RESUMEN


¿Qué harías si todo tu mundo cambiara derepente? ¿Si todo lo que pensabas imposible fuera real? Si la persona que más amas estuviera a punto de matarte... y guardara un secreto que podría cambiar tu vida...


CATEGORIA: hetero.

GÉNERO: romance, vampiros

PERSONAJES: Tokio Hotel

CLASIFICACIÓN: +15

TERMINADA: no

11 jun 2011

Capítulo 12:

--------Narra Beth-------





Se necesitaron 4 paramédicos y 3 profesores para mover el árbol y los autos para que pudieran llegar las camillas hasta nosotros, Bill la rechazó y se subió adelante de la ambulancia.


En la sala de urgencias mientras una enfermera me tomaba la presión, la profesora de historia estaba conmigo, ella nos había acompañado en la ambulancia y estaba tratando de mantener una conversación conmigo, imaginaba que era para evitar que entrara en pánico o algo así, cuando se convenció de que estaba bastante tranquila me preguntó sobre el accidente, me dio la impresión que no se sentía muy cómoda de hacerlo pero tenía curiosidad


-¿Cómo te quitaste tan rápido? estaba en la dirección mirando por la ventana y... casi desapareciste...


-amm... pues... Bill me empujó para hacerme a un lado de la camioneta... él estaba conmigo- mentí


-¿A... sí? Todo fue tan rápido... tal vez por eso no lo vi-


-Sí, tal vez...- Entonces no estaba equivocada, no era mi imaginación, Bill casi había aparecido de la nada. Escuché que la puerta se abría, abrí los ojos y vi que un doctor entraba, era alto, de cabello castaño oscuro y tan guapo como un actor de cine, aunque estaba algo pálido y ojeroso, lo observé detenidamente, sus ojos me recordaron a alguien, entonces recordé que Kelly había mencionado que el padre de Bill era doctor, debía de ser él, sí, tenían los mismos ojos color miel.


-Señorita Wilhem ¿Cómo se siente?- me preguntó mientras revisaba el expediente que la enfermera le había dado


-Me siento bien- respondí


-Bueno, Bill me dijo que se había dado un fuerte golpe en la cabeza...


-Pero no me duele nada- insistí, lo único que quería era hablar con Bill- ¿Podría irme?


-Está bien, pero debe guardar reposo por el día de hoy, su padre y algunos chicos la están esperando afuera- me dijo y me ayudó a bajar de la camilla. Giré hacia la puerta y vi que Bill estaba recargado,





(Dar play)


-¿Puedo hablar contigo?- le dije, él se puso tenso y casi me lanzó una de sus acostumbradas miradas fulminantes. Nos dirigimos a un pasillo.


-¿Qué es lo que quieres?- dijo

-Me debes una explicación- dije cautelosamente- me lo prometiste


-¿Qué quieres que te explique?- después de insistir varias veces fue lo único que conseguí. Le dije lo que yo había visto pero me di cuenta que todo sonaba imposible y no pude continuar y él pareció burlarse de mis palabras


-¿En serio eso crees que pasó? Beth nadie te va a creer...


-No, no se lo voy a decir a nadie- mi respuesta pareció sorprenderle pero inmediatamente me dijo:


-Entonces solo agradécemelo y ya.





-Pues... gracias- estaba bastante molesta, no tenía por qué hablarme así. Hubo un silencio entre nosotros, nos mirábamos fijamente con una expresión de enfado.


Después de unos minutos se fue, yo seguía bastante enojada por no haber conseguido la verdad, pero intenté relajarme, tenía que ir con papá, tal como lo imaginé estaba de pie en la sala de espera, tuve que asegurarle varias veces que me encontraba bien, salvo un ligero dolor de cabeza, me tomó del brazo y salimos del hospital, junto a la entrada estaban Georg, Kelly y Gustav que en cuanto me vieron se acercaron a mí y comenzaron a bombardearme con preguntas acerca de si me sentía bien, tardé varios minutos en convencerlos de que no tenía nada y papá y yo nos dirigimos al auto, en cuanto llegamos a casa telefoneé a mamá, Arthur le había contado lo sucedido y estaba histérica, después de casi una hora de asegurarle que estaba perfectamente bien, me rogó que regresara con ella pero no me resultó tan difícil resistirme a sus ruegos con solo pensar en Bill, sobre todo después de lo que había pasado, era una estúpida, cualquier persona normal hubiera salido huyendo en una situación así, pero claro, por lo visto yo no era normal. En cuanto colgué me dirigí a mi habitación, Arthur se aseguró de que me metiera en la cama el resto de la tarde.


De nuevo soñé con Bill Kaulitz, en mi sueño estaba rodeada casi de oscuridad, Bill estaba delante de mí pero dándome la espalda, yo intentaba alcanzarlo pero no podía por más que lo llamara él se alejaba cada vez más.





La siguiente semana al accidente fue muy embarazosa, desgraciadamente me había convertido en el centro de atención de la escuela, por las mañanas papá se encargaba de llevarme, y al salir del auto varios chicos se acercaban a mí para preguntar sobre el accidente y al terminar las clases abordaba el autobús, mientras esperaba que “mi mecánico personal” pudiera reparar un poco mi auto, afortunadamente era un modelo antiguo y lo suficientemente sólido como para haber resistido y no tener que comprar otro, aunque había que reemplazar varias piezas según me había dicho Georg.


A la hora del almuerzo todos querían oír la historia de mis propios labios y siempre relate que Bill estaba junto a mí y me había salvado apartándome del árbol, pero todos decían siempre lo mismo, que no lo habían visto hasta que llegó la ambulancia, me preguntaba cómo era posible que nadie hubiera visto lo lejos que estaba de mí hasta que llegué a la conclusión de que era porque nadie estaba tan pendiente de él como yo. En ningún momento hubo alguien que hiciera el intento de preguntarle a Bill su versión de los hechos, los Kaulitz seguían sentándose en la mesa de siempre, hablando solo entre ellos y nunca me voltearon a ver.


