que ella piensa– me recordó papá antes de que dijera algo, él me conocía bastante bien y algunas veces no necesitaba el poder de “leerme” la mente para saber lo que se me pasaba por la cabeza








–Estoy de acuerdo con papá– dijo Mila –Pero no debemos olvidar que no solo nos tenemos que preocupar de que los humanos se den cuenta de lo que somos, sino también de los Brujos– no supe que decir, esta vez Mila tenía razón todos estaban de acuerdo con ella y yo también, había una guerra desde hace miles de años entre Brujos y Vampiros.




Hasta el momento habíamos logrado pasar desapercibidos para ellos por nuestra forma de alimentarnos, pero no podíamos darnos el lujo de que ellos nos encontraran, los vampiros éramos lo suficientemente fuertes como para matar a un brujo ya que ellos por lo regular no están preparados para luchar con fuerza física, sino que más bien utilizan su magia, pero debido a eso ellos tienen por aliados a los licántropos y esos sí que son oponentes dignos de considerar, esto sí era algo que no podíamos pasar por alto sobre todo teniendo en cuenta que en la costa de Greifswalder Bodden hay licántropos y no me extrañaría que también hubiera brujos por ahí.




A mí realmente esa lucha me parecía absurda, los brujos sostenían que los vampiros éramos algo así como una plaga, una amenaza que había que exterminar, para ellos éramos criaturas crueles y desalmadas que asesinábamos no solo para alimentarnos sino por placer, tengo que reconocer que hay muchos vampiros que sí lo son, pero no todos y ellos se sienten algo así como seres que pueden hacer un bien a la humanidad por medio de la magia blanca, lo cierto es que también entre ellos hay muchos que practican la magia negra y no tienen ni un pelo de buenos, para muchos esta guerra más bien era por el poder y el dominio de algunas ciudades.




Volví a tratar de convencerlos que no volvería a pasar, no volvería a ser tan imprudente y me mantendría alejado de Beth hasta que tomara una decisión, mis padres dijeron que lo pensara bien durante el resto de la semana pero al termino de ese tiempo me tendría que decidir entre convertir a Beth o... matarla... esta vez no habría más oportunidades para mí...






La siguiente semana la pasé prácticamente sin hablar con nadie ni en la escuela ni en la casa, realmente estaba teniendo un debate interno tratando de decidir la mejor opción para todos... sí, todos incluida Beth y mi familia y la verdad es que estaba siendo un poco o... más bien, muy egoísta ya que también esperaba que me beneficiara a mí también y al parecer ya había encontrado una...