Bill me ignoraba aún más que antes, llegué a pensar que estaba arrepentido de haberme salvado. Yo deseaba hablar con él, ese día en el hospital estaba muy enojada pero esa noche mi enfado se convirtió en una enorme gratitud y sentía que cada minuto que pasaba mi amor por él crecía más, intenté hablar con él al otro día del accidente. le dije -Hola Bill- de una manera amigable para que se diera cuenta que iba en son de paz, pero él solo asintió y giró la cabeza hacia el lado contrario. Ése fue el último acercamiento que tuvimos esa semana, yo solo me limitaba a observarlo a lo lejos en la cafetería o el estacionamiento y cada que lo hacía sentía un dolor profundo, era tan difícil permanecer lejos de él. Solo a Georg parecía complacerle el distanciamiento que habíamos tenido, tal vez había pensado que su rescate me podría haber impresionado, pero en cuanto notó que había sido todo lo contrario pareció relajarse.




De pronto la tarde del viernes mientras hacía mi tarea de álgebra de nuevo las dudas me asaltaron, trataba de entender el comportamiento de Bill, algo dentro de mí estaba segura de haber recordado todos los detalles de la noche en que supuestamente me había perdido y no entendía porqué Bill era capaz de arriesgar su vida por mí y al mismo tiempo alejarse de mí, casi estaba segura de que me quería tanto como yo a él, bueno no, no tanto, yo realmente lo amaba con todas mis fuerzas, me parecía que toda esa barrera que había levantado entre nosotros era porque tenía miedo, miedo de que yo descubriera algo, algún secreto, pasé mis manos por mi cuello y recordé las marcas que tenía, sentí un escalofrío... por un momento cruzó por mi cabeza una respuesta, sí, lo sabía era absurda pero era una respuesta, vinieron a mi mente las leyendas de este lugar que Georg y Gus me habían contado alguna vez, tomé la lap que estaba en el escritorio junto a mi cama, la encendí con movimientos desesperados, entré a Internet lo más rápido que pude y sin pensarlo tecleé la palabra “Vampiro” y le di “buscar”, aparecieron muchas cosas inservibles, acerca de películas, libros... pasaron varios minutos antes de que encontrara una página que parecía ser interesante.





Había una lista en orden alfabético con diferentes mitos de vampiros en varias partes del mundo, algunas estaban incluso clasificadas por ciudades, había uno que hablaba de una sociedad secreta que había existido mucho tiempo atrás, eran una especie de cazavampiros, pero con el tiempo se fue disolviendo. Otra hablaba de Greifswald, comencé a leerlo y sonaba muy parecido a la leyenda que Gustav me había contado el día de mi cumpleaños.


Un enlace llamó mi atención, mencionaba las características de un vampiro y aseguraba que nada tenían que ver con el estereotipo de Hollywood, decía que incluso los humanos podían convivir con uno sin darse cuenta, decía que tenían la piel blanca y helada, no acostumbraban salir al sol por que este podía quemar su piel, no al grado de matarlos, pero sí de debilitarlos mucho, sus ojos cambiaban de color, eran veloces, fuertes, pero sobre todo hermosos, cualidad que usaban para atraer a sus victimas.


De pronto todo pareció encajar, recordé lo hermoso y perfecto que me parecía, su piel extremadamente blanca, también había notado su ausencia los días soleados, el roce de su mano helada y sobre todo su advertencia de que me alejara de él...



*******************


10 jun 2011

Capítulo 11:

Hallo!!! Sorry!!! tarde en subir capi pero bueno aqui está este... espero les guste y también espero poder subir otro mañana...
Disfrutenlo!!!









-----Narra Bill------




Me encontraba a un lado de mi Audi en el estacionamiento, mientras mis hermanos bajaban del auto trataba de concentrarme para hablar con Beth, había decidido irme de Greifswald, pero antes pensaba despedirme de ella, no tenía ni idea de cómo hacerlo, pensaba que tal vez sentiría miedo ante mi presencia, estaba casi seguro que no recordaría nada de lo sucedido aquella noche, una de las razones por las que segregamos veneno en la saliva es porque funciona como una especie de anestesia que hace que nuestras “presas” no se resistan y no sientan tanto dolor, y cuando se trata de un humano también le provoca una sensación agradable, casi como de alucinaciones, pero aún así no estaba muy seguro de cómo reaccionaría ella cuando le dijera que solo quería despedirme. Una parte de mí deseaba que ella tratara de retenerme a su lado, casi, casi, que me suplicara que no la dejara y así tener un pretexto para no irme, pero otra parte ya no deseaba hacerle daño y lo mejor sería mantenerme realmente lejos de ella.




Tom y Mila estaban totalmente ajenos a lo que sucedía en mi cabeza, mirándose a los ojos el uno al otro con ternura, resultaba molesto mirarlos, todos sabíamos que tan enamorados estaban... ó quizá estaba volviéndome un amargado.



Pude escuchar el motor de su auto, aunque ella aún no llegaba al estacionamiento, cuando lo hizo vi que venía conduciendo lentamente, tenía los ojos centrados en la carretera y las manos apretadas al volante, parecía nerviosa, me tomó un minuto darme cuenta por qué, ya que hoy todos parecían tener la misma expresión al conducir, la lluvia hacía casi imposible la visibilidad a más de 1 ó 2 metros. Se estacionó 5 autos atrás del mío, ella no me había visto, pensé en acercarme a ella, hablarle... no, no debería siquiera pensarlo, tomé una bocanada de aire fresco por si acaso era ella la que se acercaba. Salió de su auto con cuidado, caminando despacio.




-¡Ah!- Mila jadeó, yo me concentré en sus pensamientos, ella veía cómo una luz se encendía en el cielo, de pronto una bola de fuego cubría un árbol del estacionamiento y hacía que éste se desprendiera envuelto en llamas, entonces me di cuenta que iba directamente hacia la chica que se había convertido en el centro de todo mi mundo. Beth volteó hacia atrás sorprendida por la luz y el sonido de un trueno y luego volteó a mirarme.




¡¡Ella no!! Sin pensarlo me lancé en medio del estacionamiento y me interpuse entre el árbol y Beth, tan deprisa que ningún ojo humano podía haberme visto, la tomé por la cintura y la aparté tan desesperadamente que no pude evitar que su cabeza se estrellara contra el suelo, puse mi mano para detenerlo y empujarlo fuera del camino de ella, el árbol cayó sobre 2 autos más y el de Beth haciendo que el techo se juntara casi con el suelo, una lluvia de cristales salió disparada y rápidamente las llamas se propagaron por los autos, maldije por lo bajo ya que no tuve más remedio que detenerlo con mi mano, estaba conciente de los múltiples errores que estaba cometiendo al exponerme de esa forma pero no tenía opción.




Los gritos de las personas que se encontraban en el estacionamiento no se hicieron esperar, de pronto una oleada de pensamientos se concentraron en Beth. Debía estar preocupado por averiguar en algún pensamiento si alguien me había visto empujar el árbol, pero no podía concentrarme en otra cosa, estaba asustado de haberla herido en mi intento de salvarla, examiné su rostro para ver si estaba consciente, esperando fervientemente que no tuviera ninguna herida que sangrara, nada, solo parecía estar en estado de shock, le pregunté cómo estaba. –Estoy bien- respondió mientras intentaba incorporarse, no se lo permití. Sentí un alivio recorriendo mi cuerpo al escuchar su voz, respiré un poco y no me importó el ardor en mi garganta, casi lo agradecía.



Pero ese momento de “paz” duró poco en cuanto ella preguntó: -Pero... ¿Cómo lo hiciste...? ¿Cómo llegaste tan rápido?- No, lo que me temía ella sí se había percatado de todo, le lancé una mirada suplicante para que no siguiera haciendo preguntas pero ella continuó: -Estabas lejos de mí, al lado de tu auto- Lo negué rotundamente y le pedí que confiara en mí. Estábamos rodeados de estudiantes y algunos profesores que se apresuraron a ver si alguien estaba lastimado, se escuchaba la sirena de la ambulancia, mientras tanto seguía tratando de convencer a Beth de que estaba equivocada, ahora lo único que me preocupaba era la seguridad de mi familia.



-¿Me lo explicarás después?- me dijo, no tuve otro remedio que mentirle asintiendo con la cabeza.


Cuando por fin llegó la ambulancia, los paramédicos subieron a Beth en una camilla, yo rechacé la mía, por suerte no fue difícil, uno de los paramédicos, Ewald era conocido de mi papá y lo convencí de que estaba lo suficientemente bien como para ocupar el asiento delantero de la ambulancia. Cuando llegamos rápidamente busqué a papá y avergonzado le conté lo ocurrido, tal como lo imaginaba él me tranquilizó y me aseguró que todo estaría bien, que seguramente nadie se habría percatado de nada. Me dijo que tal vez no deberíamos irnos de Greilswald, lo mejor era quedarnos para no levantar sospechas en caso de que Beth hablara, aún así me aconsejó que hablara con ella y la convenciera de que estaba confundida. La idea de quedarnos me gustó.




-Ya examiné sus radiografías y no sufrió ningún daño importante, la voy a dar de alta, no tiene caso que se quede aquí- me decía mientras caminábamos por el pasillo que conducía a la sala de urgencias- Me quedé recargado en la puerta a esperar.



Después de revisar su expediente mi papá pensó: “toda tuya” –Gracias le susurré, ningún humano pudo escuchar mi voz.




Beth caminó hacia mí -¿Puedo hablar contigo?- me dijo, su cálido aliento rebotó en mi cara, el recuerdo del exquisito sabor de su sangre hizo que mi boca se llenara de veneno y mi cuerpo estuviera listo para tomarla entre mis brazos y aferrarme a su cuello, “Tranquilo Bill” escuché los pensamientos de mi padre, dejé de respirar y me di la vuelta para salir al pasillo



-¿Qué es lo quieres?- dije rogando para que solo me agradeciera o algo así.


-Me debes una explicación- me dijo, parecía atemorizada- me lo prometiste- su voz sonaba casi suplicante


-No te debo nada... te salve la vida- le dije con un tono altanero, me dolía ver que mis palabras parecían lastimarla pero debía arreglar las cosas por el bien de mi familia -¿Qué es lo quieres que te explique?-



-No lo sé, tú estabas lejos, junto a tu auto y de pronto apareciste junto a mí, tus manos detuvieron y empujaron el árbol y... – dijo atropelladamente



-¿En serio eso crees que pasó? Beth nadie te va a creer- le dije con tono de burla pero en realidad sentía pánico, ella realmente había visto todo



-No, no se lo voy a decir a nadie- su respuesta me tomó por sorpresa, cualquier otra persona hubiera salido corriendo a divulgar el chisme, pero ella no, ella guardaría mi secreto a pesar de lo mal que la estaba tratado, en realidad no debería sorprenderme después de saber que ella sentía algo por mí, el único problema es que exigiría saber más y yo no podía decirle nada



-Entonces solo agradécemelo y ya -le respondí fingiendo enojo, pude ver cómo cambiaba su expresión, en sus ojos apareció una nota de furia -Gracias –me dijo y luego hubo un silencio entre nosotros, nos mirábamos fijamente, ambos con una expresión de enfado, yo estaba enfadado por tener que mentirle de esa forma, preferiría que ella se hiciera su propia historia antes que decirle la verdad; resultaba incómodo lo atractiva que me parecía enfadada, como un gatito furioso y desprotegido, entonces me di la vuelta y salí del pasillo...

3 jun 2011

Capítulo 10



(Dar play para escuchar mientras lees)


------Narra Beth-------


Me sentí envuelta en una total oscuridad, aquel dolor punzante del cuello desapareció casi tan rápido como empezó y fue sustituido por un sentimiento de paz y felicidad, era como estar envuelta en una nube y flotar suavemente, de pronto eso también terminó, era como estar suspendida en la nada.

-¿Cómo la encuentras? ¿Va estar bien verdad?

-Tranquilo va estar bien, tiene un cuadro de hipotermia pero nada de peligro... mantenla bien abrigada, que tomé muchos líquidos y que guarde reposo por un par de días


Escuché unas voces a lo lejos, intentaba abrir los ojos pero los sentía muy pesados, por fin los abrí... me sentía extraña, la cabeza me daba vueltas, miré a mi alrededor y vi que estaba en mi recámara... ¿En mi recámara? lo último que recordaba era que estaba en el bosque... con Bill, sí estaba segura, o tal vez estaba soñando, recordaba haber platicado con él y luego... nos besamos, solo recordar ese momento hizo que mi respiración se acelerara

-Beth! ¿Cómo te sientes pequeña?- dijo mi papá abriendo la puerta

-Bien... creo ¿Qué pasó?

-Te perdiste en el bosque y con el frío que esta haciendo... todos te estuvimos buscando y por suerte te encontramos a tiempo, estabas desmayada, pero el doctor Heineman dice que te recuperarás rápido- dijo sentándose a mi lado en la cama, lo escuché incrédula

-¿Pero y...?- estuve a punto de preguntarle por Bill, pero después de lo que había dicho ya no estaba tan segura de que ese beso hubiera sido real- No recuerdo bien, solo que salí a caminar un poco... tienes razón debí perderme...

-Descansa, ya hablaremos mañana- me besó la frente y salió de mi recámara.


Me sentía un poco cansada pero no lo suficiente como para seguir durmiendo, me negaba a creer que el beso de Bill hubiera sido solo un sueño, cerraba mis ojos y casi podía sentir sus labios en los míos, pero por otro lado no tenía sentido, él y yo ni siquiera nos llevábamos bien, no habíamos charlado tanto, además sentía todo tan borroso, la misma sensación que tienes cuando despiertas de un sueño y comienzas a olvidarlo, decidí que tendría que olvidarme de esto... si era cierto lo más lógico sería que el llamara mañana para preguntar como estaba y con un poco de suerte hasta posiblemente viniera personalmente a verme, una emoción me envolvió y por fin logré dormirme.




Al día siguiente desperté y me sentía mucho mejor, aunque aún sentía el cuerpo un poco tieso, lo único que realmente me molestaba era el cuello. Mi papá decidió que podía llegar más tarde a su trabajo y se quedó conmigo un rato después del desayuno. Cuando se fue subí a mi habitación, todavía tenía esperanzas de que Bill llamara, justo en ese momento sonó el teléfono, me paré rápidamente de la cama, lo que hizo que me tambaleara, contesté, era Kelly, charlamos un rato, me dijo que todos querían saber como estaba y me mandaban todo tipo de buenos deseos, en especial Georg. Tenía ganas de preguntarle algo, pero no sabía como, quería saber si ella había visto alguien más conmigo...









-Kelly... anoche ¿Había alguien más? quiero decir ¿Estaba en un lugar muy alejado?

-Pues sí, bastante alejado, no sé como llegaste tan lejos, debiste haber caminado durante horas, no sé como pudiste hacer eso ¿en qué estabas pensando?...awmn, lo siento no quise sonar como a regaño Beth, solo que en verdad estábamos preocupados

-No, no importa, tienes razón fue muy tonto de mi parte, solo que al principio yo estaba siguiendo un sendero por eso lo hice, estaba confiada...- había algo raro en todo esto, yo realmente no estaba muy segura de haberme perdido, durante todo el tiempo que caminé por el bosque traté de no perder de vista el sendero ¿Cómo era posible que me hubiera perdido?

-...Ah! y sí estabas sola, no había nada más... ¿Te refieres a un animal o algo así?

-¡¿Un animal?!- dije sorprendida

-Sí, bueno, es que tenías una pequeña herida en el cuello... sangraba un poco, pero no te preocupes la curaron rápido, pero no vimos nada y la verdad nadie le dio mucha importancia, tu papá dijo que era peor que te congelaras.- suspiré, obviamente no era a esto a lo que me refería, le di las gracias por su llamada, les mandé saludos a los demás y colgué.


Corrí al espejo de mi tocador, bajé el cuello de mi sudadera para poder ver bien la piel de mi cuello, no parecía haber nada, lo toqué con mis manos y entonces sentí un pequeño dolor del lado izquierdo, me acerqué más al espejo, era cierto había una serie de marcas, de lejos parecía un arañón, pero viendo más detenidamente era una serie de puntos, 6 para ser exactos y los de las orillas eran más profundos. Cuando pasaba mis dedos dolía un poco, de pronto tuve la sensación de que iba a recordar algo, algo de esa noche, era una sensación extraña ya que cerraba los ojos y lo único que podía ver era a Bill junto a mí en el bosque besándome ¿ Eso qué tenía que ver? Decidí que era mejor no forzar las cosas, tal vez después recordaría algo. Cuando mi papá llegó vimos una película juntos y yo me olvidé por completo de todo el asunto del bosque.




Por fin el jueves volvería a la escuela, desde el día anterior me sentía lo suficientemente bien como para ir pero papá prefirió esperar y digo ¿Quién se queja por faltar a la escuela? Cuando me levanté de la cama y miré por la ventana no pude evitar poner mala cara, en los días que había estado en reposo solo había una fina capa de niebla y hacía frío como de costumbre, pero precisamente hoy estaba cayendo una tormenta tan fuerte que apenas se podía ver a más allá de metro y medio, por un momento pensé pedirle a Arthur que me dejara en casa un día más, pero tenía unas descontroladas ansias por ver a Bill, en parte por lo mucho que me gustaba y en parte por que quizá solo viendo la manera fría en la que acostumbraba tratarme a veces, me convencería de una vez por todas que ese beso con el que había estado soñando las 3 últimas noches era solo producto de mi imaginación, todas mis esperanzas de que él llamara se desvanecieron casi al segundo día de reposo, lo más lógico era que ni siquiera estuviera enterado.

Me sentía bien físicamente pero en mi interior reinaba la confusión, era algo que no podía explicar, seguía con varias dudas de lo que había pasado, pero al mismo tiempo no quería hablarlo con nadie.

Me apresuré y bajé a la cocina, solo tomé una taza de leche caliente y salí poniéndome el impermeable y tomando un paraguas, aunque dudaba que fuera a resistir tanta lluvia; casi cualquier ruido era ahogado por el fuerte golpeteo de la lluvia y los truenos, en toda mi vida nunca había visto llover de esa forma, por fin conseguí llegar al auto y fue una suerte que llegara ilesa, la calle estaba inundada, tal vez solo unos 12 ó 15 centímetros pero llevaba una corriente fuerte ya que la calle tenía una ligera pendiente y junto con mi falta de equilibrio era una combinación mortífera... y el día apenas comenzaba.
 



Conduje lo más lento que podía, no quería provocar el caos en un lugar tan pacifico como Greifswald, además prácticamente no se podía ver nada, llevaba el limpiaparabrisas encendido pero no servia de nada, llovía a chorros, así que cuando llegué a la escuela el estacionamiento estaba casi lleno de autos vacíos porque las personas salían corriendo hacia la escuela, fuera de eso todos parecían bastante tranquilos con la idea de la tormenta, parecía que ya estaban acostumbrados a esto, excepto yo, claro.



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Por fin hallé un lugar libre, detuve el auto y en cuanto abrí la portezuela, abrí mi paraguas y salí, vi que 5 autos adelante estaba estacionado el Audi Q7 y junto a el estaba Bill con un impermeable puesto, me miraba fijamente como si estuviera esperándome, por un momento me dio la impresión de que quería decirme algo, en realidad yo también quería decirle muchas cosas, necesitaba que me dijera de una vez si el beso había sido real o no, pero obviamente no me atrevía, no sabía ni como acercarme para preguntarle una cosa así, seguro pensaría que estaba loca.


Caminé despacio y vi una luz acompañada de un tronido ensordecedor lo que me hizo voltear hacía atrás sobresaltada y de pronto vi varias cosas a la vez, algunas personas que estaban bajando de sus autos me miraban con una expresión horrorizada, pero de entre todas la que más resaltaba era la de Bill, un gran árbol cubierto en llamas iba a caer sobre varios autos incluido el mío, solo que los otros estaban vacíos, en cambio yo estaba al lado de mi auto, de pronto sentí un fuerte golpe segundos antes de escuchar el sonido del árbol sobre mi auto y éste haciéndose como acordeón.


Era como si algo hubiera detenido el árbol por un instante y luego lo hubiera arrojado un poco lejos de mis piernas. Me golpeé contra el suelo y sentí como algo frío y duro me sujetaba contra el, no pude percatarme de lo que era porqué mi atención estaba centrada en lo rápido que las llamas se propagaban en los autos, me sorprendió que tanta agua no fuera capaz de sofocarlo.

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Escuché a alguien junto a mí diciendo una maldición en voz baja y fue imposible no reconocer la aterciopelada voz. En medio de todo ese mar de adrenalina y miedo que me envolvía, llegaron a mi mente flashasos de lo que había ocurrido en el bosque, recordaba casi claramente como Bill y yo nos habíamos confesado nuestros sentimientos, la forma en que nos mirábamos con ternura y deseo a la vez, como nuestros labios se habían unido en un tierno y delicado beso y luego en otro más apasionado y salvaje, sus manos recorriendo mi espalda... sus dientes cerca de mi cuello y como justo en ese momento todo se había vuelto oscuro y confuso para mí, deseé que en ese momento pudiéramos hablar de eso, pero aun me sentía aturdida y no pude pronunciar ni una palabra.

Hubo un silencio total antes de que todos comenzaran a gritar y chillar, escuchaba que me llamaban a lo lejos, pero entre todas escuché la voz clara y preocupada de Bill que me decía en tono bajo

-¿Beth? ¿Estás bien?

-Sí, estoy bien- dije tratando de incorporarme, pero no me lo permitió, me tenía rodeada de la cintura con una mano, un escalofrío recorrió mi cuerpo.

-Creo que te has dado un fuerte golpe en la cabeza- su expresión era extraña, además realmente era difícil ver con la lluvia cayendo en mis ojos

-¿Pero...como lo hiciste...?- dije olvidándome de todo lo anterior y centrándome en lo rápido que había estado a mi lado

-¿Hacer qué??- dijo sorprendido

-¿Cómo llegaste tan rápido?- Lo miré fijamente, su rostro estaba lleno de preocupación, como si me suplicara que no le hiciera preguntas. Algunos profesores y alumnos salieron a ayudar -Estabas lejos de mí, al lado de tu auto- le aseguré

-No, no es verdad- sus ojos se volvieron fríos y su expresión se endureció por unos segundos

-Por favor Beth, estaba a tu lado- dijo nuevamente parecía suplicarme con sus ojos -Confía en mí.


Escuché la sirena de la ambulancia, seguramente alguien debió de llamarla -¿Me lo explicarás después?- le dije, pero él solo asintió.


Papá llegó en el momento en que me subieron a una camilla, tenía una cara de pánico, solo alcancé a decirle que me encontraba bien y Bill se fue adelante en la ambulancia.

Mientras me subían pude ver a lo lejos a Mila, Tom y Andreas que nos miraban con expresiones que pasaban de la desaprobación a la ira, pero nunca se acercaron a ver como estaba su hermano ni yo.


La cabeza me daba vueltas intentando hallar una explicación a todo lo que había visto, por que sí, estaba segura de que Bill estaba lo suficientemente lejos como para que fuera imposible que llegara hasta mí tan rápido y lo más increíble de todo ¿Cómo es que había logrado desviar un gran árbol que pesaba toneladas y que además ardía en llamas?

2 jun 2011

Capitulo 9:

-----Narra Bill-----




De pronto algo me tomó por los hombros y tiró de mí con fuerza: -¡Bill qué haces!- escuché una voz que me sacó del trance en el que estaba. Cuando reaccioné Tom estaba frente a mí, sosteniéndome por los hombros, a un lado de nosotros estaba Mila sujetando a Beth que estaba como desmayada o quizá...


-¡¿Está muerta?!- dije inclinándome hacia ella







-No, todavía tiene pulso, pero es mejor que nos vayamos- dijo Tom


-¡No! no puedo dejarla así!!- me sentía al borde de la histeria, miré a Mila estaba teniendo una visión


-Bill, tenemos que hacerlo, Arthur y otras personas la están buscando y están muy cerca de aquí...


-No va a pasarle nada, la encontrarán y la atenderán... ¡Corre!





Sentí cómo era arrastrado por Tom y Mila, no nos detuvimos hasta que llegamos a nuestra casa, no tuve más remedio que contarles lo ocurrido a mis padres y Andreas, todos me miraban sorprendidos, podía escuchar en sus pensamientos toda clase de reacciones, algunos estaban preocupados por mí, pero otros solo se preguntaban como había podido cometer un error tan grande, fue hasta ese momento que empecé a comprender la razón de sus temores... Beth estaba viva, eso para mí significaba un alivio, es más, una alegría, pero para ellos era una señal de peligro, ella podría contar lo ocurrido y ese podría ser el fin para nosotros.


Intenté tranquilizarlos, después de lo que Beth me había dicho y de la forma en que nos besamos me resultaba imposible pensar que me delataría


-No creo que diga nada. Además sería ridículo ¿Quién le creería una cosa así?- dije


-Bueno, tal vez nosotros podíamos negarlo todo y después irnos- dijo mi madre, como siempre sabía que ella lo entendería, pero ¿Irnos? Todos comenzaron a sopesar esa posibilidad


-No quiero irme- dije firmemente


-Bill, aun cuando ella no diga nada sería riesgoso quedarnos- me dijo mi padre


-Lo sé, no digo que nos quedemos todos, solo yo... entiéndanme no puedo irme, no la puedo dejar...- era vergonzoso decir eso delante de todos, pero estaba desesperado, era como estar en el infierno, cuando por fin Beth y yo nos habíamos confesado nuestro amor, justo entonces teníamos que separarnos definitivamente y era aun peor saber que yo era el culpable de esa situación, si hubiera sabido controlarme...


-Entonces termina lo que empezaste y ya- ¿Qué? ¿Andreas estaba insinuando que matara a Beth? Lo miré con los ojos desorbitados –No me mires así, es la única solución, vuélvela uno de nosotros- me dijo, ah! era eso.


-¡No! no voy a convertirla, no voy a condenarla a una existencia como esta y tampoco voy a matarla- dije mientras salía disparado hacia mi recámara


-Es mejor dejarlo, ya se dará cuenta que debe tomar una decisión- escuché que mi padre decía, tenía razón debía calmarme y pensar pero la única forma en que podría estar tranquilo era sabiendo qué había pasado con Beth. ¿Ya estaría en su casa, con su padre? No tenía otra opción que esperar hasta mañana, pasé toda la noche escuchando música que me relajara, aunque no ayudó mucho, al menos hizo que el tiempo pasara más rápido.






(Dar play)


En cuanto fue hora de ir a la escuela, salí casi volando, ni siquiera esperé a mis hermanos, no quería que empezaran otra vez con sus reclamos. Busqué en los pensamientos de varios alumnos a ver si sabían algo de Beth, lo más probable era que no asistiera a la escuela, las clases ya estaban por comenzar y su auto no estaba en el estacionamiento. La espera me estaba matando, Tom estaba conmigo en el salón y noté que hacía un esfuerzo por apartar sus pensamientos de lo ocurrido la noche anterior.



Al entrar en la cafetería localicé a los amigos Beth,





tal como lo imaginaba ella no estaba, escuché que Monika preguntaba por ella y puse atención, exactamente como me había dicho Mila, su padre se había asustado al no encontrarla en casa, le llamó a sus amigos pero nadie sabía nada de ella, así que organizaron una búsqueda, recorrieron la ciudad y el bosque hasta que dieron con ella, escuché decir a Kelly que la habían encontrado desmayada entre los árboles, un doctor la había revisado, al parecer tenía hipotermia pero ya estaba mucho mejor, todos estaban más tranquilos de saber eso, Kelly solo añadió que la única herida que tenía su amiga era una especie de arañón en el cuello. Después de saber que Beth estaba bien y de comprobar que no me había mencionado para nada me sentí un poco aliviado.


Ahora sí podía tomar una decisión, después de pensarlo mucho me di cuenta que mis padres tenían razón, era mejor irnos todos. No tenía sentido quedarme, estaba seguro de que no iba a matarla solo para evitar que hablara, pero tampoco iba a volverla un vampiro, no podía permitir que ella fuera condenada a una existencia larga y vacía como la mía, era lo más egoísta que podía hacer, condenarla a ser un monstruo... no nunca. Además después de que la había mordido, seguramente que Beth no querría verme de nuevo, ni siquiera queriéndome como me había dicho ¿Cómo podría Beth confiar en alguien que le había hecho daño? Eso me dolía, pero tenía que afrontar las consecuencias de mis actos, así que obviamente ya no tendría nada que hacer en Greilswald...


1 jun 2011

CAPITULO 8:




----------Narra Bill------------




El martes mientras pasaba cerca de la dirección, escuché los pensamientos del profesor Delbrück, estaba haciendo un recuento mental de todo el material que requeriría para la clase de química: portaobjetos, agujas esterilizadas... El día de hoy nos enseñaría cómo saber el grupo sanguíneo... ¡oh no! me dirigí de prisa a la cafetería antes de que me viera, obviamente no iba a entrar a su clase, ¿Cómo explicaría que mi sangre fuera idéntica a la del par de venados que había tomado ayer? imposible... me senté en la mesa de siempre, comencé a divagar, quería saber qué estaría haciendo Beth en esos momentos, tal vez se sentiría más cómoda sin mi presencia, suspiré, solo pensar en esa posibilidad me dolía casi tanto como respirar su olor, pero era lo más probable tomando en cuenta mi comportamiento hacia ella, al cabo de unos minutos escuché unos pasos en el patio de la escuela y los pensamientos que los acompañaban “¿Ya te sientes mejor?” era Kelly, puse más atención para saber quién la acompañaba pero no pude leer sus pensamientos, solo podía tratarse de una persona, se detuvieron justo en la entrada de la cafetería, esperé que Kelly se fuera y le hice una seña a Beth para que se acercara, no se veía bien, tal vez estaba enferma, parecía indecisa de si acercarse o no, pero lo hizo


-Siéntate! ¿Qué tienes? Pareces enferma... ¿Te salaste o algo parecido?- claro tenía que preguntar, no podía asegurar nada sin que ella me lo dijera primero.



-No soy la única... –me dijo enarcando una ceja - No, es solo qué están tomando muestras del grupo sanguíneo y... yo... no me gusta ver sangre, el olor, me da asco – susurró tímidamente, su respuesta me causó un poco de gracia, qué ironía, a ella la sangre la enfermaba y yo no podría estar sin beberla


-¿Que tal pasaste tu cumpleaños en la playa?- le pregunté, ni siquiera me detuve a pensar en que estaba cometiendo un error, lo único que quería era hablar con ella, saber qué hacía y tenerla ahí conmigo



-¿Qué? awm... ¿Cómo sabes eso?- preguntó extrañada, tal como me lo esperaba



-Lo escuché de casualidad cuando lo planeaban a la hora del almuerzo- esperaba que se tragara ese cuento pero no funcionó




-Claro que no, te sientas demasiado lejos para poder escucharnos- me dijo muy segura




-Bueno... tal vez leí la mente de tus amigos- dije alzando la ceja- ¿No lo crees? suelo ser bueno leyendo mentes- mi explicación pareció no sentarle bien, de nuevo su rostro se veía de un color verdoso. Decidí cambiar de tema y ofrecerle algo de tomar



-No entiendo... esto significa que ¿somos amigos?- me preguntó


-Amigos... –repetí casi para mí



-¿O no? A veces creo que no te agrado- dijo, ¿Qué, en serio pensaba eso? ¿De verdad deseaba que fuéramos amigos?



-hugm no es verdad, de hecho ese es el problema, créeme me agradas demasiado... podría intentar ser tu amigo, aunque... tal vez debería prevenirte... no creo ser un buen amigo para ti. Si eres inteligente te alejarás de mí... – le respondí, me sentí en un dilema, por un lado eso era lo que más deseaba, estar cerca de ella, ser por lo menos su amigo... pero por otro lado tenía que ser realista ¿Qué posibilidades tenía de tenerla cerca y no hacerle daño? Tal vez si la prevenía del peligro que corría estando conmigo ella se alejara de una vez por todas ya que yo no pude. Pero creo que mi advertencia no sirvió de mucho por que me respondió: -Bueno... entonces hasta que sea inteligente podemos intentar ser amigos? Es que, en serio, no logro entender tus cambios de humor


- Se que no he sido muy amable contigo, pero créeme es mejor así... por tu seguridad- le aseguré seriamente, deseaba que ella creyera en mis palabras para mantenerla a salvo, ella solo me miró fijamente y yo deseaba saber qué pensaba

-¿Qué piensas? –pregunté


-Tú debes saber, dices que eres bueno leyendo mentes, ¿no?- me dijo alzando una ceja. Si supiera que ella era la excepción.



La noche del sábado salimos a cazar mis padres, mis hermanos y yo. Mila y Tom esperaron a que estuviéramos los 3 solos para hablar conmigo. Mi hermana había tenido una visión recientemente, Beth estaba conmigo en el bosque charlando y tomados de la mano, pero eso no era lo que preocupaba a Mila sino que Beth era igual que nosotros, era un vampiro


-No no es posible, eso no pasará, lo saben- insistí por décima vez


-Pero yo lo vi, es más aún puedo verlo, eso quiere decir que va a suceder... tal vez más pronto de lo que creemos


Está bien, no pasa nada si es lo que quieres, nadie te va juzgar por estar enamorado... -me dijo Tom poniendo su mano sobre mi hombro



-No lo estoy... bueno, tal vez siento algo por ella, no sé, parece tan frágil...

-Bill, no tienes que seguir fingiendo, siempre nos hemos tenido confianza ¿No?


-Ok, no se trata de que no les tenga confianza, es solo que... estoy confundido, nunca antes había sentido algo parecido... y tampoco quiero terminar matándola...- suspiré –Prométanme que me ayudarán a soportar esto... Si sabes que estoy a punto de hacerlo tienes que detenerme- dije mirando a Mila


-Te lo prometemos, lo haremos ¿verdad Mila? -dijo Tom, pero Mila no respondió, sabía lo que estaba pensando, ella no creía que yo fuera a matarla, confiaba demasiado en sus visiones y sabía que Beth terminaría siendo un vampiro como nosotros y eso no parecía preocuparle, además pensaba que sería buena idea tener a Beth como amiga



-Mila, prométemelo y no, Beth no será tu amiga, mejor ni lo pienses – le dije, ella me hizo una mueca pero terminó aceptando.



Estuve caminando solo por el bosque mientras iba amaneciendo, no dejaba de darle vueltas a la visión de Mila, nada me gustaría más que tener a Beth a mi lado, imaginaba lo que sería compartir la eternidad con ella. Pero si la mordía ¿Ella estaría de acuerdo? sabía que no le era indiferente, que tal vez hasta deseaba que fuéramos amigos, pero de eso a estar conmigo toda la “vida” había una gran diferencia, además aunque no le diera opción, si la mordía sin su consentimiento ¿Si no lograba detenerme antes de beber su última gota de sangre y la mataba? No, eso no podría resistirlo. Sabía muy bien como podía lograr la transformación, un vampiro puede morder a un humano y no pasar nada, el humano debe beber la sangre de un vampiro, por lo menos una gota para que ocurra la transformación, pero si el vampiro bebe toda la sangre el humano morirá y eso era lo que casi siempre pasaba, resultaba bastante complicado parar cuando sentías el flujo de sangre caliente en tu boca.









Estaba en eso cuando escuché ruidos a lo lejos, mientras se iban acercando unos pasos intenté escuchar de quien se trataba pero fue en vano ¿Qué? ¿Acaso era Beth? Qué podía estar haciendo ahí sola, estábamos en un lugar bastante alejado de la ciudad, precisamente por precaución, cuando casábamos nos resultaba difícil pensar, nos dejábamos guiar por el instinto y no nos gustaba la idea de toparnos con humanos, “espero que mi familia ya haya terminado de comer” pensé. La vi a unos cuantos metros, parecía cansada y algo nerviosa, probablemente estaría perdida, decidí acercarme por si necesitaba ayuda, estaba sentada en las raíces de un árbol, le toqué un hombro, debió asustarse porque dio un brinco


-¿Qué haces tú aquí? No creo que debas andar por el bosque tú sola- le dije


-No tenía ganas de quedarme en casa... pero no te preocupes, sé cuidarme sola-


-Eso es lo que tú crees... pero el bosque es un lugar peligroso para alguien como tú...- claro ella no tenía ni idea de que por aquí cerca había 5 vampiros cazando


-¿Por qué? ¿Quién podría hacerme daño... tu?- me dijo... me quedé mudo por un segundo ¿Qué hubiera dicho si supiera lo que Mila había visto?


-Podría raptarte... y tal vez no quisiera liberarte- dije en tono de broma para no asustarla todavía más –Puedo hacerte compañía, pero si te molesto...


-¡No! quédate... la verdad es que este lugar me da un poco de miedo- me dijo con una mirada suplicante, parecía una niñita perdida entre una multitud -Pensé que sabias cuidarte –dije burlonamente mientras me sentaba junto a ella, empezamos a platicar de varias cosas, pude hacerlo ya que su aroma se perdía un poco con el olor del bosque, aunque aún así podía sentir la sed quemándome, cuando decidí acercarme a ella pensé que no tendría problemas ya que había pasado parte de la noche cazando, pero no servía de mucho teniéndola tan cerca. Aunque tenía ganas de salir corriendo y dejar de sentir el ardor en mi garganta no podía, era mucho más fuerte el deseo de estar cerca de ella, deseaba poder tocar su piel...


-Hace frío- dijo rodeándose el cuerpo con sus brazos, ya estaba oscureciendo y la temperatura debía haber descendido bastante pero yo no lo podía notar, me quité la chamarra y la pasé detrás de sus hombros, aunque dudaba mucho que eso fuera ayudar, mi chamarra debía estar tan fría como mi temperatura corporal: -Es mejor que regreses a tu casa,- le dije -Puedo acompañarte ¿Quieres?


-A quien quiero es a ti- me dijo, tardé casi un minuto en procesar aquellas palabras ¿Ella me quería? ¿Estaba enamorada de mí al igual que yo de ella? Nos quedamos viendo fijamente a los ojos, la rodeé con mis brazos y acaricié su mejilla con mis dedos helados, pensé que se alejaría pero pareció agradarle mi contacto, todo me parecía tan irreal, estábamos tan cerca que podía sentir el calor que desprendía su cuerpo, era un calor abrasador que me recorría por completo.


-Beth... ya no puedo más, traté de alejarme de ti pero no puedo... – le susurré


-No, no lo hagas, no tienes por que alejarte... yo... te quiero, te necesito- sus palabras nublaron por completo mi razón, no podía pensar en otra cosa que no fuera ella, en lo que sentía por mí y yo por ella, era mía

-Yo también te necesito...- le dije mientras me inclinaba sobre ella y rozaba sus labios con los míos, la besé despacio, delicadamente como si fuera un trozo de cristal que podría romperse en cualquier momento. Sentí que me rodeaba con sus brazos y sentí una descarga eléctrica en mi cuerpo. Recorrí con mis labios su mejilla, su cuello... sentía que no podía respirar, su olor era tan fuerte que me quemaba aún más que la primera vez que la vi... volví a besarla en los labios, esta vez fue más apasionado, sabía que tenía que detenerme pero no podía, no tenía fuerzas para hacerlo, no pensaba en nada solo sentía cómo mis sentidos se iban agudizando, el flujo de veneno en mi boca, acaricié su cuello con mi nariz, sentía su pulso latiendo desbocado... esa fue la gota que derramó el vaso, no debí hacerlo, una sed intensa se apoderó de mí y sin darme cuenta de lo que hacía clavé mis afilados colmillos en su cuello... su dulce sangre fluía a borbotones hacia mi boca, sentía como Beth se desvanecía poco a poco entre mis brazos...